¿SOMOS LIBRES DE QUÉ…?
Somos libres acaso de
la CORRUPCIÓN, cuya
estructura generacional distorsiona la democracia y ahoga las oportunidades de
millones de peruanos. Según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025
de Transparencia Internacional, el Perú obtuvo 30 puntos sobre 100, cayendo 8
puntos en los últimos cinco años. Este resultado ubica al país en el puesto 130
de 182 naciones evaluadas, situándose entre los cinco países con mayor
percepción de corrupción en el mundo. Recuerden, cada año la corrupción nos
cuesta 24 mil millones de soles; es decir, por cada 100 soles invertidos por el
Estado, aproximadamente 12.70 soles se pierden debido a actos de corrupción de
autoridades y funcionarios.
La corrupción estatal hoy se alimenta de la
infiltración del crimen organizado en la política y la economía, vinculada a
economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal. El caso del
programa de alimentación escolar Qaliwarma, donde se investigan presuntos
sobornos para distribuir alimentos contaminados a niños en situación de
pobreza, es una muestra brutal de cómo la corrupción no es un pecado abstracto,
sino una vulneración directa de derechos fundamentales.
Somos libres acaso de
la INSEGURIDAD CIUDADANA, que solo el 2025 cerró con una cifra récord de 2,213 homicidios, lo que
equivale a un promedio de 6.07 muertes violentas por día. Esta cifra no solo
representa un incremento sostenido, sino que expone el fracaso de las políticas
de seguridad implementadas desde los gobiernos cambiantes de turno. La
situación es alarmante, y el 2026 no muestra señales de mejora, pues entre
enero y junio de este año ya se contabilizan 1,102 homicidios a nivel nacional.
La extorsión en el Perú, se ha convertido en la
principal herramienta de financiamiento del crimen organizado. Durante el 2025,
el Ministerio del Interior registró 26,748 denuncias por este delito, lo que
representa un incremento del 20% respecto al año anterior; y en lo que va del
2026, hasta junio se han reportado 10,458 denuncias por extorsión. Según el
BID, el costo de la violencia en el país, representa aproximadamente el 2.82%
del PBI nacional. ¡ALARMANTE VERDAD!
Somos libres acaso de
la POBREZA que, en
el 2025, la pobreza monetaria afectó al 25.7% de la población, lo que equivale
a más de 8 millones de personas; mientras que la pobreza extrema sigue
afectando a 1 millón 614 mil peruanos (5.5%) que no cubren ni siquiera la
canasta básica de alimentos. Eso sin contar que el 31.8% de nuestra población, es
"vulnerable” a caer nuevamente en pobreza ante un shock económico. ¿TE
DISTE CUENTA?: Mientras así está la pobreza en el país, existen “políticos” de
diversas instituciones que se suben el sueldo y se gastan el presupuesto en bonos
económicos, viajes y gratificaciones jugosas, mientras existen personas que no
tienen cómo llegar a fin de mes, no tienen un panadol en su posta médica o su
carretera y escuela se caen a pedazos.
Somos libres acaso de
la PÉSIMA INSEGURIDAD ALIMENTARIA, SALUD O EDUCACIÓN, donde justamente por el hecho de ser
pobre ya se convierte en enfermedad, que se traduce en decisiones trágicas de
elegir entre comida o medicamentos, abandonar tratamientos o no acceder a
consultas médicas. Tenemos una anemia infantil sostenida en el tiempo donde el
35% de menores de 36 meses la padece a nivel nacional. La cifra se dispara en
regiones como Puno (76%), Loreto (62%) y Pasco (54.4%). Mientras la
desnutrición crónica afecta al 12.1% de niños menores de 5 años. En
Huancavelica y Cajamarca llega a 4 de cada 10 niños. Agregar que la violencia
sexual afecta a más de 22,700 menores que se atendieron en los CEM solo durante
el 2024.
La educación en el Perú sigue siendo una deuda con
la niñez y la adolescencia que involucra a discernir que la pobreza no es solo
ingresos: es carencia de oportunidades para desarrollarse. El 37.6% de la
población pobre tiene entre 0 y 17 años, lo que condiciona su futuro desde la
niñez. Y el dato fulminante para DUDAR de nuestra libertad es que tenemos niños
que no estudian ni trabajan y el 11.4% de adolescentes de 14 a 17 años está en
esta situación. No quiero mencionar más datos, son trágicos y lapidarios.
Somos libres acaso del DESGOBIERNO Y LA FRAGILIDAD INSTITUCIONAL, donde la crisis de
libertad en nuestro país se asienta sobre instituciones débiles. El Índice de
Libertad Económica 2026, elaborado por The Heritage Foundation, refleja esta
realidad: el Perú retrocedió al puesto 56, con un puntaje de 66.3,
manteniéndose en la categoría de "libertad moderada". Como dice la
canción de protesta: “Esta democracia, ya no es democracia…”.
Los “políticos” que tenemos, nos llevaron a esta debacle. Se ha perdido en el
país las instituciones claves para el Estado de Derecho, ha sido tomada por
mafias que se hacen llamar Partidos Políticos, tomadas para mejorar sus
privilegios.
La Constitución Política ha sido manoseada y
vilipendiada tal como a una ramera, para intereses partidarios e individuales.
Tenemos un sistema de justicia vulnerable a la interferencia política del poder
de turno, mientras que la incapacidad del Estado para hacer cumplir las reglas
de juego de manera justa, es un caldo de cultivo para la impunidad. Vean su
realidad, ¡PÁLPENLA!, tenemos a todas las instituciones tomadas por un Pacto
Mafioso que se hacen llamar “políticos” y son protegidos por la Policía, FFAA y
leyes anticonstitucionales permitidas por un Tribunal Constitucional vomitivo,
PUESTOS A LA MEDIDA de la delincuencia de cuello y corbata.
El SOMOS LIBRES y la LIBERTAD, no puede medirse
sólo en términos económicos o políticos; se siente en la capacidad de acceder a
una vida digna, y eso NO EXISTE. Como hemos visto, las cifras son desoladoras.
La pobreza, inseguridad, anemia, desnutrición infantil, son problemas
estructurales que persisten a pesar del crecimiento macroeconómico, son un
recordatorio de que el progreso NO HA
LLEGADO A TODOS.
Seguimos como país en una erosión lenta y
constante de los cimientos sobre los que debería sostenerse una sociedad libre.
El desafío para el Perú no es solo crecer económicamente, sino reconstruir el
tejido institucional y ético que permita que la libertad deje de ser una
aspiración y se convierta en una vivencia cotidiana para todos sus ciudadanos.
Mientras tanto en estas Fiestas Patrias, sigue preguntándote…
¿Somos libres de qué…?






