jueves, 4 de abril de 2019


CHACHAPOYAS NO ES HUAMANGA, HUAMANGA NO ES CHACHAPOYAS



Cada vez que en Chachapoyas llueve, o en nuestros pueblos de Amazonas llueve, “explotan” los sistemas de alcantarillado o los sistemas de drenaje pluvial. Mientras que, en Huamanga, Ayacucho; sus sistemas de drenaje moderno para lluvias, evita inundaciones de calles, drenando eficientemente las aguas y después de minutos que pasa una lluvia, estas calles se encuentran “como si nada hubiese pasado”; en Chachapoyas una lluvia hace explotar canaletas, buzones, sistemas de drenajes, etc; y eso que Chachapoyas no es está ubicada en asentamiento plano, por ende, mucho más fácil poder evacuar las aguas de lluvia. La diferencia entre Huamanga y Chachapoyas se llaman: ADECUADA GESTIÓN POLÍTICA Y NO CORRUPCIÓN DE SUS AUTORIDADES.

En el año 2009 en la ciudad de Huamanga, un huaico lamentablemente sepultó a nueve personas; esa experiencia no tan grata para los ayacuchanos, hizo que sus autoridades provinciales y con el apoyo del Ministerio de Vivienda, se inclinen a invertir en su ciudad, construyendo un moderno sistema de drenaje pluvial, el mismo que ha evitado inundaciones en la ciudad en temporada de lluvias.

Este sistema implicaba una construcción muy independiente a los desagües. Es decir, el agua de las lluvias que caían en las calles de Huamanga no discurriría hacia los desagües de la ciudad, tal como ocurre erróneamente en nuestras ciudades y pueblos de Amazonas; sino constituía construir un sistema independiente, solo para el drenaje de aguas de lluvia. En ese sentido, las autoridades de Huamanga se propusieron construir por debajo de sus calles un canal de un diámetro de 2.5 metros de ancho por 2 de profundidad, tapados con una especie de rejillas de concreto en la parte superior. Este sistema se ha venido masificando en las calles de Huamanga y ha sido una experiencia exitosa en esta parte del Perú, mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos.

En Chachapoyas y en nuestros pueblos de Amazonas viene sucediendo todo lo contrario. No hay visión, no hay prospección, no hay organización, no hay un ideal, no hay gestión, NO HAY AMOR A LA CIUDAD O PUEBLO. Se construye a la “chabacana”, a la “chacota”, a “lo que salga”. Se construye canaletas o drenajes con rejas de fierro por encima, por donde se cuelan piedras, barro, basura; canaletas que en la mayoría de los casos van a discurrir finalmente en los desagües de la ciudad. CRASO ERROR. Quizás por aminorar los costos y ensanchar los bolsillos de la corrupción, se hacen este tipo de obras “mal hechas”. Mientras nuestros ciudadanos de Chachapoyas o de los pueblos amazonenses, sufren las consecuencias de no poder cruzar las calles, de ver que sus casas se inundan, de mojarse “shutitos”, cuando un carro a toda velocidad salpica el agua sobre nuestras vestimentas. En fin, acumulando más nuestros indicadores de mala calidad de vida de los ciudadanos amazonenses.

Aprendamos de Huamanga, aprendamos de sus autoridades, aprendamos de esta experiencia exitosa. Aprendamos a hacer bien las cosas. Nuestra ciudad, capital de departamento, NECESITA SER RESPETADA Y AMADA, tanto por sus autoridades y ciudadanos. Lo que viene ocurriendo en las calles de Chachapoyas, es la careta en la que se encuentra nuestro departamento; olvidada, excluida, con los peores indicadores socioeconómicos y competitivos a nivel nacional.

En síntesis, Amazonas con todo el potencial que posee, sigue siendo ese mendigo sentado en un banco de oro, reflejada en las calles de Chachapoyas que “explotan” por las lluvias, y en una plaza mayor encapsulada entre plásticos y aniegos, encerrando entre esos plásticos las esperanzas de una población que quiere sentirse orgulloso de su ciudad capital. Autoridades y ciudadanos; AMEMOS A NUESTROS PUEBLOS Y CIUDADES AMAZONENSES.

miércoles, 27 de marzo de 2019


LAS BAMBAS: UN CONFLICTO QUE DEMUESTRA QUE EL ESTADO NO APRENDIÓ DE LOS BAGUAZOS



El proyecto minero Las Bambas, está ubicada a más de 4,000 m.s.n.m., entre las provincias de Cotabambas y Grau, Región Apurímac, a 72 km al suroeste de la ciudad de Cusco. Las Bambas tiene una capacidad instalada de 145,000 toneladas por día, produciendo principalmente cobre y molibdeno; y durante el 2017, la producción superó las 450,000 toneladas de cobre. El año 2018 el proyecto tuvo 1,900 empleos directos y 7,000 indirectos.

A octubre del 2018, la cartera de proyectos mineros en el Perú ascendía a más de 59 mil millones de dólares, según información del Ministerio de Energía y Minas (MEM), y la minería tiene un peso aproximado del 10% en el Producto Bruto Interno. Los proyectos de cobre tienen una participación de 71%, seguido por el oro y la producción de hierro.

Según el MEM, la mayoría de cartera de proyectos mineros, actualmente se sitúan en la Macro Región Sur (Arequipa, Cusco, Tacna, Moquegua, Puno, Apurímac, Huancavelica, Ica y Ayacucho), con un 64% del total nacional, indicando de esa manera que esta parte del Perú, se ha convertido en el principal espacio para la actividad minera. Correspondiente a esta realidad, los departamentos del sur están expuestos a mayor conflictividad socioambiental que demanda mejorar los instrumentos de diálogo y construcción de escenarios de desarrollo sostenible. Si en años anteriores la inversión minera se focalizaba en departamentos del norte peruano como Cajamarca o Ancash, hoy el mayor dinamismo de la inversión minera se ha trasladado al sur peruano.

Para la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, Apurímac se puede convertir en corto plazo, en un potencial espacio minero, ya que en dicha región se encuentran ubicados los proyectos Hierro Apurímac, Los Chancas, Huaquira, Cotabambas, Trapiche y Anubi, que implicarán una inversión superior a los 10,000 millones de dólares. Solo con el proyecto Las Bambas (Apurímac), el año 2016 se tuvo una inversión de 10,000 millones de dólares.

A marzo del 2018 según el MEM, el departamento de Cajamarca, concentraba el mayor monto de inversión en construcción de proyectos mineros con 16,209 millones de dólares (27.7% del total) y 6 proyectos; y en segundo lugar se encontraba Apurímac, con 11,353 millones de dólares y 7 proyectos en cartera, representando el 19.4% del monto global de inversiones.

Hasta hace unos pocos años, la minería en Apurímac ha sido poco relevante, y por ende no ha existido una organización previa. Hoy no es así, es muy diferente y que irá transformando drásticamente el actual panorama económico y socioambiental de Apurímac y todo el sur. Esta situación conllevará a estos departamentos, tener nuevos y diversos escenarios relacionados con los límites de territorialidad, medio ambiente, organización comunal, mega yacimientos en desarrollo, operaciones productivas en conexión, infraestructuras viales que trascienden territorios regionales y diseñan corredores mineros, presencia de grandes consorcios mineros de talla mundial, conflictividad social, etc.

El sur peruano se ha convertido en un área atractiva para la inversión minera, pero a la vez en un espacio de conflictividad social. Según la Defensoría del Pueblo, durante el año 2017, se ha registrado un total de 256 conflictos sociales a nivel nacional y los departamentos con mayor número de conflictos sociales fueron Ancash con 30 conflictos, Apurímac con 27, Puno con 20, Cusco 19 y Piura 18. La mayoría de estos conflictos sociales registrados fue de tipo socioambiental con el 66,4%; de estos conflictos, el 63.1% estaban relacionados con la actividad minera.

Como se registra, es en los departamentos del sur donde se encuentran la mayoría de conflictos sociales, destacándose los conflictos existentes en Tía María (Arequipa), Majes Siguas II (Apurímac y Arequipa), Las Bambas (Apurímac) y el aeropuerto de Chinchero (Cusco) que concentran grandes inversiones cuyas ejecuciones permanecen en vilo entre mesas de negociación y fricciones con la población.

Esta conflictividad se acentúa, si es que analizamos la problemática social en los departamentos del sur. Así por ejemplo, para el año 2017 las tasas de desnutrición en Huancavelica y Apurímac entre sus niños menores de 5 años eran las más altas del país, con el 34.54% y 24.39%, respectivamente. Apurímac, con actual crecimiento en actividad minera, con crecimiento en conflictividad como en Las Bambas; es uno de los departamentos con los más altos índices de desnutrición infantil. Ahí la complejidad de la problemática actual.

Es por eso la importancia de tener una intervención estrategia y articuladora para disminuir los índices de desnutrición, una estrategia que involucre directamente (junto al Estado) a las empresas mineras que intervienen y van a intervenir en territorios como Huancavelica, Apurímac, Ayacucho o Cusco donde la prevalencia de la desnutrición infantil todavía sigue siendo alta.

En lo que respecta a la pobreza, el Mapa de Pobreza Provincial y Distrital 2013 del INEI, muestra que, de las 71 provincias de los departamentos del sur, 13 de estas provincias están por encima del 60% de pobreza monetaria, ubicándose la mayoría en los departamentos de Ayacucho y Apurímac. Existen 28 provincias ubicadas entre el 40% y 59.9% de pobreza monetaria ubicadas en su mayoría en Puno, Cusco Huancavelica y Apurímac, espacios donde se encuentran la mayor cartera de inversiones mineras en el sur. Entre los años 2013 y 2016, los departamentos de Huancavelica y Apurímac siempre han estado ubicado entre los departamentos más pobres del país, junto a departamentos como Cajamarca, Ayacucho o Amazonas.

Según datos del Ministerio de Educación para el 2016, es desconcertante observar que en Puno, Huancavelica y Apurímac existe un alto índice de estudiantes de segundo de secundaria que no lograron los aprendizajes necesarios en materia de Historia, Geografía y Economía para poder acceder al siguiente nivel con indicadores altos de 33,4%, 40,7% y 39,2%, respectivamente. En lo concerniente del acceso al agua potable, al 2015 el INEI mostraba que el promedio de acceso de las personas a nivel nacional era de 63,6%, y si nos circunscribimos en el sur peruano, por debajo de ese promedio de personas que acceden al agua potable están departamentos como Cusco con el 55,5%, seguido por Ayacucho con 47,4%, Puno con 28,4%, Apurímac con 27,5% y Huancavelica con 18,8%. En estos dos últimos departamentos, están las mayores inversiones mineras.

Sin duda, para entender el conflicto actual de Las Bambas, es necesario entender la realidad de los departamentos del sur. Estos departamentos necesitan de la intervención articulada del Estado y la empresa privada, para ampliar la cobertura de agua potable, servicios educativos, infraestructura social básica, seguridad alimentaria y salud, etc; sobre todo en Apurímac y Huancavelica, dos territorios dónde viene creciendo exponencialmente la actividad minera. Recordemos que la conflictividad social en torno a la minería está relacionada con el uso y acceso al agua, por ende, poblaciones rurales del sur peruano no pueden caer en la paradoja de acceso del agua para las grandes empresas mineras en territorios de poblaciones que ni siquiera sus hogares cuentan con acceso al agua potable.

En el caso de Las Bambas, la conflictividad se ha circunscrito a una carretera, como principal exigencia de demanda de los comuneros. Es incomprensible que, en nuestro país, dentro de un distrito o comunidad exista una adecuada conexión vial hacia un proyecto minero, contrario a las vías de comunicación que conectan a estos pueblos o comunidades, que en su mayoría son paupérrimas.

Finalizamos mencionando que para asegurar una actividad minera viable, aceptable y sostenible es necesario primero conocer la realidad de los pueblos y comunidades donde se desarrollan estos proyectos, toda vez que las exigencias y demandas de estas comunidades, son históricas y a la vez incumplidas y/o olvidadas; y que recién se conocen en el Perú Oficial, en el Perú Centralista, cuando se descubre la riqueza minera y/o de hidrocarburos de estas comunidades, y desde Lima se elucubran GRANDES INVERSIONES, sin siquiera consultar con los verdaderos dueños históricos de estos territorios.

ESTA ES UNA AGENDA PENDIENTE PARA LA NUEVA POLÍTICA EN EL PERÚ, PARA EVITAR ASÍ FUTUROS BAGUAZOS.

miércoles, 27 de febrero de 2019


¿EL PRESIDENTE TIENE LA CULPA DE TODO?


Cuándo en nuestro país se dirá lo siguiente: YO TENGO LA CULPA de construir mi casa en pleno cauce de una quebrada, y luego se me viene encima un huayco y no culpar a los gobiernos; YO TENGO LA CULPA de botar basura en las calles y playas dónde cada día mueren animales por comer plástico creyendo que es comida; YO TENGO LA CULPA de quemar bosques y contaminar, por eso tengo hoy en día temperaturas extremas de calor y frío; YO TENGO LA CULPA de cruzar una pista por debajo de un puente peatonal, luego no culparé al conductor por algún accidente; YO TENGO LA CULPA de malgastar mi semana de trabajo en alguna borrachera, mientras mi mujer e hijos esperan que les lleve un pan.

YO TENGO LA CULPA de inflar las boletas de los viáticos, mientras otros no tienen ni para el pasaje; YO TENGO LA CULPA de bajarme en medio de la pista y no exijo un paradero autorizado, porque más vale la viveza que arriesgar tu vida; YO TENGO LA CULPA de la educación de mis hijos, porque aplaudo a los que "arman torres de vasitos" mientras nuestras bibliotecas son salones fantasmales; YO TENGO LA CULPA de destruir árboles para construir mi casa, sin siquiera pensar en el valor de la fotosíntesis y ser productores de agua en los andes orientales; YO TENGO LA CULPA de "cholear" y discriminar, sin verme en el espejo que también tengo de "inga y de mandinga"; YO TENGO LA CULPA de no haber estudiado para el examen final, por irme de parranda y dejaré de tildar al profesor como malo o pésimo.

YO TENGO LA CULPA de dar una coima a un policía si me paso la luz roja, porque de esa manera salvo mi mala conducta ciudadana; YO TENGO LA CULPA de mi mal humor por peleas familiares, y no es culpa del teclado de la computadora, de tu compañer@ de oficina o del ciudadano a quien atiendes; YO TENGO LA CULPA de seguir eligiendo y defendiendo a los mismos corruptos a pesar que ya los conoces como son, "soy un chol@ terco caracho"; YO TENGO LA CULPA de la inundación de mis calles y mi casa, porque la basura que arrojo en las pistas atascó las cunetas, canales y ríos.

YO TENGO LA CULPA de votar por autoridades que te ofrecen regalitos, al final te roban rico y luego te sientes indignado; YO TENGO LA CULPA de estar destruyendo mi país y el mundo, pero cuando hagas esa MEA CULPA, cuando lo hagas...QUIZÁS YA SEA MUY TARDE.

¡Reflexionemos y hagamos una MEA CULPA de nuestro accionar diario!

lunes, 10 de diciembre de 2018


OJO AL DATO EN AMAZONAS, HAY UN VOTO DE PROTESTA QUE HAY QUE VISIBILIZARLO


Hubo 280,646 electores hábiles, de los cuales al 99% de actas procesadas, han emitido su voto 172,362 personas. Es decir, 108,284 amazonenses NO han votado y si a ello sumamos que hasta ahora hay 16,225 votos nulos y 5,021 votos en blanco, existe un total de 129,530 amazonenses que no han votado por ninguno de los dos candidatos. Este dato es muy importante porque sobrepasa los votos que ha logrado el Sr. Celis (67,290 votos) y el Sr. Altamirano (83,826).

Atentos a este DATO, porque al próximo Gobernador Regional (que según la tendencia es el Sr. Altamirano), le espera hacer grandes reformas regionales para convencer a ese amplio voto nulo, blanco y ausentismo, diría al VOTO DE PROTESTA de los amazonenses.

Si bien el ausentismo se debe a muchos factores llámese económicos, geográficos, salud o simplemente desinterés; hay que tomarlo en cuenta toda vez que en ese ausentismo está reflejado la careta de un país o una región, como la pobreza que, por falta de dinero, muchas veces no se cuenta para pagar un bote e ir a votar, o aislamiento geográfico por no existir infraestructura vial adecuada para llegar a un centro de votación. No vale descartarlo como un simple "voto ausente", se esconde mucho detrás de este dato.

Los amazonenses necesitamos cambios radicales en nuestra región para dejar de ser la última rueda del coche del país, a pesar de nuestras potencialidades ingentes que poseemos. Se acabaron ahora las rencillas y odios desmedidos que han caracterizado a la campaña virulenta en Amazonas, ahora hay que unir esfuerzos y voluntades de los amazonenses de toda laya.

Esa es una tarea que le espera Sr. Altamirano, primero unir a una fracturada región por posiciones políticas, ahora será el Gobernador Regional de todos y todas. Luego asumir grandes RETOS que tenemos en nuestro Amazonas, para ello necesitamos de gente proba a nivel técnico y político, y sobre todo, de buenos gobernantes, que estén a la altura de nuestras potencialidades, que estén al nivel de nuestras piedras divinamente arrumadas en Kuelap y a la altura de nuestra imponente catarata de Gocta.

Los amazonenses, los que amamos nuestro pedazo de tierra, aquella junto al Marañón y el Utcubamba, la que está entre los pongos de Manseriche y Rentema, entre el Shubet y la Cordillera del Cóndor; nosotros nacidos en ese pedazo de tierra, esperamos que le vaya bien señor Oscar Altamirano.


lunes, 3 de diciembre de 2018


RETOS DEL FUTURO GOBIERNO REGIONAL DEL BICENTENARIO


Este domingo 9 de diciembre en Amazonas, se elige al Gobernador Regional de nuestro Bicentenario como país, y éste, tiene que asumir responsabilidades diversas para cerrar las brechas que persisten en nuestro departamento y activar sus potencialidades rumbo justamente a nuestros 200 años. Lamentablemente la región no cambia o lo ha hecho muy poco, porque sigue sumida con problemas que, en vez de solucionarse, se agravan cada día. 

Haciendo un análisis de pobreza en Amazonas, desde hace años venimos transitando el puesto tercero y/o cuarto como departamento más pobre del país, ahora ubicados en un nuevo “cinturón de pobreza” junto a distritos de la sierra y selva norte del país. Nuestra región cuenta con 10 distritos ubicados entre los 150 más pobres del Perú, con una tasa de pobreza que oscila entre el 65,7% y el 91.7%. Uno ubicado en la provincia de Condorcanqui (El Cenepa), cinco en Luya (Pisuquia, Santa Catalina, San Jerónimo, Lónguita y Cocabamba), tres en Chachapoyas (Sonche, Chuquibamba y Chiliquin) y uno en Bagua (Imaza). Por otro lado, de los 84 distritos existentes en el departamento, 42 de ellos están por encima del 50% de pobreza, albergando los distritos más pobres Condorcanqui con 3, Luya con 16 y Chachapoyas con 13.

Según datos últimos del INEI-2017, Amazonas se encuentra en el segundo grupo de departamentos (junto a Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Loreto, Pasco, Puno) con una pobreza monetaria de 35% como promedio, muy alto si se compara con la pobreza monetaria de Ica que solo tiene una media de 3.5%.

Por otro lado, el Instituto Peruano de Economía, publicó un informe sobre el Índice de Competitividad Regional 2018, y lamentablemente otra vez Amazonas se ubicó en lo más fondo del hoyo. Seguimos entre las seis regiones menos competitivas (puesto 20 de 25 regiones), solo por encima de Huancavelica, Huánuco, Loreto, Puno y Cajamarca.

En cuanto a educación regional, hoy ocupamos el puesto 18 entre las menos competitivas, y todavía seguimos en el tercio inferior en educación a nivel país. En lo concerniente a la competitividad regional en Infraestructura, somos penúltimos, solo superados por Loreto. En lo referente a la competitividad sobre salud regional, nos ubicamos entre los 5 departamentos con peores servicios de salud a nivel nacional. Nuestra competitividad laboral, se mantiene en el tercio inferior y nos ubicamos en el puesto 16 de entre 25 regiones.

La anemia en nuestras niñas y niños amazonenses de 6 a 36 meses de edad supera el 51% al año 2017, y somos la segunda región con mayores embarazos adolescentes en el país, solo superado por Loreto. Otro dato a tomar en cuenta, es que somos la segunda región más deforestada después de San Martín, y no contamos con un plan ambiental regional para resarcir ese daño.

Para términos de este análisis, solo muestro algunos de los indicadores regionales; y a pesar del vasto potencial que guardamos, es paradójico que siempre Amazonas se ubique “cerrando filas” en cuanto a indicadores económicos, ambientales y sociales se refiere. ¿Qué está fallando?, la respuesta a mi parecer es la limitada y casi nula “gestión eficaz y de impacto” de las instituciones que deciden nuestro desarrollo, empezando por las gestiones de los diversos Gobiernos Regionales que hemos tenido.

Es por eso que el nuevo gobierno regional, el del Bicentenario, tiene diversos retos para “cambiar la cara” de Amazonas, por ende, necesita de un trabajo de gestión acorde con las potencialidades que tiene nuestra región; así:

RETO 1: Dejar de ser una de las regiones más pobres del país, y tener como meta la disminución de la pobreza en Amazonas al 20 %, rumbo hacia el Bicentenario.

RETO 2: Potenciar la educación regional a nivel primario y secundario para dejar ese pésimo puesto 18 en cuanto a indicadores educativos.

RETO 3: Contamos con pilares básicos de potencialidades y uno de ellos es la actividad agropecuaria, donde necesitamos hacer de la región el principal centro agropecuario del nororiente peruano, incentivando la agroindustria y agroexportación regional, con el impulso de proyectos de irrigación regional y puesta en valor de “productos estrella”.

RETO 4: El turismo debe convertirse en una actividad pilar y complementaria para el desarrollo regional, por ello debemos encaminarnos a ser el segundo destino turístico del país después del Cusco. Las potencialidades turísticas son inmensas y diversas para llegar a serlo. Hay que crecer más allá que un Teleférico a nivel turístico.

RETO 5: Ejecución de un Programa Regional de Seguridad Ciudadana, junto a los diversos actores institucionales y civiles, para hacer frente a la delincuencia, la inseguridad y la impunidad que tanto daño nos viene haciendo.

RETO 6: Impulso y gestión para la construcción y pavimentación de troncales viales: Cáclic – Luya – Lamud; Chachapoyas-Aeropuerto, Chachapoyas-Rodríguez de Mendoza, Tingo – Kuelap y pueblos aledaños; carretera Luya – Cohechan – Vista Hermosa – Ocalli – Camporredondo – Lonya Grande – Corral Quemado; carretera Durán – Saramiriza, y potenciar los accesos terrestres y fluviales a los pueblos y pasos fronterizos de Bagua y Condorcanqui.

RETO 7: Implementación de un Programa Regional de Salud y Seguridad Alimentaria, que consista en un trabajo conjunto con instancias nacionales para una lucha decidida contra la desnutrición y anemia que afecta a los niños y madres de las poblaciones Awajun-Wampis y las comunidades campesinas. Disminuyamos la anemia de nuestros niños rurales que actualmente bordea casi el 51%.

RETO 8: Construcción del Plan Regional Anticorrupción para hacer frente a la corrupción institucional en la región, y uno de sus puntos claves estará en la contratación de personas idóneas, sin indicios de corrupción; acompañado de sanciones administrativas a los funcionarios que se refugian en este mal. Eliminemos la “cultura del diezmo” en Amazonas.

RETO 9: Dejar de ocupar el segundo lugar como departamento más deforestado, haciendo de Amazonas un “pulmón ecológico” líder en la reforestación con proyectos y actividades para la protección de los bosques de neblina, el agua y la biodiversidad. No más contaminación de ríos y quema de bosques.

Estos son “grandes retos”, que necesitan de autoridades y funcionarios regionales que estén a la altura de los desafíos, acorde al “nuevo rostro” que necesitamos hacia el Bicentenario. Lastimosamente he tenido acceso a los planes de gobierno, y no encuentro un profundo análisis de estos retos a modo de propuestas; y lo más triste es observar los “debates” en los medios de comunicación y redes sociales, que solo se circunscriben a insultos, diatribas, campaña sucia y amenazas, por parte de los seguidores de los actuales candidatos. NO HAY EQUIPO TÉCNICO, NO HAY PROPUESTAS, NO SE ASUMEN RETOS, MENOS RESPONSABILIDADES; EN SUMA, NO HAY POLÍTICA REGIONAL.

Aquí presento al próximo Gobierno Regional, algunos retos y/o desafíos que deberían tomarse en cuenta, ya que la población amazonense lo demanda con urgencia. Cualquiera sea el ganador, tiene usted próximo Gobernador Regional, mi último libro publicado (PROPUESTAS Y COMPROMISOS PARA AMAZONAS. "Rumbo al Bicentenario"), que les servirá para profundizar un modelo de desarrollo para nuestra región, y cerrar las brechas que venimos arrastrando desde hace décadas, y que por consiguiente, nos conlleve hacia una nueva ruta para el desarrollo de Amazonas. 

lunes, 19 de noviembre de 2018


EL TELEFÉRICO LLEGÓ PRIMERO QUE LAS CARRETERAS


“El avión llegó primero que el camión” reseña una histórica frase amazonense, acuñada allá por mediados del siglo pasado, para hacer referencia que a Chachapoyas llegó primero un avión antes que una carretera. Esta frase, cual realidad paralela, en pleno Siglo XXI y rumbo a conmemorar el Bicentenario del país, cobra vigencia en nuestro Amazonas actual, porque primero llegó un Teleférico muy moderno y costoso, antes que carreteras, “verdaderas carreteras” debidamente pavimentadas y ensanchadas; es decir, carreteras que cumplan todas las especificaciones de viabilidad técnica y social.

Veamos: primero llega un Teleférico a Kuelap antes que una carretera decente que nos traslade a este icono cultural; es más, se construye un teleférico sin existir una carretera sostenible que comunique a los pueblos que rodean Kuelap como Tingo, María, Lónguita o Choctamal ¡Al final y al cabo que interesa la calidad de vida de estos pobladores humildes, más nos interesa “llenar los ojos de los turistas” con nuestro Teleférico!, pensaran los hacedores de política y gestión a nivel nacional y regional.

Se invierte en un Teleférico, (a propósito, una inversión positiva que ha hecho crecer el turismo en Amazonas), pero desde hace años la carretera a Rodríguez de Mendoza es una “bicapa delgada con huecos”, donde mueren inocentes niños y policías, y donde todos los días arriesgan sus vidas, muchos amazonenses. ¡Ohhh casualidad, existía Rodríguez de Mendoza y una “carretera de la muerte” para los medios nacionales!, claro pues, existe en el mapa del Perú porque han muerto niños y policías, y eso es NOTICIA. Pasarán los días, se olvidará todo, y la carretera a Mendoza seguirá siendo una “bicapa delgada con huecos”, hasta que ocurra (Dios no lo quiera), otros accidentes mortales, y nuevamente seamos noticia nacional.

Puedo mencionar el sufrimiento injustificable que tienen nuestros hermanos de Lonya Grande, Ocallí o Camporredondo, que hasta el momento no tienen una CARRETERA, lo que tienen es una “trocha de la muerte” donde todos los años hay accidentes lamentables, y muchas veces esta ruta es intransitable en época de lluvias. No quiero mencionar las lamentables carreteras que tenemos en nuestras provincias norteñas de Bagua, Utcubamba y sobre todo Condorcanqui, que ni siquiera tiene carreteras.

Desde hace mucho tiempo la provincia milenaria de Luya, dónde se encuentran la Fortaleza de Kuelap y los Sarcófagos de Carajía; donde para variar, se encuentra el Teleférico, estamos luchando desde hace décadas contra la ineficiencia de las sucesivas autoridades regionales y el olvido del Gobierno Nacional por no poder construir una carretera asfaltada de tan solo 17 kilómetros. Pero nosotros NO SOMOS NOTICIA NACIONAL, a pesar de nuestras protestas realizadas en Amazonas y Lima, no somos noticia nacional porque en esas protestas NO MURIERON PERSONAS, no estamos en la coyuntura nacional porque todavía no hay accidentes mortales en la actual carretera Cáclic-Luya-Lamud, a pesar que la historia de esta carretera, guarda lamentables accidentes con la muerte de inocentes luyanos.

Las obras de nuestra carretera están paralizadas, y sabemos hasta el hartazgo quien es el responsable directo de dicha paralización. No quiero desanimar a mis paisanos de Mendoza, pero la pregunta salta a la vista: “si no se puede pavimentar una carretera de 17 km que conduce a Luya y Lamud, teniendo un presupuesto asignado, ¿será posible construir un pavimentado de más de 80 km entre Chachapoyas y Mendoza?” Es entendible esta duda en nosotros, debido a que no se soluciona todos los problemas, negligencias y entrampamientos administrativos y judiciales que vienen rodeando a la carretera Cáclic-Luya-Lamud, y que viene impidiendo el reinicio de la obra.

Se viene la época de lluvias en nuestro departamento, y sus carreteras se tornan más peligrosas, y es un riesgo que tomamos al transitarlas. Es manifiesto la inestabilidad del terreno que ha dejado el abandono de las obras en la carretera Cáclic-Luya-Lamud, se están produciendo deslizamientos, caída de rocas y empozamientos, que vienen amenazando y poniendo en peligro la vida de nuestros paisanos que a diario circulan esta arteria vial.

¡Estamos advertidos!, no queremos tener accidentes o muertes en nuestra carretera debido a su mal estado, ya que la responsabilidad si ocurriese algún suceso lamentable, serán el Gobierno Regional, la empresa constructora y la empresa supervisora por ser los actores principales de la paralización de las obras en nuestra carretera.

Hay que seguir en la línea de solicitar la intervención del Gobierno Nacional, para dar solución al entrampamiento que existe entre el Gobierno Regional y la empresa constructora, y así poder reiniciar las obras. ¡No queremos más Baguazos para hacer reclamar nuestros derechos como amazonenses!

Somos una región con ingentes potencialidades y riquezas, pero como vemos, y camino a nuestro Bicentenario, NO tenemos carreteras viables y sostenibles. Es muy paradójico saber que en nuestra historia regional primero llegaron los aviones y teleféricos, MÁS NO CARRETERAS ADECUADAS, por eso nosotros los ciudadanos, solicitamos al Gobierno Nacional y Regional, nuestro derecho justo del mejoramiento y construcción de las carreteras para evitar más muertes de inocentes amazonenses.

lunes, 24 de septiembre de 2018


¿Y LAS PROPUESTAS EN AMAZONAS? UNA CAMPAÑA DEL BILLETE DONDE DOMINA LA “GUERRA SUCIA”



La política es una construcción social, una construcción de entes colectivos que se agrupan en torno a una estructura programática, ideológica y propositiva que son puestas en marcha por líderes que entienden, analizan y viven de la política. Por tanto, la política, la verdadera POLÍTICA, nace colectivamente para beneficiar los intereses del grupo, la comunidad, y la sociedad en general. NO los intereses individuales o partidarios.

Una campaña electoral es el principal indicador del futuro Gobierno Regional y Municipales que tendremos en los próximo cuatro años. Candidatos, equipos de campaña y seguidores que discuten alturada y responsablemente en los medios de comunicación, redes sociales y debates institucionales, nos auguraría un escenario donde tendríamos un gobierno regional y municipales sostenibles, viables y aceptables.

Lamentablemente lo dicho en el párrafo anterior es un “ESCENARIO IDEAL” en Amazonas. La realidad nos indica que la política amazonense se ha constituido en un escenario donde sus diversos actores como buitres, juegan con carroña, entre el barro, teniendo como objetivo la demolición a través de la GUERRA SUCIA. Lamentablemente, la política en Amazonas se define en esto, más no en un juego alturado de propuestas que conduzcan a dar solución a las diversas problemáticas que nos aqueja generacionalmente.

Los candidatos, sus movimientos políticos y sus seguidores han hecho de este juego político, una orquestada y constante lucha encarnizada por obtener el poder, para el beneficio particular o del movimiento político, más excluyendo en ello a la colectividad amazonense. Apoyados por “medios de comunicación”, periodistas, comunicadores sociales y “aprendices” de éstos; que en la gran mayoría (aclaro NO TODOS, y mis respetos fraternos a esos medios y comunicadores que son neutrales), se han parcializado mediáticamente por un candidato regional y algunos municipales, demoliendo sin piedad a algunos candidatos que “intentan” dar batalla en una campaña dónde domina la “ley del que más plata tiene y ofrece”, ufanándose de hacer política (¡qué triste la ceguera en que viven, porque simplemente no lo hacen!); y convirtiéndose en instrumentos de marioneta de los poderes económicos y serviles de esos “politiqueros” que lamentablemente han situado a nuestro Amazonas con los peores indicadores a nivel nacional.

Las redes sociales resultan ser ese espacio donde se observa lo peor de nuestra política regional. Insultos, amenazas, noticias falsas, discusiones bizantinas, guerra sucia dominan la disputa de candidatos y sus seguidores, que a través de sus cuentas personales y la mayoría “troles” escondidos en cuentas falsas, hacen de la política amazonense un triste espectáculo. Cero debate de propuestas en las redes, solo opiniones y comentarios en su mayoría hasta denigrantes y mediocres de seguidores que solamente les interesa su espacio particular con la intención “tradicional” de tener “un puestito” con la próxima autoridad o “ganarse alguito” en esta campaña electoral.

Recordemos nosotros los amazonenses a los candidatos y sus seguidores, y decirles que en los últimos años la pobreza en Amazonas ha aumentado a un 47,3% y nos ubicamos solo por detrás de Cajamarca y Ayacucho, compartiendo el primer grupo de pobreza. Es decir, estamos en el tercer lugar como región más pobre del país. Aproximadamente de cada 10 amazonenses, 6 de ellos y/o ellas son pobres. Mientras que en otras regiones la pobreza se redujo, en nuestra región viene aumentando. Desgraciadamente en nuestra región, 3 de nuestros distritos (El Cenepa, Rio Santiago y La Jalca) superan el 80% de pobreza, 5 distritos están por encima del 70% de pobreza, 18 superan el 60% y 23 distritos superan el 50% de pobreza. En conclusión, más de 60 distritos amazonenses conviven con la pobreza total.

Es más, Amazonas cuenta con 10 distritos ubicados entre los 150 más pobres del Perú, con una tasa de pobreza que oscila entre el 65,7% y el 91.7%. Uno ubicado en la provincia de Condorcanqui (El Cenepa), cinco en Luya (Pisuquia, Santa Catalina, San Jerónimo, Lónguita y Cocabamba), tres en Chachapoyas (Sonche, Chuquibamba y Chiliquin) y uno en Bagua (Imaza).

¿Se está poniendo en debate solamente este indicador de pobreza, con diversas propuestas por parte de los candidatos, equipos y medios de comunicación PARA HACERLO FRENTE? NO, un rotundo NO y lamentablemente los amazonenses solo vemos puyas, insultos y guerra sucia, como característica principal de la campaña.

Bueno, no hablemos de los demás indicadores paupérrimos que, desde hace décadas, tenemos con problemas como la desnutrición y anemia, embarazo adolescente, falta de competitividad regional, deforestación, sida y suicidios, desempleo y subempleo, etc. NO existen plataformas de discusión y debate en torno a estos problemas, o al menos la población amazonense NO CONOCE las propuestas de solución en torno a ellos.

El reto en Amazonas es que su espacio físico, se vaya convirtiendo como un espacio socialmente construido, cuyos referentes sean la actividad de las personas y sus implicancias. Creo personalmente que, si seguimos este camino positivo, Amazonas se enrumbará decididamente hacia el crecimiento económico y desarrollo humano. 

Un voto “inteligente y responsable” es elegir para Amazonas un gobernante regional que tenga experiencia en gestión política y administración del poder. Un gobernante que lidere con su conocimiento, sapiencia y experiencia, el desarrollo amazonense, trabajando articuladamente para salir de esos últimos niveles de indicadores de pobreza, desnutrición, anemia o competitividad. Un gobernante que potencie a la región con su experiencia en el manejo de programas sociales y planes de desarrollo. Amazonas necesita una autoridad regional que pueda estar “peleando” en las esferas altas del gobierno, proyectos y presupuestos viables y adecuados para el beneficio de los amazonenses.

Necesitamos un gobernante que recorra sus pueblos para entrar en contacto directo con sus ciudadanos y sus problemas. Requerimos de un líder regional que analice y entienda los problemas de Amazonas, pero más importante que sepa darle soluciones. En suma, necesitamos de un gobernante con capacidad de hacer de la política regional un instrumento de gestión para aliviar y resolver los problemas, y a partir de allí, construir el ansiado desarrollo de nuestra región. Las potencialidades lo tenemos, solo necesitamos de un gobernante que esté capacitado y sea experimentado en hacer de esas potencialidades, el principal pilar esperanzador para que Amazonas sea menos pobre y más competitivo.