“BURRO ROJETE, LOS PRECIOS DEL COMBUSTIBLE SUBEN POR LA GUERRA”
“Terrorista, rojimio, ignorante,
no sabes acaso sobre el Estrecho de Ormuz” me califican ahora cuando hablo sobre el alza
de los combustibles, aquellos mismos que hace 5 años, antes que asuma la
Presidencia Pedro Castillo, ya estaban pidiendo su vacancia y hasta sus líderes
políticos vociferaban en las calles que “hay
que desaparecerlo al profesor ese”.
“Deja el odio y deja
trabajar a nuestra presidenta que ni siquiera tiene un mes”, dicen aquellos desmemoriados que APLAUDÍAN
a los medios de comunicación cuando sacaban sus “EN VIVO” desde mercados, grifos
y las calles, sobre el incremento del precio de productos, propias de una post pandemia.
Ahí NO gritaban que la pandemia o los precios internacionales son los
causantes, ahí gritaban: “el burro que
está en palacio tiene la culpa”, los noticieros dominicales se colgaban de
eso, y el lunes le estaban sacando a un par de sus ministros. Ahí NO había
odio, no había treguas, no había ciencia, no había coherencias para aquellos/as
que ahora te RECLAMAN con insultos y calificativos: “deja gobernar rojete”. ¡QUE HIPOCRESÍA, QUE DOBLES MORAL QUE SON!
Entremos al análisis, la escalada de precios de
los combustibles en nuestro país durante estos últimos años, evidencia una
crisis estructural marcada por la dependencia energética (solo 22% de
producción es nacional) y una respuesta estatal que casi nunca llega. Los datos
cuantitativos muestran que, mientras el consumidor final soporta incrementos de
hasta 78%, el Estado peruano mantuvo inactivo durante meses el principal
mecanismo para amortiguar el impacto, su Fondo de Estabilización Fiscal.
El incremento de precios sólo en 2026 ha sido
drástico. Entre febrero y agosto, el gas se encareció un 78%, el diésel un 70%
y el GLP un 43%. En los grifos, la gasolina Premium pasó de 15 hasta 30 soles
por galón en algunos grifos, mientras que la Regular escaló de 12-13 a 25-28 soles.
Este impacto se refleja en la inflación: en marzo de este año, registramos el
mayor incremento mensual en 32 años (2,13%), con el rubro transporte subiendo
7,86%. La inflación anual alcanzó 4%, de la cual 2,5 puntos porcentuales, según
los expertos, son atribuibles directamente al alza de combustibles.
La vulnerabilidad del Perú es estructural en
cuanto a combustibles. Consumimos diariamente 170 mil barriles de petróleo,
pero su producción nacional apenas alcanza los 36,930 barriles diarios. Esto
significa que más de 100 mil barriles se importan cada día, dejando al mercado
local expuesto a la volatilidad geopolítica internacional. Mientras tanto, le
tenemos asco a PETROPERU lo queremos REMATAR a los mercantilistas que lo vienen
desprestigiando y rodeando para capturarlo. Esta institución estatal que, con
una ADECUADA GESTIÓN, aliviaría mucho esa dependencia energética que tenemos.
Sumemos a ello, que tenemos un ESTADO DÉBIL ante
las empresas monopólicas de los combustibles. Nuestro Estado tiene una FUNCIÓN REGULADORA que permite corregir
las fallas del mercado y proteger los derechos e intereses de los ciudadanos. Pero
NO HACE NADA, debido a que la comercialización del combustible en nuestro país
es manejada por grandes empresas monopólicas, negociantes del petróleo nacional
e internacional, que cuando sube el precio a nivel internacional, al día
siguiente éstos lo suben el precio de la gasolina, pero cuando baja a nivel
internacional, NO QUIEREN BAJARLO y mantienen sus precios altos por semanas, asegurando
de esa manera ingentes ganancias para los negociantes privilegiados. La pregunta: ¿qué hace el Estado para regular
ese abuso? La respuesta: NADA,
porque entenderán que muchas de esas empresas apoyan las campañas políticas de
los diversos gobiernos y parlamentarios de turno.
Por otra parte, la FUNCIÓN DE SUBVENCIÓN del Estado peruano, que permite transferir
fondos públicos sin contraprestación directa, para financiar actividades de interés
público, social, económico o deportivo, ayudando a sectores vulnerables; pues
es solo para los privilegiados en el poder, como lo muestra la evidencia en los
últimos años. Ese presupuesto que bien podría aliviar el alza usurera y
mezquina de los combustibles, pues tú mismo lo has visto esfumarse en bonos y
sueldos extraordinarios de los privilegiados, en el aumento de presupuesto del Parlamento
ahora bicameral, en bonos y regalos para el Congreso. Lo has visto esfumarse en
aviones de combate como si estuviéramos en guerra, en carros de alta gama para
los generales militares y policías, en mejorar el sueldo de los magistrados del
Tribunal Constitucional y los de la Junta Nacional de Justicia; en suma, un
presupuesto destinado sólo a los que están y rodean el poder mientras que el
pueblo SE JODA.
Es en estos momentos que se necesita la
presencia de un ESTADO FUERTE, para aliviar el alza indiscriminada y usurera de
los combustibles, como lo han hecho otros países de la región para la
contención de sus precios; pero claro, los que nos vienen gobernando desde el
Congreso anterior y ahora desde el Gobierno, pues NO les gusta mucho un Estado
fuerte y con carácter, lo ODIAN porque dicen ignorantemente que es COMUNISMO.
Al Estado peruano lo quieren reducir a su más mínima expresión para favorecer a
los grandes NEGOCIANTES (en este caso del combustible) que manejan el país.
Vayan a ver si esto sucede en ESTADOS FUERTES y que NO se venden al capitalismo
mercantilista, como China, Rusia o Singapur.
Si NO entendiste mi análisis, si NO lograste
captar algo a pesar que lo escribo como para estudiante de primaria: pues
sígueme calificando: “terruco, rojimio o
ignorante”. ¡YA NO SE PUEDE HACER MÁS PARA QUE ENTIENDAS!
Finalizo:
¿Y EL ORDEN?
