CHINA: POTENCIA MUNDIAL Y NUEVO ORDEN GEOPOLÍTICO
Hace unos días, China acaba de celebrar 105 años de su Partido Comunista que le
gobierna y la convirtió en potencia mundial; y creo que esa filosofía
partidaria, siguiendo las ideas del marxismo, ha permitido transformar las
condiciones materiales de la existencia en dicho país. China ha seguido a pie
de letra esa frase de Marx que personalmente a mí me gusta y engloba todo el
estigma del desarrollo chino: “No es
la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser
social es lo que determina su conciencia”. Es decir, hay que crear y
construir las condiciones materiales de los ciudadanos (darles buena educación,
salud, economía, cultura, etc) para el desarrollo y transformación de su
existencia social.
Solo con mirar y analizar los primeros
artículos de la Constitución China, para darnos cuenta sus principios
socialistas y marxistas que lo definen, donde se reconocen como Estado Socialista
dirigida por la clase trabajadora, que se basa en una alianza de trabajadores y
campesinos. El fundamento de su sistema económico, es la PROPIEDAD PÚBLICA SOCIALISTA de los medios de producción; es decir,
es la propiedad de todo el pueblo y la propiedad colectiva de los trabajadores,
que ha erradicado el sistema de explotación del hombre por el hombre, y
practican el principio marxista “de cada uno según su capacidad, a cada uno
según su trabajo”.
El progreso de China, no estuvo a costa de
guerras, enfrentamientos o invasiones. China no puso o sacó presidentes interviniendo
a la fuerza otros países. China ha progresado desde dentro hacia afuera.
Primero han puesto las estructuras económicas y sociales, han acortado las
brechas de necesidades, han mejorado
primero las condiciones de vida de sus ciudadanos. Previamente, han puesto las condiciones materiales (Marx ya lo
decía) para mejorar la calidad de vida de los chinos. Este país ha sacado de la
pobreza a más de 800 millones de personas desde finales de los años 70,
gobernados por el Partido Comunista Chino.
Hoy con ese desarrollo socioeconómico con orientación socialista, han llegado a
ser una potencia económica y tecnológica, promoviendo la competencia entre sus localidades
para superarse entre sí. Sus pueblos (símil a un distrito peruano) producen autos, aviones, tractores, barcos,
celulares, etc. Todo este crecimiento y progreso, tiene una estructura
funcional CENTRALIZADO desde el Estado;
es decir, tienen un Estado muy fuerte, y creen que la economía NO es el fin,
sino es un MEDIO para mejorar la calidad de vida. EL ESTADO COMO ORGANIZADOR DEL DESARROLLO.
El régimen de Xi Jinping, viene jugando un acertado juego en el ajedrez de la
geopolítica. Su rasgo de la no violencia, la no guerra, y del comercio y la
inversión en todos los continentes, le está convirtiendo en un país modelo del
nuevo orden mundial. China como parte
del BRICS, está desplegando toda su influencia tecnológica y económica,
para captar e invertir en diversos países, muchos de ellos destruidos por las
ambiciones de EEUU o las Europas.
Han implementado un componente geopolítico
denominado la “Nueva Ruta de la Seda”
(idealizados a partir de los viajes de Marco Polo a la China en el siglo XIII),
que consiste en un proyecto de
infraestructura y política exterior de China, que busca conectarse con
Europa, África, Medio Oriente y América Latina. China en América Latina, es el principal socio comercial de casi
todas las grandes economías de la región, tanto así que viene invirtiendo un
estimado de 286,100 millones de dólares
en obras de infraestructura como el Puerto de Chancay en Perú, el Aeropuerto de
Manta en Ecuador o la planta de vehículos eléctricos (BYD) en Brasil.
La influencia de China en nuestra
región, responde a
intereses estratégicos a largo plazo. Además de las adquisiciones de
recursos naturales, Beijing ha
promovido acuerdos comerciales en yuanes con el objetivo de alcanzar acuerdos
comerciales en temas de energía, infraestructura, agricultura y tecnología. La
relación entre China y América Latina parece
estar destinada a profundizarse en los próximos años; sin embargo, es
crucial que los países latinoamericanos adopten estrategias claras para
maximizar los beneficios de esta asociación. Esto incluye negociar acuerdos que
prioricen la transferencia de tecnología, la creación de empleo local y la
protección del medio ambiente.
Creo que China, y su visión estatal socialista
del desarrollo socioeconómico igualitario, es
el NUEVO MODELO que debemos tomarlo como ejemplo para el desarrollo de
nuestros países. Se deben fortalecer los lazos de cooperación y aprendizaje con
China, un país que hace 30 años tenía
serios problemas de pobreza y mínimo desarrollo social y tecnológico. Les
invito a conocer la historia de crecimiento progreso chino, rescatando sus
filosofías de más de 5000 años de evolución, y aprendiendo de sus grandes
líderes como Mao Tse-Tung, Deng Xiaoping o Xi Jinping.

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