miércoles, 6 de mayo de 2009

EXPLORANDO LUYA VI
CHANQUE: RECORRIENDO “LA IGLESIA” DE LOS ANTIGUOS LUYA Y CHILLAOS

Luya amaneció con un esplendoroso sol para este día. Nos esperaba una nueva aventura de conocimientos, el grupo de personas y guías que nos iban a acompañar hacia “Chanque”, estaban preparando ponchos para lluvia, equipos visuales, mochilas, almuerzos, refrigerio y repelentes.

Nuestro destino se encuentra al otro lado de uno de los ramales de la cordillera oriental, por lo que fue necesario contratar un vehículo que nos llevaría hasta cierto lugar estratégico para luego caminar dos horas más, y asi llegar a nuestro destino. A medida que avanzábamos en el vehículo, íbamos registrando la ecología que rodea a los pueblos de Lamud y Olto. Subiendo hacia el poblado de Olto, cruzamos el lugar donde queda el Santuario del Señor de Gualamita. Se observó una pequeña capilla rodeada de un campo abierto donde todos los 13 de septiembre se celebra el Hatunluya, una festividad donde se presenta y escenifica danzas, bailes y cantos de todos los distritos de la Provincia de Luya, cargados de tradicionalidad y profunda simbología folklórica.

EL RECORRIDO A CHANQUE NOS INVITA A OBSERVAR
HERMOSAS CATARATAS QUE BROTAN DEL INTERIOR
DE LAS MONTAÑAS

Llegando a Olto, nos dimos cuenta que nos habíamos insertado en un pueblo con bastantes tradiciones, donde algunas personas todavía hablan el quechua de esta zona. Inclusive nos mencionaron que en este lugar todavía se siguen elaborando mantos y túnicas, conocidas como “sentimientos”, que guardan relaciones estrechas con las pictografías de Chanque, continuando de esa manera la tradicionalidad prehispánica de los Luya y Chillaos.

El carro nos dejo en este pueblo y todavía nos esperaba dos horas de caminata. Una trocha carrozable inhabilitada por las constantes lluvias, era nuestra nueva ruta. A medida que avanzábamos, nuestro ambiente ecológico se iba transformando en una espesa vegetación de ceja de selva y selva alta. Ante nuestros ojos aparecían impresionantes montañas cubiertas de vegetación y neblina, a lo lejos y desde el interior de ellas aparecían imponentes, diversas cataratas que caían desde las parte altas de las montañas. Las alturas desde donde caen estas cataratas son tan altas que son semejantes a “Gocta”, la tercera catarata más alta del mundo, ubicada en esta región, por lo que bien cualquiera de estas cataratas tendría una altura considerable para competir con “Gocta”.

Con la ayuda de unos binoculares y el zoom de la cámara de video, pudimos ver lo impresionante de estas caídas de agua, sobretodo en esta época con el caudal alto que arrastran debido a las lluvias. Se observa que a los alrededores de las cataratas, existen árboles corpulentos de diversas especies como palmeras, alisos y otros que alojan a especies de animales propias de ceja de selva y selva alta.

ESTANDO EN LA MONTAÑA PERDIMOS LA RUTA Y EMPEZAMOS
A BUSCAR EL CAMINO DENTRO LA ESPESA VEGETACIÓN. NUESTRO OBJETIVO
ERA ENCONTRAR “LA IGLESIA”


Observando todos estos elementos ecológicos empezamos a descubrir que entre los farallones rocosos más altos de estas montañas se encuentran depositados a manera de sarcófagos y mausoleos, diversas momias pertenecientes a los Luya y Chillaos. El misterio y la sacralidad que esconden estas montañas, fue el motivo para que los antiguos pobladores escalen imponentes cerros para depositar en los farallones más altos a sus muertos, desde allí accederían directamente a la eternidad y la memoria de sus descendientes.

Seguimos bajando con dirección a una quebrada, los árboles, ramas y montes de la espesa selva empezaron a cubrirnos por completo. Cruzamos abruptamente la quebrada e iniciamos nuestra caminata por la ruta que nos conduce a nuestro objetivo. A medida que íbamos subiendo por la espesa vegetación el camino iba poco a poco desapareciendo entre el monte. El crecimiento apresurado del mismo, hizo que nos perdamos de nuestra ruta.

Mientras estábamos perdidos y tratando de recuperar la trocha, observamos algunas especies de pájaros que revoloteaban sobre nuestras cabezas, sobretodo loros y halcones. A lo lejos escuchábamos los gritos del mono de cola amarilla, una especie en extinción, también escuchamos gritos de los osos y pumas que recorren los alrededores en busca de comida.

Junto con los guías y acompañantes empezarnos a ubicarnos en el espacio para encontrar la ruta, me interne dentro de los matorrales y árboles, y sentía los chicotazos y punzones que me proporcionaban las ramas sobre mis piernas y brazos, causándome heridas sangrantes. En una de esas ocasiones, me dispuse a cruzar agachado unos matorrales, y sobre mi espalda cayó una tarántula, que puso en alerta a un guía que venía detrás mío y pudo deshacerse del insecto.

PARTE DE LAS SIMBOLOGÍAS O FOLKLORE COSMOVISIONARIO
DE LOS ANTIGUOS LUYA Y CHILLAOS. ESTE ERA UN SITIO SAGRADO
DONDE LOS POBLADORES ACCEDÍAN PARA ADORAR A SUS DIOSES

Sufriendo y luchando contra la naturaleza dentro de esa espesa vegetación, logramos encontrar el camino principal. Alertamos a los demás mediante silbidos, para no provocar a ningún animal feroz, y empezamos a recorrer la ruta. Subiendo por un empedrado de escalinatas y a pocos metros de nuestro destino, nos decidimos a “chacchar” coca con todos los acompañantes. Mientras realizábamos este acto ritual, para poder ingresar al lugar protegido por los espíritus que habitan esta montaña, se contaba que en estas montañas habitan seres como el “Purunmacho”, “Shapingo” (diablo), el duende, la “madre” de los árboles y animales, las “solpeculebras” (inmensas serpientes), etc.

Después de protegernos espiritualmente con el “chacchado”[1] de la coca decidimos ingresar a “La Iglesia”, conocida así por los actuales pobladores porque refieren que las personas antiguas, venían a escuchar los sermones que impartían sus sacerdotes en este lugar sagrado. Al ingresar a esta área, lo primero que observamos es una gran pared rocosa a manera de cueva, donde se han pintando diversos motivos pictográficos utilizando tres colores: rojo, amarillo y blanco.

Estando frente a este colosal arte de los antiguos Luya y Chillaos, recién entendimos la capacidad visionaria y el complejo mundo cosmovisionario que tenían. Lo que resalta en este panel artístico son diversos mantos o túnicas que pertenecieron a los guerreros o sacerdotes, y hoy los pobladores de Olto lo elaboran de la misma manera y los llaman “sentimientos”. También notamos la presencia de seres antropomorfos y zoomorfos asociados a complejas figuras estilizadas que es muy difícil de descifrarlas, pero que para los guías y pobladores están asociadas a los animales y plantas que habitan esta zona. Se distingue figuras que representarían pumas, venados, ciempiés, al sol, la luna, loros, serpientes, hombres extranjeros, cetros, chakanas, etc. Todas estas figuras representadas artísticamente de manera estilizada sobre el farallón rocoso.

INGRESANDO A UNA DE LAS CATARATAS DE CHANQUE PARA
OBSERVAR SU ESPACIO DONDE SEGÚN LOS MITOS HABITAN
SERES SOBRENATURALES

En un trabajo anterior mencioné a manera de hipótesis que estas simbologías fueron elaborados por los artistas Chillaos, guiados por los sacerdotes o chamanes, todos ellos en un estado de conciencia ampliada debido a la ingesta de sustancias psicoactivas como el toe, san pedro y ayahuasca, esta última traída de la selva baja. En estas condiciones es que se lograba plasmar simbologías estilizadas que representaban deidades, actividades cotidianas y rituales, elementos de la naturaleza y cultura, que muchas veces los ojos occidentales no los pueden “descifrar”, atribuyéndolos a situaciones extrañas relacionándolas con elementos extraterrestres.

Estos símbolos guardan y evocan las manifestaciones mágico-religiosas y el folklore sagrado de los antiguos Luya y Chillaos, por ello la riqueza cultural, para asociar el folklore con los restos arqueológicos de esta provincia, sabiendo que estas pictografías manifiestan en sus simbologías, elementos culturales que todavía practican los pobladores actuales.

Terminada la visita a “La Iglesia”, emprendimos la caminata hacia una de las cataratas que rodean estas montañas, hábitat donde se “cobijan” los espíritus de los duendes, sirenas, “shapingos”, “solpeculebras” y donde se producen los “encantamientos” o desaparición de las personas. Cruzando nuevamente la espesa selva arribamos al pie de una hermosa catarata, rodeada de orquídeas y palmeras, que caía desde una altura aproximada de 200 metros. La caída de sus aguas ha formado una piscina natural de aguas oscuras que incita a la creación de historias relacionadas con los seres sobrenaturales mencionados. En este espacio podemos sentir y entender directamente el áurea que lleva a las personas a creer en la existencias de “shapingos”, duendes y “solpeculebras”.

Las aguas de esta piscina natural calmaron nuestro cansancio y fatiga, y decidimos refrescarnos dentro de sus aguas. A medida que íbamos registrando visualmente y consumíamos los refrigerios que habíamos traído, escuchábamos los cantos de las aves y los gritos de mamíferos salvajes que rodean esta catarata. Por la tarde decidimos dejar este “paraíso terrenal” y emprender nuestra caminata hacia Luya, ello involucraba nuevamente cruzar el bosque que nos rodeaba. Tomamos el camino de vuelta y llegamos nuevamente a la quebrada, desde donde emprendimos la caminata hacia el pueblo de Olto.

EN LO MÁS ALTO DE LA MONTAÑA DE CHANQUE CON UNA INTENSA LLUVIA FILMANDO UNOS SARCÓFAGOS QUE SE ENCONTRABAN OCULTOS POR LA NEBLINA EN UNO DE LOS FARALLONES ROCOSOS

A las 6 de la tarde llegamos a Luya y por la noche empezamos a planear las actividades de nuestro futuro destino pero también nos preguntábamos porque nuestro Amazonas siendo tan rico en riquezas ecológicas y culturales seguimos postrados en la pobreza extrema y exclusión, más aun cuando desde el gobierno regional y los congresistas no hacen nada para encaminar y visionar el desarrollo regional en todos sus aspectos, y como observe en esta mi visita a Amazonas, están más inmiscuidos en una reelección, parasitando aún más la pobre e incipiente política regional de nuestros pueblos.

¿Acaso las autoridades todavía no se han dado cuenta de la pobreza y exclusión de los pueblos amazonenses y del potencial agropecuario, ecológico y cultural que tienen para el desarrollo regional? Dirán entonces que necesitan otro “periodito” para completar sus proyectos regionales. Como se dice en la región: “Laushitos”[2] los amazonenses para aguantar otro periodo más de subdesarrollo y pobreza de nuestra región y pueblos por culpa de los actuales autoridades y su falta y/o ineficiente visión de desarrollo regional. Nosotros nos acostamos y sabíamos que al siguiente día Amazonas nos esperaba para mostrarnos sus riquezas, valores y esperanzas de sus gentes. (Continúa en: Explorando Luya VII)
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[1] Es el masticado de la coca acompañado de cal que realizan los campesinos amazonenses en sus diversas actividades agropecuarias y rituales.

[2] Término propio de la Región Amazonas que se refiere al sentido de pena o compasión hacia los semejantes.

miércoles, 29 de abril de 2009

EXPLORANDO LUYA V
WUANGLIC: EXPLORANDO Y CONOCIENDO EL TEMPLO DE LA SERPIENTE

 
En esta oportunidad decidimos visitar un área arqueológica y ecológica conocida como Wuanglic. Dependiendo del recorrido que hagamos, en esta área nos podemos tomar medio día o todo el día completo, bajo una caminata intensa y bastante difícil.
 
Con un grupo de profesionales, guías y acompañantes, cargados de equipos visuales, fotográficos, almuerzos y refrigerio emprendimos nuestra caminata desde Luya hacia El Oratorio, paso obligado para ir a nuestro destino. Nos esperaban dos horas de caminata intensa para acceder a nuestro objetivo. Desde El Oratorio empezamos a bajar una suave pendiente, hasta llegar a la parte más alta de un cerro que nos conducirá a Wuanglic. Desde aquí nos esperaba una pronunciada y peligrosa pendiente que teníamos que recorrer.

WUANGLIC TIENE COMO ATRACTIVO PRINCIPAL ESTOS TINAJONES
ELABORADOS POR LOS LUYA Y CHILLAOS DONDE SE ALMACENABAN
GRANOS O SE DEPOSITABA A LAS MOMIAS
Empezamos a bajar por un camino de herradura abrupto y que por momentos se perdía en la espesura del monte. A medida que íbamos caminando, sorteábamos abismos profundos y piedras movedizas. Para no caer y rodar nos agarrábamos de los montes, ramas y pequeños árboles que encontrábamos en el camino. La ruta se nos hacía más difícil debido a que encontrábamos tramos barrosos y fangosos, producto de fuertes lluvias ocurridas días anteriores. Muchas veces sentía los chicotazos que me propiciaban las ramas con púas sobre las piernas cuando nos extraviábamos de la ruta principal, dejándome huellas y heridas sangrantes. Peor aun cuando por las lluvias, estas ramas estaban humedecidas, haciendo que nuestra ropa siempre este mojada.
No podíamos pararnos y descansar mucho tiempo, debido a que los zancudos y otros insectos se “degustaban” sobre nuestra piel, ocasionándonos moretones y granos molestosos que nos impiden caminar a plenitud. Por momentos aparecía un esplendoroso sol y por otros caía un aguacero intenso, haciendo que continuamente guardemos y usemos nuestros ponchos para lluvia. Después de caminar bajo estas condiciones arribamos cansados al lugar conocido como Plataforma Dos, desde donde empezamos a observar los grandes tinajones y el templo de la serpiente, restos arqueológicos que están asentados en esta área.
Seguimos bajando y llegamos a Plataforma Uno, lugar desde donde observamos con mayores detalles los restos arqueológicos y desde donde es posible también observar una de las caídas de agua o cataratas que rodean este espacio cultural y ecológico. El último tramo seguimos bajándolo, y llegamos a la parte más baja de la montaña que es cortada por una quebrada conocida como “Tincas”. Para acceder al otro lado de la montaña (lugar donde se encuentran nuestro destino) tenemos que cruzar esta quebrada ubicada a 120 metros de profundidad; es decir, cruzar un peligroso abismo por un camino de herradura abrupto y resbaladizo.
En esta parte del recorrido se me viene el recuerdo de un amor especial, y cual adolescente corro a ver nuestros nombres grabados en una “penquita”, realizados hace nueve años; y para grata sorpresa todavía allí estaban entrelazados en un corazón nuestros nombres, la naturaleza sabia había conservado esos grabados. Fue una grata sorpresa para mí; el cansancio por un momento desapareció y se convirtió en felicidad y lindos recuerdos.
EL TEMPLO DE LA SERPIENTE ES UN LUGAR CARGADO DE INTENSA
SACRALIDAD DONDE LOS POBLADORES PREHISPÁNICOS CONCURRÍAN
PARA ADORAR A SUS ANTEPASADOS
Para llegar al otro lado de la montaña, hay que pasar por un puente de piedra sólida, depositada deliberadamente por los antiguos Luya y Chillaos. Para llegar a este puente, hay que caminar un tramo de 10 metros al borde del precipicio, ayudándonos de unos pasamanos, de los árboles y ramas que se encuentran a los alrededores. Desde este puente se obtiene una vista espectacular de las caídas de agua que se encuentran en el interior del precipicio. Una vez pasado este tramo peligroso ingresamos a observar el sitio arqueológico de Wuanglic.
 
Lo primero que percibimos al llegar es un recinto de barro construido en un farallón rocoso, a 10 metros de altura. Este recinto es conocido como el Templo de la Serpiente debido a que a ambos lados de una puerta frontal, se han elaborado dos simbologías serpentiformes que nos indicarían el culto de los antiguos hacia estos animales; más aún, estos símbolos estarían relacionados con el agua de la quebrada que corre a pocos metros del lugar o en todo caso tendrían el objetivo de hacer llover a través de la pluviomagia.
 
El carácter mágico-religioso de este templo nos indicaría que en su interior estaban depositados las momias de los principales personajes de la antigua cultura de los Luya y Chillaos. A este lugar venían los pobladores para adorar a sus guerreros o chamanes momificados. Seguimos caminando por un camino al borde del precipicio, y ante nuestra vista aparecen enormes estructuras a manera de grandes tinajones elaborados a base de barro, paja, piedras y madera.
 
Estos recintos están protegidos por una caverna natural que impide la caída de las lluvias sobre estos tinajones. Esto responde a un conocimiento previo que tenían los pobladores antiguos sobre su ecología, geomorfología y climatología de sus alrededores. Ingresando a uno de los recintos, observamos la presencia de motivos simbólicos, donde se muestran seres antropomorfos y zoomorfos confundidos en relaciones vinculantes. Hay actividades de caza, eventos religiosos donde se nota la presencia de chamanes, aspectos relacionados con la agricultura, etc. En otro de los “tinajones” existen hornacinas donde se depositaba ídolos y/o vasijas ceremoniales y utilitarias.
 
Según la mitología estos recintos son el hábitat de los “Purunmachos” o espíritus de las momias. Con el fin de no ser “cogidos” por estos espíritus, es necesario hacer previos pagos para ingresar a los “tinajones”. Nuestros guías nos mencionaban que hay que “chacchar” coca para no coger alguna enfermedad extraña, provocada por los “Purunmachos” (antepasados).
 
LA CATARATA DE WUANGLIC ESTA ASOCIADA AL HÁBITAT
DE SERES SOBRENATURALES. ESTA CATARATA ALIVIA LA FATIGA
CON SUS AGUAS DESPUÉS DE UNA INTENSA CAMINATA
La funcionalidad de estas grandes tinajas todavía no está bien definida. Existen dos hipótesis, la primera referida al hecho de que estos recintos sirvieron como grandes almacenes de granos que se traían de las chacras en épocas de cosecha. Escarbando superficialmente en el interior de los recintos, nos encontramos con restos de los posibles granos que fueron depositados para su almacenaje.
 
La otra hipótesis está referida a que estos recintos sirvieron como mausoleos colectivos donde se depositaban a las momias para su adoración y conservación. La no presencia de las momias para sustentar esta hipótesis, se debe a que cuando llegaron los españoles aplicaron su política religiosa de “extirpación de idolatrías” haciendo desaparecer por completo a las mismas, y obviamente desarticulando la fe y adoración de los Luya y Chillaos para con sus antepasados momificados.
 
Cualquiera de estas dos hipótesis podrían tener validez, más aun cuando la intención era la conservación, o de los alimentos o de sus momias. Es que el área donde se construyeron estos “tinajones”, corresponde a una inmensa caverna que impide la caída de las lluvias y por ende la acumulación de humedad. El lugar donde estábamos era bastante fresco, a pesar de que nos acompañaba una intensa lluvia que no nos mojaba por lo explicado anteriormente. En consecuencia, era un lugar estratégico y previamente conocido por los Luya y Chillaos para poder conservar sus granos o sus momias. Son destacables los conocimientos que tenían estas personas sobre diferentes aspectos de su mundo ecológico y cultural.
 
Después de recorrer esta área, nuevamente nos dirigimos hacia el puente de piedra para cruzarlo y emprender nuestra caminata hacia una de las cataratas que rodean esta ecología. Empezamos a bajar peligrosamente hacia la quebrada ayudándonos de los árboles y ramas, y llegamos al pie de la catarata que se veía imponente a nuestros ojos. La quebrada estaba cargada de bastante agua debido a las constantes lluvias. Decidimos acercarnos a la catarata para poder bañarnos a pesar de la fuerte corriente de la quebrada.
 
Bañándonos al pie de la catarata, pudimos comprobar un fuerte y constante viento que emana de la catarata debido a la caída de sus aguas. Según el imaginario mágico-religioso de las personas, estas corrientes de aire son los “soplos” que arrojan los espíritus sobrenaturales que habitan las cataratas. En estos lugares tienen su “residencia” las sirenas, los “shapingos” (diablos), el fraile o las culebras gigantes, que nos pueden “aprehender” o “dar” enfermedades raras si es que ingresamos sin realizar ningún pago o ritual previo.
 
PRECISOS MOMENTOS EN QUE NOS DISPONEMOS A BAJAR
HACIA LA CATARATA. RECORRER WUANGLIC ES INSERTANOS A OBTENER
CONOCIMIENTOS CULTURALES Y ECOLÓGICOS DIVERSOS
En este lugar acampamos y después de disfrutar de un intenso baño bajo la lluvia, decidimos almorzar. A medida que ingeríamos nuestros alimentos, los guías que nos acompañaron relataban historias sobre los espíritus naturales que protegen estos lugares. Por ejemplo nos comentaron de una gran serpiente o “solpeculebra” que protege las riquezas de los antiguos pobladores, y que por las noches se escuchan en estos precipicios el resonar de las campanas de oro que se cuelgan de las rocas atadas a pequeñas serpientes. Mencionan que a estos lugares no puedes ingresar porque puedes ser devorada por la enorme serpiente y quedar “encantado” [1] para siempre por estos lugares.
 
Por la tarde decidimos emprender la caminata de retorno hacia Luya. Nos esperaba una colosal montaña para subirla, quizás el tramo más agotador y de mayor tiempo a recorrer. Empezamos a subir tramos que tienen un ángulo de inclinación entre 45° y 60° grados, y después de dos horas de caminata entre montes y piedras resbaladizas y bajo la lluvia, llegamos a lo más alto de la montaña para alivio de todos nosotros. Descansamos y disfrutamos de las aguas de un puquial para luego emprender sosegadamente el viaje a Luya con el fin de descansar y emprender un nuevo recorrido cultural y ecológico en el próximo día. (Continúa en: Explorando Luya VI)
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[1] El “encantamiento” se refiere al hecho de que una persona se queda para siempre a habitar en esos lugares como un espíritu, buscando su posible salvación a su condena espiritual.


miércoles, 22 de abril de 2009

EXPLORANDO LUYA IV
EL ORATORIO: VISITANDO LOS DOMINIOS DEL “FRAILE SIN CABEZA”

El Oratorio (“donde oraban los antepasados”) es un espacio cultural y ecológico ubicado muy cerca de la ciudad de Luya. En esta área registramos visualmente los diversos espacios que juegan un rol preponderante en el pensamiento mágico-religioso de los pobladores de Luya. También se conoció aspectos relacionados con las actividades agrícolas que realizan los campesinos de esta zona.

Antes que su desplazamiento actual, en este espacio se ubicaba la ciudad colonial de Luya. Para llegar a este lugar tomamos un camino de herradura que corta el cerro “Shuclla”. Es un camino rodeado de pencas, pequeños árboles y arbustos, donde ocasionalmente se nos cruzan serpientes y zorrillos. Llegando a la parte más alta, empezamos a bajar hacia El Oratorio, por un lugar conocido como “El Cajón”, debido a que es un camino encajonado y peligroso. Este lugar es conocido en el folklore oral de Luya debido a que muchas de las personas refieren que han tenido encuentros sobrenaturales con el espíritu condenado del fraile sin cabeza.
VISTA PARCIAL DE “EL ORATORIO” DONDE SE UBICABA
EL PUEBLO COLONIAL DE LUYA Y DONDE ACTUALMENTE LOS
CAMPESINOS POSEEN SUS CAMPOS DE CULTIVO
Cuenta la mitología que en los tiempos coloniales, habitaba en la capilla de El Oratorio, un fraile que realizaba las misas para los pobladores indígenas y no indígenas del antiguo Luya y poblados cercanos. Un día, dicho fraile se trasladaba apresurado en su caballo a realizar una misa en un pueblo cercano. Transitando por El Cajón, una serpiente le cruza en el camino haciendo que su caballo se asuste y se pare en sus dos patas traseras, haciendo que el fraile caiga desde una altura considerable sobre el camino empedrado. El fraile murió instantáneamente debido a un fuerte golpe en la cabeza, y su posterior decapitación de la misma. Las personas del pueblo antiguo corrieron a auxiliarlo pero ya fue muy tarde, el cuerpo del fraile fue enterrado en la capilla que hasta ahora existe en El Oratorio.

Los pobladores actuales relatan la historia de don Samuel Castañeda, campesino del lugar que tuvo un encuentro cercano con el espíritu del fraile. Mencionan que don Samuel se hizo tarde en El Oratorio, y muy noche empezó a subir el sector de “El Cajón” hacia Luya, acompañado de su perro Guardián. Refieren que la carga de leña que traía sobre la espalda empezó a hacerse muy pesada y Guardián, su perro, ladrar aullidos lastimeros que estremecían a cualquier persona. Estando en medio del sector, vio hacia arriba un gran bulto en forma humana vestido por una túnica blanca con inmensos collares, sandalias y en vez de cabeza llevaba una cruz resplandeciente. Era el espíritu del fraile que se le estaba presentando a don Samuel.

El perro seguía ladrando y aullando ante la presencia del fraile, mientras que don Samuel, haciendo usos de sus pocas fuerzas, saco su coca, cal, cigarro y empezó a “chacchar” maldiciendo al espíritu que estaba muy cerca de él. Desenfundo su machete y le hizo “rechinar” sobre una piedra. Ante estos sonidos del machete y los ladridos del perro, el espíritu del fraile comenzó a huir y perderse camino abajo, dirigiéndose hacia su capilla. Don Samuel muy asustado, dejo su carga de leña, enfundó su machete y corrió junto a su perro Guardián hacia Luya para contarles a las personas sobre lo ocurrido. Otras historias mencionan que por las noches han escuchado el sonido de campanas que proceden de la capilla de El Oratorio, sabiendo que dicha capilla no cuenta con las campanas en mención, por lo que atribuyen este hecho al espíritu del fraile.


LA CAPILLA UBICADA EN “EL ORATORIO”. EN ESTE
LUGAR APARECE EL ESPÍRITU DEL FRAILE Y ES DONDE LOS POBLADORES
CELEBRAN CADA AÑO LA FUNDACIÓN DEL DISTRITO DE LUYA

En un trabajo anterior explique el objetivo que tiene contar esta mitología entre los pobladores de Luya, y esta referido al hecho que este mito o leyenda cumple un papel conservador de los productos agrícolas y animales que se encuentran en El Oratorio. Es decir, son narraciones orales que se construyen para impedir que las personas transiten por las noches por esta zona, protegiendo de esa manera las chacras y animales de posibles hurtos. A través del miedo, tratan de advertir la presencia del espíritu, así la protección de sus chacras y animales estaría asegurada.

Recorriendo El Oratorio vimos que es un área agropecuaria donde se siembra, papas, maíz, trigo, yuca, frijoles, caña de azúcar, hortalizas, algunas frutas, etc.; y también se crían ganados, ovejas y algunos animales menores. Registramos a muchos campesinos que arado en mano surcan las tierras para poder sembrarlos y otros labran la tierra con picos y lampas. A los alrededores de la capilla observamos restos del antiguo pueblo colonial, destacándose un gran salón con varios ingresos donde los antiguos terratenientes organizaban sus pomposas fiestas. El Oratorio esta rodeado por árboles de diversas especies como eucaliptos, álamos, tayos, guarangos, etc; animales como los picaflores, piuros, jilgueros, palomas, halcones, gorriones, serpientes, zorrillos, zorros, venados, etc.


PRECISOS MOMENTOS EN QUE ATRAPAMOS UNA SERPIENTE.
CONSTANTEMENTE EN “EL ORATORIO” LAS SERPIENTES CRUZAN LOS
SENDEROS POR DONDE UNO CAMINA


Regresando de El Oratorio por una trocha carrozable que se ha implementado, pudimos observar una serpiente que cruzaba el camino, la cual lo pudimos registrar. Esta serpiente intento atacarnos pero pudimos librarnos de ella. En los días de intenso sol, suelen aparecer serpientes por El Oratorio, ya que necesitan del calor para poder temperar sus cuerpos. Dejamos El Oratorio, un lugar cargado de bastante tradicionalidad mitológica. Luya nuevamente nos esperaba para iniciar una nueva travesía cultural y de aventura hacia un próximo destino. (Continúa en: Explorando Luya V)

jueves, 16 de abril de 2009

EXPLORANDO LUYA III
LOS CARNAVALES: FIESTA DEL PUEBLO, FIESTA DE LAS “HUMISHAS”

Los próximos cuatro días nos dedicamos a registrar y participar en las actividades referidas a los carnavales. Previo a los almuerzos carnavalescos asistimos a observar los preparativos de los platos típicos y bebidas que se sirven en dicho evento. Tuvimos acceso a la cocina de uno de los mayordomos y notamos que todos los platos típicos son elaborados en las cocinas de leña o “tushpa”. La cocina es liderada y dirigida por una cocinera experimentada que tiene a su mando otras personas que se encargan de ayudar en la elaboración de bebidas, servir a los visitantes y elaboración del “voto”.

Mientras estas actividades preparativas se están realizando en el hogar, otro grupo de personas van hacia el campo para traer un árbol de eucalipto que será parado para la “humisha”. Acompañados por la banda de músicos llegan al hogar, y las mujeres empiezan a adornar el árbol con globos, serpentinas, cañas de azúcar, pañoletas y algunos mayordomos cuelgan utensilios como lavadores, tazas, platos, baldes, otros; y muy pocos cuelgan dinero en efectivo.

LOS INVITADOS SE SIENTAN ALREDEDOR DE LA MESA
PARA DEGUSTAR LOS DIVERSOS PLATOS TÍPICOS
QUE SE SIRVEN POR LOS CARNAVALES


Los mayordomos de las fiestas se encargan de elaborar los 5 o 7 platos que se servirán a los invitados, acompañado de la chicha, guarapo, compuesto, aguardiente y la famosa “aloja”, que ya hablaremos más adelante. La cocinera nos explicó que nadie puede ingresar a la cocina a parte de ella y sus ayudantes, porque es una costumbre ancestral, pero obtuvimos su permiso y pudimos registrar los diversos platos que se estaban cocinando en las “tushpas”. La cocinera apuraba a sus ayudantes porque los invitados ya estaban ingresando para degustar la gastronomía carnavalesca.

Las bebidas se elaboran, maceran, fermentan y almacenan en otro espacio cerrado que es dirigido por un varón encargado de servir todas las bebidas. Observamos grandes tinajones donde se estaban fermentando la chicha y el guarapo; y muy cerca se advertía en grandes botellas los compuestos elaborados a base de diversas frutas. El mayordomo llamo a la cocinera para iniciar el servido de los platos típicos, y nos invitó para ser parte de la mesa principal y degustar los alimentos elaborados.

Ingresamos al salón principal y lo primero que percibimos fueron grandes mesas con manteles blancos, sillas y bancas a sus alrededores. Encima de la mesa estaba depositada en medio de la misma y en forma de una cruz, el “purtumute”, una especie de apetitivo que acompaña a los platos típicos y esta elaborado a base de un aderezo de mote pelado, frijoles y culantro. Los invitados ingresan al salón se emplazan en sus lugares respectivos y empiezan a coger el “purtumute” para disfrutarlo. La forma de cruz en que se ha depositado este apetitivo sobre la mesa, se debe a que hay que bendecir la mesa carnavalesca por los alimentos que nos da la naturaleza.

A medida que vamos esperando el primer plato, el encargado o encargados de servir la chicha o guarapo van sirviendo estas bebidas a todos los presentes. Los ayudantes se acercan con el primer plato consistente en una ensalada de betarraga, zanahoria, vainita, acompañada de mayonesa. Todos los platos se sirven primero a los fundadores y mayordomos de la “humisha”, a ellos les compete los mejores potajes y en abundancia. Todos los invitados de la primera mesa (recuérdese que puede haber más invitados esperando que los primeros terminen con los cinco o siete platos para ingresar al salón principal y a los patios del hogar del mayordomo, a degustar los potajes) dan inicio al almuerzo carnavalesco con esta ensalada.

El segundo plato consiste en un espesado o aguadito de trozos menores(menudencias) de carne de gallina o res. Los invitados mezclan este espesado con el “purtumute” que se encuentran en las mesas y acompañan con ají. Terminado este aguadito, hacen ingresos los “sirvientes” con un tercer plato que consiste en un aderezo de pollo con yucas cocinadas, lechuga y aceituna, quizás uno de los platos más “apetecidos” por los invitados. Lo que observamos en torno a este plato fue que los mayores y mejores presas eran servidos a los fundadores y mayordomos de la “humisha” porque son ellos los que encabezan este almuerzo.

PRECISOS MOMENTOS EN QUE ME DISPONGO A TOMAR
LA “ALOJA”. UNA BEBIDA TRADICIONAL, CON ELEVADOS GRADOS
DE ALCOHOL QUE POR TRADICIÓN SE SIRVE EN LOS CARNAVALES

Hasta este plato distinguimos que los invitados ya estaban “colmados” de tantos potajes y bebidas que iban tomando paralelamente. Muchos de ellos empezaban a guardar en pequeñas bolsas, la comida que los proporcionaban. A este hecho los pobladores lo conocen como la “huanlla” o “guanlla”, es decir, al hecho de guardar los alimentos para llevarlos a la casa y ser consumidos por los demás familiares que no asistieron al almuerzo. El cuarto plato consistió en un aderezo de carne de res acompañado de arroz y papas, pocas fueron las personas que pudieron terminar este potaje y muchas los destinaron para la “guanlla”. El último potaje consistió en un locro de yuca machacada que se conoce como el “puchero”, la cual previamente es cocinada, aderezada y acompañada de “caransho” (cuero de chancho). Casi todos los invitados guardan este potaje para llevarlos a su casa.

Preguntando a uno de los mayordomos sobre la costumbre ancestral de servir siete platos, nos comento que algunos mayordomos todavía mantienen esa costumbre adjuntando platos típicos como un aderezo de cuy, ají de gallina o un “ucho” de papas. Nos manifestó que ya no se acostumbra servir estos potajes, debido a que los costos de los insumos de elaboración se han encarecido y muchos de los mayordomos y/o fundadores no cuentan con los recursos económicos suficientes para continuar con esta costumbre gastronómica.

Terminado el almuerzo el mayordomo agradece la presencia de todos los invitados y se dispone a finalizarlo sirviendo la “aloja”, una bebida alcohólica bastante fuerte que consiste en una mezcolanza de chicha, guarapo y a veces aguardiente. La “aloja” se prepara con anticipación a las fiestas de carnavales. Tres semanas antes de esta festividad los mayordomos elaboran la chicha y el “guarapo” a través de la molienda de caña de azúcar que se realiza en los “trapiches” (molinos elaborados de madera). Los mayordomos seleccionan la chicha y el “guarapo” y los entierran en tinajones de barro para que puedan fermentarse por 20 días o más.

Los niveles de alcohol que se obtienen de este proceso de fermentación son bastante altos, más aún si se añade aguardiente. Todos los invitados del almuerzo, por costumbre, tienen que ingerir un gran tazón o “pate” (vasija de calabaza) de “aloja”. Esta ingesta muchas veces causa estragos con el estomago de los invitados, sobretodo aquellos visitantes que no están acostumbrados con las costumbres y bebidas típicas de la localidad de Luya. El objetivo de la “aloja” es embriagar a las personas invitadas para que cualquiera de ellos o ellas pueda constituirse en el nuevo mayordomo, cortando la “humisha” que será parada por la tarde.

Después del almuerzo, los mayordomos, fundadores e invitados salen bailando del salón acompañados por la banda de músicos para dar inicio el baile en torno a la “yunza” o “humisha”. El árbol debidamente adornado, es parado por los varones ayudado por sogas y palancas de palos. Una vez erguido, las cantoras entonan estribillos donde se piden los permisos respectivos a los fundadores y mayordomos para dar inicio el baile alrededor del árbol. Una de las cantoras accede al hogar del mayordomo a pedir el hacha, que adornada con flores y fajines elaborados con lana de oveja, es tomada por el mayordomo y luego por los fundadores, comenzando con el baile de “pandilladas” alrededor del árbol.

LAS PERSONAS ESPERAN QUE EL ÁRBOL SEA PARADO
PARA DAR INICIO AL BAILE QUE SE DESARROLLA ALREDEDOR DEL MISMO.
LAS”HUMISHAS” CONVOCAN A LA POBLACIÓN EN GENERAL

Varones y mujeres, jóvenes y adultos empiezan a danzar junto al árbol al ritmo de la banda de músicos, acompañados muchos con cañas de azúcar adornado con una pañoleta que son llevadas en la mano por las señoras del lugar. Mientras que los niños y jóvenes, corren con dirección a las “pandillas” para pintar y lanzar globos de agua sobre los que están bailando. La cantora acompañada por el mayordomo, los fundadores y las “pandillas”, bailan la música que caracteriza a este evento de la “humisha”, y cada vez que termina la canción, la cantora recomendada por el mayordomo o los fundadores, entonando un estribillo, hace un llamado a cualquier persona que esta bailando u observando el evento para agarrar el hacha y empezar a bailar y cortar el árbol.

Este proceso lo realizan continuamente hasta que el hacha llega a manos de una persona que por “pedido” previo o por causas del desgaste del mismo árbol, se cae, convirtiendo a esta persona en el próximo mayordomo que organizará la misma festividad el próximo año. La persona que corta el árbol, automáticamente se lleva el “voto”, una especie de “ofrendas” de productos que se entrega al nuevo mayordomo que corta la “yunza” o “humisha”, y que tiene que ser devuelta el próximo año, incrementando el valor y la cantidad de productos recibidos. El “voto” es depositado al frente donde se está realizando la “humisha”. Se observa que es un gran pan o “wawa” incrustada por un carrizo para que pueda ser cogida del mismo y la persona que lo lleva baile con el gran pan. Este pan a sus alrededores esta adornado por chupetes, caramelos y aves precocidas como patos o gallinas.

En el suelo observamos varios racimos de plátanos, paltas, piñas, limones, limas, yucas, guayabas, chirimoyas, etc. Productos que serán llevados por el nuevo mayordomo a su hogar. Se observó que una persona, papel y lapicero en mano, empezó a contabilizar la cantidad de los productos delante de los fundadores y el nuevo mayordomo, para conocer la cantidad de productos que son entregados y serán devueltos el próximo año, acrecentando anualmente los productos que se entregan con el “voto”.

Recibido el “voto”, el nuevo mayordomo invita a las personas para ir a su casa y continuar con el baile. Las personas y las “pandillas” acompañados por la banda de músicos, recorren bailando las calles llevando el “voto” y el árbol caído hacia la casa del nuevo mayordomo donde se organiza una pequeña fiesta y se da fin a la fiesta de la “humisha” de una familia, barrio o asociación.


EL “VOTO” REPRESENTA UNA COSTUMBRE TRADICIONAL QUE CONSISTE
EN DIFERENTES PRODUCTOS QUE SERÁN LLEVADOS
POR LA PERSONA QUE CORTE EL PALO DE LA “HUMISHA”

Por las noches seguimos asistiendo a los “ates”, en otros hogares, que tienen la misma tónica ya descrita anteriormente. Al día siguiente se siguieron sirviendo los platos típicos mencionados y se continuó bailando alrededor del árbol. Estos acontecimientos se realizan en la ciudad de Luya en varios hogares o barrios. Las familias, barrios y asociaciones tienen sus propias “yunzas” y “humishas”, todas siguen practicando las mismas actividades costumbristas ya descritas en torno a los carnavales.

Cabe mencionar que en Luya, una asociación de Mototaxistas, ha fundado hace cuatro años una “humisha”, cuyo corte del árbol es la única que se realiza en las noches previo baile social y con orquesta, realizado en una loza deportiva. Antes del baile comunal, por la tarde se ha organizado un pasacalle donde los principales actores son los mototaxistas que se disfrazan y recorren las calles de Luya y Lamud a manera de un corzo carnavalesco. La población de Luya y Lamud, se aúna a este corzo participando directamente u observando las actividades que se realizan en este pasacalle.

También pudimos visitar la ciudad de Lamud, muy cerca de Luya, donde la celebración de los carnavales tiene otras costumbres y estilos culturales. En estas fiestas no existen “ates”, y las actividades se concentran solo en una noche. Se pudo registrar y entrevistar a personas, mencionando las costumbres lamudinas en torno los carnavales. En la tarde observamos que se estaba adornando un pequeño árbol con globos y serpentinas; y por la noche el mayordomo organiza una fiesta animada con una orquesta local, donde se celebrara una “humisha” de salón.

LA ASOCIACIÓN DE MOTOTAXISTAS DE LUYA ORGANIZA
EL PASACALLE CARNAVALESCO DONDE PARTICIPAN DIVERSAS
INSTITUCIONES Y LAS POBLACIONES DE LUYA Y LAMUD

La costumbre en Lamud, es organizar “yunzas” de salón; es decir, acondicionan una sala hogareña donde plantan un pequeño árbol debidamente adornado. La cantora (al igual que en Luya) entona estribillos para pedir el permiso respectivo e iniciar el baile en torno al árbol. Las personas invitadas bailan alrededor del árbol, y se utiliza un machete para dar cortes sucesivos sobre el palo hasta que una persona lo corta y se convierte en el nuevo mayordomo. Como se observa, en Lamud tampoco existe el “voto”, pero distinguimos y registramos que tienen sus propias características costumbristas que le identifican dentro del espacio regional amazonense.

Los carnavales en la Provincia de Luya tienen dinámicas propias que caracterizan a sus pueblos. Las “humishas” tratan de reforzar las identidades construidas desde épocas ancestrales y los pobladores son los actores principales de esta tradicionalidad. Los carnavales luyanos siguen manteniendo la tradición y el folklore que alguna vez caracterizó las prácticas costumbristas de nuestros abuelos. Después de los carnavales nos esperaba los recorridos por los sitios arqueológicos y ecológicos de esta gran provincia. (Continúa en: Explorando Luya IV)

martes, 31 de marzo de 2009

EXPLORANDO LUYA II
LUYA: UNA PRIMERA MIRADA A NUESTRA EXPLORACIÓN

Jueves marca el inicio de nuestra exploración en Luya. La Provincia de Luya nos esperaba para dar cuenta de sus profundos conocimientos culturales, folklóricos y ecológicos concentrados por milenios de años entre sus pueblos y montañas. La ciudad de Luya esta rodeada por tres cerros principales: San Juan, Tilasho y Shuclla, todos con misterios mitológicos que se cuentan en el pueblo. La ciudad es cortada en dos por el río Jucusbamba. A ambos lados se ubican las calles y los cuatro barrios (San Isidro Labrador, Santa Cruz, San José y Guadalupe), y en las zonas periféricas se ubican las chacras donde albergan alimentos como maíz, papa, yucas, plátanos, frijoles, verduras y animales de crianza.

Las construcciones de la mayoría de casas luyanas esta elaborada a base de adobe, barro, tejas, maguey, guanchil (sogas elaborada a base de fibras vegetales). En el interior muchos tienen sus cocinas a leña (tushpas), sus jardines rodeado de flores y orquídeas diversas, sus huertos con productos como papa, maíz, plátanos, alfalfa, hortalizas, frutas; sus “altos” (azoteas cerradas) donde se almacena granos, inmensos patios interiores, granjas de animales menores y en algunos hogares “la chichería” (lugar donde se deposita grandes cantaros de chicha en fermentación).



LUYA ES UNA CIUDAD EMERGENTE A NIVEL COMERCIAL Y A NIVEL
CULTURAL SE ESTA REPOTENCIANDO LA IDENTIDAD CON LOS MANIFIESTOS
DE LA CULTURA LUYA Y CHILLAOS

La mayoría de los pobladores se visten a la usanza occidental, pero existen personas, sobretodo las adultas mayores, que dan manifiestos de tradicionalidad a través de su vestimenta autóctona. Las mujeres usan varias polleras, llanques, camisones y blusas borladas, chompas multicolores, un pañolón, una manta que es amarrada en la cabeza, un “quipe” (carga pequeña de productos) que llevan en la espalda y siempre están acompañada de las “pushcanas” (telar de mano que lo transportan a todas partes) y algún rebaño de ovejas.

Los varones usan llanques, pantalones al tobillo, camisas, fajas en la cintura, poncho marrón, en algunos casos una lampa o pico en el hombro, o en todo caso arreando una yunta de bueyes; pero siempre, acompañado de su “alforjilla” de coca, una especie de alforja en miniatura donde llevan la coca, la cal, el “chufrán” (palo o aguja para picar la cal) y los cigarrillos de tabaco puro envueltos en hojas de cuaderno.

Este día era propicio para entender el sistema económico y social de Luya debido a que todos los jueves se realiza una feria comercial donde se oferta diversos productos y se conglomeran diferentes personas que vienen a intercambiar, comprar y vender productos.

El Distrito de Luya, en la Región Amazonas, en los últimos 15 años ha desarrollado un auge económico y social bastante importante con relación a otras localidades de la provincia. En poco tiempo se convirtió en un gran foco comercial de la región, debido a que en su feria de los jueves se comercializan recursos ganaderos y principalmente la papa, producto estrella por excelencia de la provincia.


Ante la necesidad de comercializar principalmente estos productos, se crea en la ciudad de Luya un espacio de libre comercio denominado la “Feria de los Jueves”, que asociaba a un grupo de comerciantes quienes aprovecharon la ausencia total de un mercado comercial para convertir el centro de la ciudad en un área de comercialización de la papa. Estos comerciantes se convirtieron en algo así como “intermediarios” entre los productores de papa (campesinos) y los mayoristas venidos mayormente de otras regiones.

Los comerciantes surgieron como un sector innovador en el manejo del recurso papero, tanto así que en poco tiempo los beneficios de la comercialización no se hicieron esperar y comenzaron a desarrollarse económicamente. Entre los indicadores más palpables está la construcción y remodelación de sus casas, compra de diversos tipos de vehículos, apertura de tiendas comerciales, etc.


LAS PERSONA BAILAN ALREDEDOR DE LA “HUMISHA” A
MANERA DE PANDILLAS. CON EL ROSTRO PINTADO SE CONFUNDEN
MAYORDOMOS, FUNDADORES Y PUEBLO EN GENERAL


El riesgo de estos intermediarios al invertir todo su capital fue ganando sus frutos. La “Feria de los Jueves” ya no solo significó el comercio de un monocultivo, sino otros productos como el maíz, trigo, frutas, hortalizas, etc. que también se insertaban al flujo comercial de la localidad. De este flujo, se aprovechan los vendedores informantes de ciudades cercanas como Chachapoyas, Pedro Ruiz y Bagua para expandir su espacio comercial teniendo éxitos en sus ventas principalmente con los comuneros que “bajan”[1] de los pueblos y caseríos de los alrededores de la ciudad de Luya.

Estos comuneros son los principales productores de la papa y en la feria venden sus “quintales” de papas recibiendo dinero, el cual lo invierten en productos de primera necesidad (arroz, azúcar, aceite, kerosene, etc.), compra de baratijas en los “mercachifles”
[2], etc. y culminan la faena ingiriendo la bebida tradicional de la localidad: la chicha de jora.

La tarde del jueves nos permitió recorrer las calles del distrito, la mayoría de ellas de tierra y barrosas debido a las intensas lluvias ocurridas días atrás. Solo la plaza y algunas calles principales están pavimentadas. En algunas de las calles todavía se observan inmensas huertas de sembríos de diversos productos locales y donde también pastan algunos animales. Estas huertas están delimitadas con cercos naturales a base de pencas, álamos u otros árboles y donde las personas pastan sus burros, ovejas o crían sus gallinas o patos.

Las personas de esta ciudad son tan amables que siempre te saludan y te invitan a pasar a sus hogares para degustar un café con juanes o panes luyanos, o en todo caso para invitarte un licor regional y/o la chicha de jora. Es en estos momentos cuando escuchamos alguna historia, mito o leyenda que cuentan las personas mayores y donde acuden a escuchar los hijos, nietos, sobrinos y demás integrantes de la familia.

Por la noche concurrimos a una festividad nocturna que da inicio a los carnavales familiares, barriales o de otra organización. Esta festividad es denominada el “Ate”. Es una actividad previa a la festividad de la “yunza” o “humisha” que se realiza al siguiente día. En esta festividad registramos y grabamos a personas realizando diversas actividades por los carnavales. Las cantoras costumbristas por parte de los mayordomos y fundadores, entonan diversos estribillos a las afueras de las casas, acompañados de la banda de músicos para pedir permiso y de esa manera permitir el ingreso de sus invitados. Este aspecto de pedir permiso a través de cánticos, por parte de estas mujeres debidamente seleccionadas (son expertas debido a una tradición aprendida desde niñas) es uno de los aspectos más característicos que no se ve en otras partes del Perú, marcando un rasgo folklórico y cultural único en nuestro país.


POR LA NOCHE LAS PERSONAS ACUDEN AL “ATE”,
UNA FESTIVIDAD NOCTURNA DONDE SE BAILA A RITMO DE BANDA
DE MÚSICOS U ORQUESTAS HASTA ALTAS HORAS DE LA NOCHE


Una vez que ingresan los invitados, las personas bailan al son de la banda de músicos y otras veces acompañado de música moderna. Bailan en la casa del mayordomo y en la casa de los fundadores de las “humishas”. Algunos juegan con talco, serpentinas y otras más atrevidos(as) hacen uso de agua y pinturas, sobretodo los jóvenes que con ímpetu desenfrenado celebran los carnavales luyanos.

En las noches de “Ate” se sirve licores diversos como chicha, compuesto, aguardiente puro y pocas veces cerveza. Las personas del pueblo bailan en los salones y patios de los mayordomos, mujeres y varones, niños, jóvenes y adultos se confunden en una sola costumbre carnavalesca. Mientras se baila y goza, algunos “borrachos” se quedan dormidos en las bancas o el piso. Los licores tienen alto grado de alcohol que “trepa” rápidamente a la cabeza de las personas y les pone en situaciones muchas veces comprometedoras con su integración física, ya que pueden terminar pisados o golpeados por otras personas.

Terminada esta actividad nocturna, las personas se dirigen a sus hogares a descansar porque al día siguiente se para la “humisha” del barrio, familia o asociación. Algunas personas amanecen en la casa del mayordomo libando licor, pero eso es otra historia y el nuevo día es otro espacio sociocultural donde se observará las diversas costumbres y folklore en torno a los carnavales luyanos. (Continúa en: Explorando Luya III)
___________________
[1] Este término es utilizado por los pobladores para hacer referencia al hecho de la masiva concurrencia en el distrito de pobladores provenientes de los pueblos de altura que comercializan productos en la ciudad de Luya.

[2] Son conocidos de esta manera a los vendedores ambulantes o a aquellos que visitan casa por casa diferentes pueblos para ofertar sus productos como espejos, peines, hilos, etc. Estos personajes son los principales actores comerciales en los pueblos rurales más alejados del país.

lunes, 23 de marzo de 2009

EXPLORANDO LUYA I
VIAJANDO A LUYA: LA MONTAÑA DE LOS GUERREROS

Este mes de febrero tuve la oportunidad de viajar a Luya, una de la provincias amazonenses con mayor potencial eco turístico y agropecuario de la Región Amazonas, pero con altos indicadores de pobreza extrema y persistente exclusión social por parte del Estado. Salí de Lima a las 6 de la tarde con destino a la ciudad de Chachapoyas. Pasando por la ciudad de Chiclayo y acercándonos a uno de los ramales de la cordillera que conecta con la selva norte del país, empecé a registrar el aspecto geográfico y ecológico de la ruta, y observe como el desierto costeño daba paso a una ecología montañosa que rodeaban los cerros piuranos y cajamarquinos.

Empezamos a subir por la zona de “El Cuello”, que es el tramo que nos conduce hacia la parte más alta del ramal de la cordillera. Llegamos a lugar denominado al “Abra de Porculla”, el paso más bajo de la Cordillera de los Andes para trasladarnos hacia la amazonía peruana. Desde este lugar empezamos a bajar por la cuenca del río Huancabamba y empezamos a observar diversos campos agrícolas con sembríos de arroz, plátanos, papayas y otras frutas.

Recorriendo diversos pueblos llegamos al puente Corral Quemado que se levanta sobre las aguas del río Marañón. Es una imponente estructura que une las regiones de Cajamarca con Amazonas y da paso a una ecología de selva alta y ceja de selva. Recorriendo ya la carretera Marginal de la Selva o Fernando Belaúnde Terry nos adentramos a recorrer los pueblos y territorios de la Región Amazonas.

Recorriendo la marginal, hacia la ciudad de Bagua, observamos inmensas áreas agrícolas destinadas al cultivo de arroz principalmente. Esta zona, por ser muy calurosa, congrega diversas especies de frutas, palmeras y cocos que rodean la carretera. Las primeras casas dispersas junto a la marginal, nos indican que estamos entrando a Bagua, una ciudad calurosa y comercial, donde resalta la avenida principal por donde pasan vehículos de transporte y carga que trasladan productos y personas entre los pueblos de la costa y la selva.
LA CARRETERA MARGINAL QUE NOS CONDUCE A BAGUA ESTÁ RODEADA
DE ÁRBOLES DE COCO Y SEMBRÍOS DE ARROZ
En la ciudad de Bagua, observamos diversas tiendas que comercializan diversos productos, desde la venta de frutas hasta la venta de vehículos. Jóvenes y niños, vendedores ambulantes, nos ofrecen productos como cocos, limas, limones, anticuchos, juanes, tamales, chicha, refrescos, etc. Como en todas las ciudades selváticas, se observa el tráfico de vehículos dominado por las mototaxis.

Nos comentan algunos pobladores, que el clima ha estado en los últimos días caracterizado por intensas lluvias, la cual se corrobora por la caída de huaycos en diversos tramos de la carretera marginal, que hace imposible el transito normal de los vehículos. Debido a los trabajos que se están realizando para despejar los tramos afectados, tuvimos algunos contratiempos con nuestro viaje, haciendo que nos demoremos un tiempo considerable para llegar a nuestro destino.

Seguimos avanzando por la Marginal de la Selva y observamos que el amplio y vasto valle de Bagua va desapareciendo de nuestros ojos para dar paso a imponentes cañones montañosos, con espesa vegetación de selva alta y ceja de selva. El río Utcubamba, rompe las montañas con fuertes sonidos que retumban las piedras debido al caudal fortísimo que acarrea por las constantes lluvias que caen en las alturas. A medida que avanzamos, la vegetación se vuelve mas espesa y el verdor resalta aún más en los espejos naturales de las quebradas y cataratas que rodean la cuenca del Utcubamba.

La “Catarata de Azufre” (así lo llaman los pobladores por su olor característico) nos da la bienvenida a Pedro Ruiz, una ciudad comercial desde donde la marginal se divide hacia Chachapoyas y la otra ruta para Tarapoto y Moyobamba. Pedro Ruiz es una prospera ciudad que va creciendo justamente por su posición estratégica en la carretera Fernando Belaúnde Terry. En ella confluyen personas y diversos productos que interconectan pueblos de la sierra, selva, costa norte y nororiente del Perú. A los alrededores de esta ciudad podemos encontrar imponentes montañas que esconden hermosas cataratas tal como Gocta, la tercera caída de agua más alta del mundo. En sus montañas encontramos diversidad de especies en extinción como el mono de cola amarilla y diferentes especies de orquídeas.

A MEDIDA QUE AVANZAMOS LA CARRETERA CORRE PARALAELAMENTE
AL RÍO UTCUBAMBA. PRINCIPAL CENTRO DE DESARROLLO
DE LA REGIÓN

Vamos dejando Pedro Ruiz y nos vamos insertando directamente a los territorios de la Provincia de Luya. Recorriendo la cuenca del Utcubamba hacia las ciudades de Chachapoyas y Luya vamos observando en las montañas, las primeras evidencias arqueológicas de la presencia que tuvieron los Luya y Chillaos dominando esta región. Las manifestaciones culturales prehispánicas se impregnan dentro del verdor montañoso y observamos como diversos sarcófagos y mausoleos, cual guardianes del Utcubamba, se yerguen imponentes en los farallones rocosos.

Una serpenteante carretera recién pavimentada y con circulación restringida para ciertas horas, es la obra principal que se está realizando para los pueblos de la zona sur en la Región Amazonas. Siguiendo hacia Chachapoyas, observamos que el río Utcubamba corre muy cerca de la carretera, destacándose su fuerte caudal que choca contra inmensas piedras dentro del cañón. Acercándonos a Caclic, lugar que divide el camino hacia las ciudades de Chachapoyas y Luya, percibimos junto a la carretera los petroglifos de Pitaya, donde se concentran diferentes simbologías emparentadas con la vida cotidiana de los hombres y su relación con los diferentes elementos de la ecología.

A medida que avanzamos vamos tomando conciencia que el potencial para el desarrollo de la Región Amazonas es vasto a nivel cultural, ecológico y agropecuario; pero la realidad, nos muestra que sus pueblos todavía están excluidos y sumidos en la pobreza debido a la negligencia por parte del Estado en sus diferentes niveles de gobierno.

Dejamos el río Utcubamba y empezamos a subir hacia Chachapoyas, para ello tenemos que pasar un cerro conocido como “Limón Punta”. Este cerro es un espacio cargado por un sinnúmero de mitos y leyendas relacionado con diversos accidentes de carretera ocurridos en esta zona. Los pobladores mencionan que el lugar es bastante “pesado” debido a que muchos pobladores, y sobretodo, chóferes, han tenido encuentros sobre naturales con personajes que están insertados en el pensamiento mágico-religioso de las poblaciones cercanas. Se menciona que es el sitio, donde aparecen por las noches oscuras las sombras de los accidentados, diablos o “shapingos”, curas sin cabeza, animales supranaturales, etc que asustan y ponen en jaque las emociones de los transeúntes que circulan por esta zona.

LA CIUDAD DE CHACHAPOYAS, LA MÁS ANTIGUA DE LA AMAZONÍA
MANTIENE SUS ASPECTOS TRADICIONALES Y EL FOLKLORE HEREDADOS
DE TIEMPOS PREHISPÁNICOS Y COLONIALES


La noche del miércoles es testigo de nuestro arribo a la capital amazonense. Chachapoyas nos espera con sus calles coloniales donde se destacan los balcones y su plaza hermosa, llena de diversas flores y orquídeas. Esta ciudad fundada por don Alonso de Alvarado en 1538, esta en proceso lento de modernización con problemas diversos, debido a pésimos planes de desarrollo implementados por diversos gobiernos provinciales, y a la exclusión histórica por parte de los gobiernos nacionales. Se observa “reflejos” de desarrollo a través de la creación de la universidad nacional y de la implementación de universidades privadas, pero todavía no sustentan políticas educacionales sostenibles relacionadas con un desarrollo intelectual y de conocimientos que permitan visionar el desarrollo de la región.

Chachapoyas se yergue como un espacio donde se podría implementar políticas de desarrollo de turismo cultural y ecológico, teniendo como zonas estratégicas ciudades como Luya, Lamud, Leymebamba, Pedro Ruiz, Bagua, etc, pero todavía no se dan estos elementos de desarrollo que podrían aliviar ingentes problemáticas que aquejan la población amazonense. Esta ciudad todavía sigue siendo un espacio tradicional a nivel cultural. Sus casonas coloniales se conjugan con la vestimenta autóctona que son mostradas por algunas personas que recorren sus calles. Todavía existen manifestaciones folklóricas como la gastronomía, los bailes, las canciones que se observa en los diversos espacios públicos de la ciudad, pero también observamos la modernidad que esta ingresado de manera desordenada y que convierte a los espacios sociales y culturales en entes “alienados”, conllevando a la desarticulación de la cultura y las formas de vida.

Nos hospedamos en un hotel chachapoyano y salimos a recorrer las calles de la ciudad. La noche era fría y decidimos conocer una parte del folklore de esta ciudad: probar algunas bebidas tradicionales conocidos como los “compuestos”. Pedimos un licor elaborado a base de uvas y luego otro elaborado con sauco, una planta tradicional que crece en los linderos o cercos de los pueblos amazonenses. El “compuesto” es una bebida que esta elaborada a partir de la mezcolanza de aguardiente con diversas plantas o frutas que indican los cánones de las bebidas tradicionales de la región. El aguardiente se puede combinar con uvas, chuchuhuasi, sauco, mora, naranja, maracuya, etc. y son estas bebidas las más consumidas tradicionalmente en toda la Región Amazonas. Estos productos poco a poco se están industrializando para venderlos fuera de las fronteras amazonenses.

A pesar de las épocas de lluvia en toda la región, el jueves nos despertamos con un esplendoroso y caluroso sol que siempre caracteriza al verano en esta ciudad. Nos dirigimos al mercado central para degustar un desayuno tradicional. Lo primero que observo es un espacio social bastante ordenado donde destacamos el área de diversas especies de frutas que se ofertan, lugares donde se venden jugos, carnes y productos agrícolas locales; en otro espacio se ofertan diversos platos típicos de la región donde destacamos la venta de los panes chachapoyanos en sus diferentes variedades. Decidimos tomar un desayuno a base de una exquisita taza de café acompañado de un caldo de cabeza de carnero, pequeños tamalitos verdes, juanes y empanadas rellenas de carne de cerdo.

CIUDAD DE LUYA. LUGAR DONDE SE CENTRÓ NUESTRO
TRABAJO DE INVESTIGACIÒN. LUYA ESTÁ ENCLAVADO EN UN RAMAL
DE LA CORDILLERA ORIENTAL

Para el mediodía recogimos nuestro equipaje del hotel y nos dirigimos al terminal terrestre que nos conducirá a Luya. Abordamos unos de los autos que estaban de turno y enrumbamos hacia la ciudad de Luya. La cámara de video fue registrando partes del recorrido que nos conduce a dicha ciudad. Llegando a Caclic empezamos a subir por una carretera afirmada, rodeada de profundos abismos. Desde aquí vamos notando el curso del río Utcubamba que corre paralelo a la carretera que conduce a la costa. A medida que avanzamos, nos vamos acercando a dos sitios (la Curva Villacrés y el Sarandeador) que al igual que “Limón Punta”, observamos diversas cruces que manifiestan la ocurrencia de accidentes, y por ende, y según el folklore oral de Luya, la presencia de seres sobrenaturales que “habitan” estos lugares.

Terminado este tramo, empezamos a bajar hacia un poblado menor conocido como Tincas donde se observa pequeñas casas distribuidas a orillas de una quebrada. Existen áreas de cultivo donde se siembra maíz, yucas, plátanos, frijoles, caña de azúcar y alrededores la presencia de animales cómo ganados, gallinas, gallos y ovejas. Seguimos recorriendo y las primeras campos de cultivo van apareciendo, claro indicador que estamos llegando a Luya. Lo primero que observamos al acercarnos a Luya es una gran cruz blanca que esta en el cerro de Shuclla y también al espacio agropecuario del Oratorio. El carro pasa junto a las murallas que dan al cementerio de Luya para luego mostrarnos parte de la ciudad de Luya que se asienta en el valle del Jucusbamba.

Al cruzar “La Curva” empezamos a observar el humo que sale de las “tushpas” (cocina a leña) de las casas y comenzamos a oler los almuerzos con sabor a leña que sale de las cocinas tradicionales luyanas. Una calle empolvada nos traslada hacia la plaza central del distrito donde observamos jardines bien cuidados y alrededores se encuentra la iglesia principal, la municipalidad, la escuela primaria y el local comunal o comité de fiestas patronales. Luya nos esperaba con sus carnavales y manifestaciones culturales heredados de los Luya y Chillaos. (Continuará en: Explorando Luya II)