martes, 31 de marzo de 2009

EXPLORANDO LUYA II
LUYA: UNA PRIMERA MIRADA A NUESTRA EXPLORACIÓN

Jueves marca el inicio de nuestra exploración en Luya. La Provincia de Luya nos esperaba para dar cuenta de sus profundos conocimientos culturales, folklóricos y ecológicos concentrados por milenios de años entre sus pueblos y montañas. La ciudad de Luya esta rodeada por tres cerros principales: San Juan, Tilasho y Shuclla, todos con misterios mitológicos que se cuentan en el pueblo. La ciudad es cortada en dos por el río Jucusbamba. A ambos lados se ubican las calles y los cuatro barrios (San Isidro Labrador, Santa Cruz, San José y Guadalupe), y en las zonas periféricas se ubican las chacras donde albergan alimentos como maíz, papa, yucas, plátanos, frijoles, verduras y animales de crianza.

Las construcciones de la mayoría de casas luyanas esta elaborada a base de adobe, barro, tejas, maguey, guanchil (sogas elaborada a base de fibras vegetales). En el interior muchos tienen sus cocinas a leña (tushpas), sus jardines rodeado de flores y orquídeas diversas, sus huertos con productos como papa, maíz, plátanos, alfalfa, hortalizas, frutas; sus “altos” (azoteas cerradas) donde se almacena granos, inmensos patios interiores, granjas de animales menores y en algunos hogares “la chichería” (lugar donde se deposita grandes cantaros de chicha en fermentación).



LUYA ES UNA CIUDAD EMERGENTE A NIVEL COMERCIAL Y A NIVEL
CULTURAL SE ESTA REPOTENCIANDO LA IDENTIDAD CON LOS MANIFIESTOS
DE LA CULTURA LUYA Y CHILLAOS

La mayoría de los pobladores se visten a la usanza occidental, pero existen personas, sobretodo las adultas mayores, que dan manifiestos de tradicionalidad a través de su vestimenta autóctona. Las mujeres usan varias polleras, llanques, camisones y blusas borladas, chompas multicolores, un pañolón, una manta que es amarrada en la cabeza, un “quipe” (carga pequeña de productos) que llevan en la espalda y siempre están acompañada de las “pushcanas” (telar de mano que lo transportan a todas partes) y algún rebaño de ovejas.

Los varones usan llanques, pantalones al tobillo, camisas, fajas en la cintura, poncho marrón, en algunos casos una lampa o pico en el hombro, o en todo caso arreando una yunta de bueyes; pero siempre, acompañado de su “alforjilla” de coca, una especie de alforja en miniatura donde llevan la coca, la cal, el “chufrán” (palo o aguja para picar la cal) y los cigarrillos de tabaco puro envueltos en hojas de cuaderno.

Este día era propicio para entender el sistema económico y social de Luya debido a que todos los jueves se realiza una feria comercial donde se oferta diversos productos y se conglomeran diferentes personas que vienen a intercambiar, comprar y vender productos.

El Distrito de Luya, en la Región Amazonas, en los últimos 15 años ha desarrollado un auge económico y social bastante importante con relación a otras localidades de la provincia. En poco tiempo se convirtió en un gran foco comercial de la región, debido a que en su feria de los jueves se comercializan recursos ganaderos y principalmente la papa, producto estrella por excelencia de la provincia.


Ante la necesidad de comercializar principalmente estos productos, se crea en la ciudad de Luya un espacio de libre comercio denominado la “Feria de los Jueves”, que asociaba a un grupo de comerciantes quienes aprovecharon la ausencia total de un mercado comercial para convertir el centro de la ciudad en un área de comercialización de la papa. Estos comerciantes se convirtieron en algo así como “intermediarios” entre los productores de papa (campesinos) y los mayoristas venidos mayormente de otras regiones.

Los comerciantes surgieron como un sector innovador en el manejo del recurso papero, tanto así que en poco tiempo los beneficios de la comercialización no se hicieron esperar y comenzaron a desarrollarse económicamente. Entre los indicadores más palpables está la construcción y remodelación de sus casas, compra de diversos tipos de vehículos, apertura de tiendas comerciales, etc.


LAS PERSONA BAILAN ALREDEDOR DE LA “HUMISHA” A
MANERA DE PANDILLAS. CON EL ROSTRO PINTADO SE CONFUNDEN
MAYORDOMOS, FUNDADORES Y PUEBLO EN GENERAL


El riesgo de estos intermediarios al invertir todo su capital fue ganando sus frutos. La “Feria de los Jueves” ya no solo significó el comercio de un monocultivo, sino otros productos como el maíz, trigo, frutas, hortalizas, etc. que también se insertaban al flujo comercial de la localidad. De este flujo, se aprovechan los vendedores informantes de ciudades cercanas como Chachapoyas, Pedro Ruiz y Bagua para expandir su espacio comercial teniendo éxitos en sus ventas principalmente con los comuneros que “bajan”[1] de los pueblos y caseríos de los alrededores de la ciudad de Luya.

Estos comuneros son los principales productores de la papa y en la feria venden sus “quintales” de papas recibiendo dinero, el cual lo invierten en productos de primera necesidad (arroz, azúcar, aceite, kerosene, etc.), compra de baratijas en los “mercachifles”
[2], etc. y culminan la faena ingiriendo la bebida tradicional de la localidad: la chicha de jora.

La tarde del jueves nos permitió recorrer las calles del distrito, la mayoría de ellas de tierra y barrosas debido a las intensas lluvias ocurridas días atrás. Solo la plaza y algunas calles principales están pavimentadas. En algunas de las calles todavía se observan inmensas huertas de sembríos de diversos productos locales y donde también pastan algunos animales. Estas huertas están delimitadas con cercos naturales a base de pencas, álamos u otros árboles y donde las personas pastan sus burros, ovejas o crían sus gallinas o patos.

Las personas de esta ciudad son tan amables que siempre te saludan y te invitan a pasar a sus hogares para degustar un café con juanes o panes luyanos, o en todo caso para invitarte un licor regional y/o la chicha de jora. Es en estos momentos cuando escuchamos alguna historia, mito o leyenda que cuentan las personas mayores y donde acuden a escuchar los hijos, nietos, sobrinos y demás integrantes de la familia.

Por la noche concurrimos a una festividad nocturna que da inicio a los carnavales familiares, barriales o de otra organización. Esta festividad es denominada el “Ate”. Es una actividad previa a la festividad de la “yunza” o “humisha” que se realiza al siguiente día. En esta festividad registramos y grabamos a personas realizando diversas actividades por los carnavales. Las cantoras costumbristas por parte de los mayordomos y fundadores, entonan diversos estribillos a las afueras de las casas, acompañados de la banda de músicos para pedir permiso y de esa manera permitir el ingreso de sus invitados. Este aspecto de pedir permiso a través de cánticos, por parte de estas mujeres debidamente seleccionadas (son expertas debido a una tradición aprendida desde niñas) es uno de los aspectos más característicos que no se ve en otras partes del Perú, marcando un rasgo folklórico y cultural único en nuestro país.


POR LA NOCHE LAS PERSONAS ACUDEN AL “ATE”,
UNA FESTIVIDAD NOCTURNA DONDE SE BAILA A RITMO DE BANDA
DE MÚSICOS U ORQUESTAS HASTA ALTAS HORAS DE LA NOCHE


Una vez que ingresan los invitados, las personas bailan al son de la banda de músicos y otras veces acompañado de música moderna. Bailan en la casa del mayordomo y en la casa de los fundadores de las “humishas”. Algunos juegan con talco, serpentinas y otras más atrevidos(as) hacen uso de agua y pinturas, sobretodo los jóvenes que con ímpetu desenfrenado celebran los carnavales luyanos.

En las noches de “Ate” se sirve licores diversos como chicha, compuesto, aguardiente puro y pocas veces cerveza. Las personas del pueblo bailan en los salones y patios de los mayordomos, mujeres y varones, niños, jóvenes y adultos se confunden en una sola costumbre carnavalesca. Mientras se baila y goza, algunos “borrachos” se quedan dormidos en las bancas o el piso. Los licores tienen alto grado de alcohol que “trepa” rápidamente a la cabeza de las personas y les pone en situaciones muchas veces comprometedoras con su integración física, ya que pueden terminar pisados o golpeados por otras personas.

Terminada esta actividad nocturna, las personas se dirigen a sus hogares a descansar porque al día siguiente se para la “humisha” del barrio, familia o asociación. Algunas personas amanecen en la casa del mayordomo libando licor, pero eso es otra historia y el nuevo día es otro espacio sociocultural donde se observará las diversas costumbres y folklore en torno a los carnavales luyanos. (Continúa en: Explorando Luya III)
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[1] Este término es utilizado por los pobladores para hacer referencia al hecho de la masiva concurrencia en el distrito de pobladores provenientes de los pueblos de altura que comercializan productos en la ciudad de Luya.

[2] Son conocidos de esta manera a los vendedores ambulantes o a aquellos que visitan casa por casa diferentes pueblos para ofertar sus productos como espejos, peines, hilos, etc. Estos personajes son los principales actores comerciales en los pueblos rurales más alejados del país.