miércoles, 12 de agosto de 2026

 “BURRO ROJETE, LOS PRECIOS DEL COMBUSTIBLE SUBEN POR LA GUERRA”


Así me insultan los peleles con sus pobres comentarios y escasos análisis, y que entran en mis redes sociales escondidos detrás de cuentas falsas y perfiles restringidos, creyendo que uno no conoce sobre la geopolítica y los contextos internacionales, a pesar que los escribo en columnas de opinión y diversos análisis para los medios de comunicación alternativos.

“Terrorista, rojimio, ignorante, no sabes acaso sobre el Estrecho de Ormuz” me califican ahora cuando hablo sobre el alza de los combustibles, aquellos mismos que hace 5 años, antes que asuma la Presidencia Pedro Castillo, ya estaban pidiendo su vacancia y hasta sus líderes políticos vociferaban en las calles que “hay que desaparecerlo al profesor ese”.

“Deja el odio y deja trabajar a nuestra presidenta que ni siquiera tiene un mes”, dicen aquellos desmemoriados que APLAUDÍAN a los medios de comunicación cuando sacaban sus “EN VIVO” desde mercados, grifos y las calles, sobre el incremento del precio de productos, propias de una post pandemia. Ahí NO gritaban que la pandemia o los precios internacionales son los causantes, ahí gritaban: “el burro que está en palacio tiene la culpa”, los noticieros dominicales se colgaban de eso, y el lunes le estaban sacando a un par de sus ministros. Ahí NO había odio, no había treguas, no había ciencia, no había coherencias para aquellos/as que ahora te RECLAMAN con insultos y calificativos: “deja gobernar rojete”. ¡QUE HIPOCRESÍA, QUE DOBLES MORAL QUE SON!

Entremos al análisis, la escalada de precios de los combustibles en nuestro país durante estos últimos años, evidencia una crisis estructural marcada por la dependencia energética (solo 22% de producción es nacional) y una respuesta estatal que casi nunca llega. Los datos cuantitativos muestran que, mientras el consumidor final soporta incrementos de hasta 78%, el Estado peruano mantuvo inactivo durante meses el principal mecanismo para amortiguar el impacto, su Fondo de Estabilización Fiscal.

El incremento de precios sólo en 2026 ha sido drástico. Entre febrero y agosto, el gas se encareció un 78%, el diésel un 70% y el GLP un 43%. En los grifos, la gasolina Premium pasó de 15 hasta 30 soles por galón en algunos grifos, mientras que la Regular escaló de 12-13 a 25-28 soles. Este impacto se refleja en la inflación: en marzo de este año, registramos el mayor incremento mensual en 32 años (2,13%), con el rubro transporte subiendo 7,86%. La inflación anual alcanzó 4%, de la cual 2,5 puntos porcentuales, según los expertos, son atribuibles directamente al alza de combustibles.

La vulnerabilidad del Perú es estructural en cuanto a combustibles. Consumimos diariamente 170 mil barriles de petróleo, pero su producción nacional apenas alcanza los 36,930 barriles diarios. Esto significa que más de 100 mil barriles se importan cada día, dejando al mercado local expuesto a la volatilidad geopolítica internacional. Mientras tanto, le tenemos asco a PETROPERU lo queremos REMATAR a los mercantilistas que lo vienen desprestigiando y rodeando para capturarlo. Esta institución estatal que, con una ADECUADA GESTIÓN, aliviaría mucho esa dependencia energética que tenemos.

Sumemos a ello, que tenemos un ESTADO DÉBIL ante las empresas monopólicas de los combustibles. Nuestro Estado tiene una FUNCIÓN REGULADORA que permite corregir las fallas del mercado y proteger los derechos e intereses de los ciudadanos. Pero NO HACE NADA, debido a que la comercialización del combustible en nuestro país es manejada por grandes empresas monopólicas, negociantes del petróleo nacional e internacional, que cuando sube el precio a nivel internacional, al día siguiente éstos lo suben el precio de la gasolina, pero cuando baja a nivel internacional, NO QUIEREN BAJARLO y mantienen sus precios altos por semanas, asegurando de esa manera ingentes ganancias para los negociantes privilegiados.  La pregunta: ¿qué hace el Estado para regular ese abuso? La respuesta: NADA, porque entenderán que muchas de esas empresas apoyan las campañas políticas de los diversos gobiernos y parlamentarios de turno.

Por otra parte, la FUNCIÓN DE SUBVENCIÓN del Estado peruano, que permite transferir fondos públicos sin contraprestación directa, para financiar actividades de interés público, social, económico o deportivo, ayudando a sectores vulnerables; pues es solo para los privilegiados en el poder, como lo muestra la evidencia en los últimos años. Ese presupuesto que bien podría aliviar el alza usurera y mezquina de los combustibles, pues tú mismo lo has visto esfumarse en bonos y sueldos extraordinarios de los privilegiados, en el aumento de presupuesto del Parlamento ahora bicameral, en bonos y regalos para el Congreso. Lo has visto esfumarse en aviones de combate como si estuviéramos en guerra, en carros de alta gama para los generales militares y policías, en mejorar el sueldo de los magistrados del Tribunal Constitucional y los de la Junta Nacional de Justicia; en suma, un presupuesto destinado sólo a los que están y rodean el poder mientras que el pueblo SE JODA.

Es en estos momentos que se necesita la presencia de un ESTADO FUERTE, para aliviar el alza indiscriminada y usurera de los combustibles, como lo han hecho otros países de la región para la contención de sus precios; pero claro, los que nos vienen gobernando desde el Congreso anterior y ahora desde el Gobierno, pues NO les gusta mucho un Estado fuerte y con carácter, lo ODIAN porque dicen ignorantemente que es COMUNISMO. Al Estado peruano lo quieren reducir a su más mínima expresión para favorecer a los grandes NEGOCIANTES (en este caso del combustible) que manejan el país. Vayan a ver si esto sucede en ESTADOS FUERTES y que NO se venden al capitalismo mercantilista, como China, Rusia o Singapur.

Si NO entendiste mi análisis, si NO lograste captar algo a pesar que lo escribo como para estudiante de primaria: pues sígueme calificando: “terruco, rojimio o ignorante”. ¡YA NO SE PUEDE HACER MÁS PARA QUE ENTIENDAS!

Finalizo: ¿Y EL ORDEN?