viernes, 22 de mayo de 2009

EXPLORANDO LUYA VIII
KUELAP: EL ÚLTIMO BASTIÓN DE LOS GUERREROS LUYA Y CHILLAOS


Con la visita a Kuelap coronábamos nuestras exploraciones, debido a la importancia cultural que significaba en el recorrido por la Provincia de Luya. El carro vino a recogernos de nuestro hotel y el chofer nos comunicó que serían 3 horas de viaje para arribar a nuestro destino. Previstos de nuestros equipos y mochilas enrumbamos hacia Kuelap. Tomamos la carretera que nos conduce a Caclic y luego la carretera afirmada que nos trasladará al distrito luyano de El Tingo. Desde el cruce de Caclic, nos empezó a “acompañar” en nuestro recorrido el río Utcubamba.

Mientras avanzábamos, observábamos y registrábamos el hermoso valle del Utcubamba. La presencia de chacras con sembríos de chirimoyas, plátanos, maíz, paltas, frijoles, papayas, naranjas, limas, limones, etc y la presencia ganado vacuno nos indican el alto potencial agropecuario que guardan estas tierras para el desarrollo de la región. El potencial no solamente se circunscribía al aspecto agropecuario, sino también el hermoso paisaje rodeado de árboles diversos, quebradas, restos arqueológicos, flores, cataratas y el río Utcubamba; hacen del lugar un espacio especial para desarrollar el turismo ecológico y de aventura.

EL RÍO UTCUBAMBA ES LA PRINCIPAL CUENCA DONDE SE
DESARROLLAN LOS PUEBLOS DE LA REGIÓN AMAZONAS Y DONDE SE
ENCUENTRAN LOS MANIFIESTOS CULTURALES DE LOS LUYA Y CHILLAOS


Llegando al Distrito de El Tingo, dejamos el Utcubamba y subimos hacia el poblado de El Nuevo Tingo. Desde esta ruta apreciamos imponentes construcciones prehispánicas que corresponden al sitio de “Macro”. Estas construcciones elaborados de piedra, consisten en un conjunto de recintos semicirculares a manera de grandes torreones o miradores que posiblemente tuvieron la función de defensa o área ritual donde los antiguos pobladores rendían culto a sus dioses y antepasados.

Dejamos El Nuevo Tingo y empezamos a recorrer uno de los tramos viales más peligrosos de nuestro viaje. En un recorrido aproximado de 3 kilómetros recorrimos un profundo abismo de 500 metros de profundidad que ponía de punta nuestros nervios, cada vez que sacábamos la cabeza por las ventanas para tener una mejor vista y registrar el panorama ecológico que rodea estas montañas.
Pasando este tramo arribamos a “Choctamal”, un poblado perteneciente al Distrito de Longuita, donde observamos que las casas están pintadas de colores blanco y rojo; y adornados de rombos, simbologías que se muestran en Kuelap. A medida que avanzábamos por este pueblo observamos el humo que emanaba de las casas productos de la elaboración del desayuno en las “tushpas”, mientras que los perros nos seguían ladrando tras nuestro vehículo.

El próximo pueblo que nos esperaba era “Lónguita”, capital del distrito luyano del mismo nombre. Al igual que el anterior poblado, las casas presentan los mismos colores adornado con el mismo símbolo: el rombo. Hicimos una parada y conversando con los pobladores nos mencionaron que en este pueblo se celebran las festividades patronales de San Miguel y San Francisco, del 4 al 10 de octubre. En los territorios de este distrito se encuentra la laguna de “Cucha Cuella”, un espacio ecológico sagrado donde acudían los antiguos Luya y Chillaos; y actualmente concurren los chamanes locales para realizar sus curaciones.

PUEBLO DE MARÍA, ENCLAVADO EN PLENA MONTAÑA. EN ESTE
LUGAR SE ESTÁ PONIENDO EN VALOR DIVERSOS COSTUMBRES TRADICIONALES
QUE TIENEN QUE VER CON EL ASPECTO PRODUCTIVO

Dejamos “Longuita” e ingresamos al Distrito de María, donde resaltan sus restaurantes y casas hospedaje en razón a su cercanía a Kuelap. Es un distrito que de a pocos se esta insertando al turismo, a pesar de que no existe un plan estratégico de desarrollo sostenible de esta actividad. Nos comentan los pobladores que en el distrito se han implementado proyectos productivos relacionados con la puesta en valor de las artesanías y los productos lácteos.

Cabe anotar que estos tres últimos pueblos recorridos están ubicadas en lo alto de una montaña, y advertimos que se están implementando diversos hoteles y casas alojamiento para recibir a los pocos turistas que visitan Kuelap; pero lo que nos comentaron los pobladores, es el problema que los turistas no hacen uso de los alojamientos, ni restaurantes debido a que las agencias de viaje centralizadas en la ciudad de Chachapoyas, transportan directamente entre Chachapoyas y Kuelap (y viceversa) a sus turistas. Esta situación conlleva a que no se hagan uso los servicios que se brinda en estos pueblos, y obviamente no existe el desarrollo local y rural de un turismo sostenible que vaya a favor de los pobladores.

Dejamos María, un hermoso pueblo enclavado en plena montaña, y seguimos recorriendo nuestra ruta a Kuelap. Muy cerca de nuestro destino, paramos en una casa campestre para mojarnos la cabeza con agua. Salió una señora y le pedimos que nos elaborara almuerzo a base de productos locales, la señora aceptó cocinar y nos mencionó que a nuestro regreso de Kuelap estarían listos los potajes kuelapenses. Continuamos y llegamos a un paradero campestre donde los vehículos dejan a los visitantes y turistas, para que éstos continúen caminando hacia Kuelap. Bajamos en nuestro último paradero, y el chofer de nuestro vehículo nos mencionó que nos esperaría en la casa campestre donde cocinarían nuestro almuerzo.

CAMINO DE HERRADURA QUE NOS CONDUCE A KUELAP.
PRECISOS MOMENTOS EN QUE NOS ACOMPAÑA UN NIÑO GUÍA PARA
CONDUCIRNOS A NUESTRO DESTINO

Preparamos nuestras mochilas, equipos fílmicos y fotográficos e iniciamos una caminata de 30 minutos aproximadamente, tiempo que nos permitirá arribar a Kuelap. El camino de herradura nos conducirá al cerro “La Barreta”, lugar donde esta nuestro destino. Subimos por un camino empedrado acompañado de un intenso y sofocante sol, y observamos las impresionantes montañas y espesa vegetación que caracteriza a esta área ecológica. En el trayecto existen lugares de descanso que consistía en pequeñas chozas elaboradas a base de paja y banquetas construidas de maguey. Diversos letreros nos indicaban la cercanía de Kuelap.

A medida que avanzábamos, observábamos atónitos, construcciones amuralladas de piedra cubierta de plantas y montes, que posiblemente fue un proyecto arquitectónico de continuación del Complejo Kuelap y que por motivos de conflictos con los invasores Incas, se trunco dicho proyecto. Si se hubiese logrado terminar dicho proyecto, Kuelap habría sido un complejo arquitectónico impresionante, muy superior de lo que actualmente se observa.

El camino empedrado se va tornando más espectacular en razón a que nos van rodeando pequeños árboles de diversas especies, cubiertos de vegetación enana como arbustos, zarzamoras, helechos, guarangos, huicundos y diversas especies de flores. Mientras apreciábamos esta hermosa vegetación y olíamos en el viento la presencia de los zorrillos, apareció titánicamente a nuestros ojos la impresionante muralla de piedra del lado sur de la Fortaleza de Kuelap.

Apresuramos el paso hacia esta estructura y logramos situarnos en la parte baja de la misma, donde nos sentimos minúsculos ante colosal estructura. Las piedras han sido talladas de manera tal que todas encajaban perfectamente para levantarse en una sólida muralla que despierta la admiración de todo el equipo humano que nos acompaña.

IMPRESIONATE ARQUITECTURA AMURALLADA QUE SE AVISTA
CUANDO INGRESAMOS A LUGAR ARQUEOLÓGICO DE KUELAP

Recorrimos por fuera la gran muralla hacia la entrada principal, orientada de norte a sur que aproximadamente tiene 584 metros de largo y 120 metros de ancho. Observando a los alrededores, vimos la extraordinaria vegetación que rodea a Kuelap, propia de ceja de selva. Llegando a la entrada principal, constatamos la existencia de un profundo pasadizo amurallado que comunica con el interior de la fortaleza.

Mientras que se va avanzando, el camino se estrecha hasta permitir el acceso de una sola persona y con la cabeza agachada. Este acceso estratégico responde al hecho de que constantes conflictos, conllevo a los Luya y Chillaos construir el ingreso de esta manera para poder dominar fácilmente al enemigo. La monumentabilidad de este sector se rompe y minimiza debido a que actualmente se ha construido un acceso escalonado a base de fieros y manera tallada que no esta acorde con la arquitectura pétrea tradicional que caracteriza a Kuelap.

Luego de observar y registrar lo correspondiente al acceso principal, nos dirigimos a una de las casetas habilitadas por el Instituto Nacional de Cultura (INC) donde pagamos el derecho de ingreso y recibimos alguna información relacionada con el complejo arqueológico. Debidamente acreditados y con boletos en mano, nos dirigimos hacia un segundo acceso en la parte norte de la fortaleza, y en cada paso que dábamos, nos acompañaba en todo momento la extraordinaria muralla que perimetralmente encierra en su interior diversos recintos y símbolos que guardan los manifiestos mágico-religiosos de los Luya y Chillaos.

En este sector, uno de los trabajadores del INC nos pidió los boletos respectivos para poder ingresar. Ya en el pasadizo pétreo, observamos que todavía se conservan los elementos arquitectónicos tradicionales, tal es así que el camino de ingreso esta constituido por rocas sólidas que han sido habilitadas magistralmente por los antiguos pobladores. Al igual que el acceso principal, el ingreso solo lo puede realizar una persona. Una vez en el interior de Kuelap lo primero que observamos son diversos recintos pétreos rodeados por grandes árboles, cuyas raíces van ganando terreno sobre las escasas estructuras que todavía se mantienen en pie.

PORTADA O INGRESO PRINCIPAL A KUELAP. FUE CONSTRUIDO POR
LOS LUYA Y CHILLAOS, TENIENDO EN CUENTA CONOCIMIENTOS
ESTRATÉGICOS DE GUERRA

El interior de la fortaleza está dividido en dos partes: pueblo alto y pueblo bajo. En estos dos espacios existen aproximadamente 450 estructuras distribuidas en diversos niveles, de las cuales 4 son de planta rectangular, 1 de planta cuadrangular y el resto son recintos circulares. Decidimos recorrer y registrar, empezando por la parte norte en el pueblo alto, para ello nos dirigimos a una estructura conocida como “El Torreón” de 7 metros de altura, desde donde se tiene una vista espectacular de la ecología y pueblos que rodean a Kuelap. Este lugar posiblemente constituyó un lugar de vigilancia para defender Kuelap y/o también un lugar desde donde los kuelapenses se comunicaban con diversas señales de humo.

Continuando con el recorrido llegamos al sector conocido como “El Castillo”, una estructura compuesta por tres plataformas pétreas superpuestas, desde donde los líderes guerreros o religiosos arengaban y evocaban discursos a sus seguidores, dependiendo de las épocas de guerra o tiempos de paz y religiosos. Siguiendo en el pueblo alto, accedimos a un recinto muy importante donde observamos que a lo largo de su pared rocosa se habían construido símbolos romboidales. El rombo era un símbolo que estilísticamente representaba a deidades, para algunos investigadores representan los ojos de la serpiente o felino, mientras que para otros es el cuerpo del caimán. La presencia de esta simbología en este recinto nos indica que fue habitada por un personaje principal de la cultura Luya y Chillaos, pudiendo ser un gran sacerdote, líder político o guerrero.

Terminado nuestro recorrido en el pueblo alto, descendimos al pueblo bajo, donde esta la mayor cantidad de recintos arquitectónicos. Lo primero que resalta es la presencia de una gran muralla que divide a ambos pueblos con una altura aproximada de 30 metros. Esta colosal muralla está adornada de bromelias y helechos, dándole un valor agregado a las piedras calizas artísticamente moldeadas por los Luya y Chillaos.

SIMBOLOGÍAS ROMBOIDALES PRESENTES EN LOS MUROS
KUELAPENSES, MUCHOS DE ELLOS CARGADOS CON PROFUNDOS
CONOCIMIENTOS MÁGICO-RELIGIOSOS

Explorando los recintos nos topamos con dos de ellos bastante particulares. Ambos eran contiguos y presentaban simbologías. Uno de los recintos presentaba los símbolos romboidales descritos anteriormente y el otro presentaba símbolos en forma de zig-zag. Según los investigadores, este símbolo corresponde a la deidad principal de los pobladores prehispánicos que era la serpiente. Su forma zigzagueante, estilísticamente correspondería al cuerpo de una serpiente o en todo caso era un símbolo pluviomágico; es decir, un símbolo que tenía la capacidad de hacer llover para favorecer a la agricultura. Estos aspectos son importantes para entender los conocimientos kuelapenses, debido a que están relacionados con el aspecto mágico y el folklore religioso de los antiguos pobladores prehispánicos que habitaron este monumento nacional.

Continuando el itinerario, logramos divisar el tercer acceso, otro pasadizo que conduce a un precipicio ubicado en la parte posterior de la entrada principal. Es decir, es un acceso falso que estratégicamente ubicado, conducía a los invasores hacia un acantilado profundo donde caían pesadamente provocándoles la muerte instantánea.

Recorrido este sector llegamos a la parte central de Kuelap donde trabajos arqueológicos están reconstruyendo algunos recintos arquitectónicos. En esta parte observamos una reconstrucción donde se ha construido una réplica de una habitación kuelapense. Sobre la base de un recinto prehispánico, adornados de símbolos romboidales y protegido de aleros construidos de piedra para protegerlos de la lluvia, se reconstruyó a base de piedras y barro una habitación circular cubierta con techo de paja. Para acceder a esta habitación se hace por una puerta y en el interior se observa que no existen ventanas.

En otros recintos que están reconstruyéndose pudimos observar la presencia de cocinas de piedras, algunas canaletas por donde corría el agua o criaban cuyes, batanes de piedra para moler granos, destacándose en el interior de ellas hoyos subterráneos construidos a base de piedra donde posiblemente se almacenaba granos o grandes cantaros de chicha, o como se ha descubierto actualmente se depositaban a los muertos debido a la presencia de restos óseos encontrados. Desde la ubicación de estos recintos podemos apreciar el imponente pasadizo principal y los turistas que lo recorren, como también la vegetación y el poblado de Kuelap que están al frente de la Fortaleza de Kuelap.

PARTE CENTRAL DE KUELAP DONDE SE DESTACA LA
RECONSTRUCCIÓN DE UNA HABITACIÓN CIRCULAR Y OTROS RECINTOS.
OBSERVESE LA VEGETACIÓN QUE RODÉA A LA ARQUITECTURA


Recorriendo el camino que nos conduce al sector sur nos acercamos a otro de los recintos principales: el “Tintero”. Construido en forma de cono invertido, se eleva en una cima con sus 5.5 metros y un diámetro de 13.7 metros. Subiendo y en la parte alta-central, existe una entrada circular que nos conduce a una cámara botelliforme de 5 metros de profundidad. Esta cámara podría haber sido un sitio de castigo o en todo caso un espacio ceremonial donde se depositaba a los cuerpos momificados de los personajes principales.

En las rocas de esta estructura observamos la presencia de seres antropomorfos y zoomorfos, labrados magistralmente y destacándose un rostro con todas las características faciales de una persona. En todos estos elementos descritos radica la importancia de un manifiesto mágico-religioso que se pragmatiza actualmente en los símbolos y otros elementos observados en Kuelap.

El último recorrido consistió en tomar la salida por el pasadizo de la portada principal y descubrir en sus murallas símbolos antropomorfos y zoomorfos. Se observo labrada en las piedras la presencia de dos figuras serpentiformes simétricamente plasmadas, que indicaban el culto a las serpientes. También se distinguió un motivo que representaba a un mamífero, con la cabeza de un pájaro por el pico que se notaba claramente y al otro lado de la muralla se pudo distinguir máscaras o rostros humanos. Todos estos labrados simbólicos, concentran profundos conocimientos mágicos y de folklore religioso que practicaban los antiguos pobladores kuelapenses. Desde la portada de Kuelap se puede observar el esplendoroso panorama ecológico de la cuenca del Utcubamba, donde se destacan sus montañas cubiertas de vegetación.

MOTIVOS SERPENTIFORMES QUE INDICAN EL CULTO A LAS
SERPIENTES. MANIFIESTOS DEL FOLKLORE MÁGICO-RELIGIOSO DE
LOS ANTIGUOS LUYA Y CHILLAOS

Una vez fuera de la fortaleza de Kuelap apresuramos el paso de regreso, pero no podíamos salir de la sensación de admiración que teníamos por los Luya y Chillaos, por haber construido esta imponente estructura arquitectónica que poco a poco iba desapareciendo de nuestras vista a medida que avanzábamos. Llegamos al paradero de vehículos y todavía eran visibles las colosales estructuras de Kuelap. Ahora nuestro destino era la casa campestre para disfrutar de un almuerzo que nos había preparado las personas del lugar.

Llegando al lugar, muy cerca de la fortaleza, encontramos a nuestro chofer almorzando. Nos distribuimos alrededor de la mesa y empezamos a disfrutar los potajes elaborados a base de gallina de corral, frijoles, paltas, papas, etc. Después de compartir este rico almuerzo con esta familia campesina emprendimos nuestro viaje de regreso a Luya. Por motivos de problemas en la carretera hacia Luya, debido a las constantes lluvias, tuvimos que trasladarnos a la ciudad de Chachapoyas y reposar en esta ciudad.

Al día siguiente emprendimos nuestro viaje a Luya donde aprovechamos el día para visitar lugares sagrados como el cementerio principal y el cerro de “Shuclla”, donde existen infinidad de historias en tornos a seres espirituales como sombras, almas, “shapingos”, frailes, “Purunmachos”, etc.

MUY CERCA DE KUELAP TUVIMOS LA OPORTUNIDAD DE DISFRUTAR
PLATOS TÍPICOS A BASE DE PRODUCTOS LOCALES, MUESTRA DEL
FOLKLORE GASTRONÓMICO DE LA PROVINCIA DE LUYA

Nuestro viaje a la Provincia de Luya había terminado. Después de observar y participar directamente de los carnavales y mezclarnos con el folklore vivo que practican los pobladores, recorrer diversos espacios culturales y ecológicos imbuidos por historias, mitos y simbologías de dioses y seres sobrenaturales; nos despedimos de Luya con la convicción que hemos aprendido y conocido nuevos espacios que también tienen presencia en la cultura peruana, a pesar de la exclusión social en la que se encuentran sus pueblos.

Nuestros guías espirituales, los “Purunmachos”, antiguos hombres Luya y Chillaos siempre nos acompañaron en esta aventura de conocimientos que emprendimos y desde sus aposentos en las montañas luyanas, nos siguen guiando para que a través de este trabajo demos a conocer del potencial cultural y ecológico que esconden sus montañas y pueblos, y que más adelante el interés del Estado y el pueblo del Perú se vuelque en proyectos de desarrollo que saquen de la pobreza extrema con la que conviven sus pobladores.

viernes, 15 de mayo de 2009

EXPLORANDO LUYA VII
CARAJÍA: EL APOSENTO DE LOS GUERREROS Y “PURUNMACHOS”

Amaneció en Luya y ahora nos dirigimos hacia “Carajía” para observar unos sarcófagos, donde los antiguos pobladores depositaron a sus personajes principales momificados. Abordamos un vehículo y salimos acompañados con un equipo de profesionales y guías. Recorriendo por la carretera que corre paralelamente al río Jucusbamba, observamos áreas agrícolas donde los pobladores de Luya siembran maíz, papas, yucas, frijoles y algunos frutos. El recorrido por esta cuenca nos muestra un espacio verde, donde resaltan las aguas cristalinas del Jucusbamba. Llegando al poblado menor de El Molino, observamos en uno de los cerros, sarcófagos que pertenecen a “Chipuríc”, un antiguo pueblo prehispánico que desarrolló una civilización compleja y depositaban a sus muertos en sarcófagos que se construían en altos riscos y peñascos, como una forma de permitir la “vida eterna” de sus abuelos.

Pasando el poblado de El Molino y dejando al Jucusbamba, empezamos a subir por una carretera afirmada hacia Cohechan, uno de los distritos más pujantes y centro papero de la Provincia de Luya. El paisaje que rodea este tramo es simplemente espectacular, todo es verde en estas montañas, donde resaltan los eucaliptos y alisos. Llegando a Cohechan, observamos el crecimiento rápido que ha tenido esta ciudad. La existencia de diversos centros comerciales nos indicaba que es un lugar que esta creciendo económicamente en la provincia.

EN EL CAMINO HACIA CARAJÍA EXISTEN SITIOS DE DESCANSO
DESDE DONDE OBSERVAMOS CHACRAS, MONTAÑAS Y EL CAMINO
SINUOSO Y BARROSO QUE NOS ESPERABA PARA LLEGAR A CARAJÍIA
Llegamos a la plaza central y lo primero que observamos es un hermoso jardín en que han convertido este sitio público. En la plaza se han sembrado diferentes flores como orquídeas, claveles, rosas, azucenas, etc. En una pared construida en la misma se observa pinturas donde se han plasmado diversos sitios turísticos que rodean a Cohechan, a sus alrededores se ubican la iglesia principal con dos torres construidas a base de adobes, también destacan la presencia de un mercado de abastos y el palacio municipal.

Seguimos avanzando por la carretera afirmada y llegamos al pueblo de “Chocta”, un pueblo bastante humilde y tradicional donde observamos a las personas vestidas a la usanza de los campesinos rurales y en cada mirada que dábamos, observábamos la pobreza extrema en que están sumergidos sus pobladores. Muchas de las casas rudimentarias estaban en riesgo de caerse por las lluvias, mientras que niños y niñas corrían descalzos siguiendo a nuestro carro con los pantalones y chompas rotas. Entre tanto que la pobreza campea, a los alrededores observamos potenciales agropecuarios y turísticos, que con buenas y efectivas políticas de desarrollo, permitiría aliviar las carencias que caracterizan a los pobladores de “Chocta”. Pero lamentablemente esas políticas para combatir la extrema pobreza no existe ni desde el nivel de gobierno nacional, menos del gobierno regional.

Continuando con el viaje, llegamos a nuestra última parada, el poblado de “Cruz Pata”, otro de los pueblos que esta sumergido en pobreza extrema. Bajamos del vehículo y fuimos a la casa de un comunero para comprar los boletos que nos permitirán el acceso a “Carajía”. Obtenido los boletos y permisos respectivos emprendimos la caminata por un sendero que bajaba hacia la quebrada de “Ashpachaca”. La lluvia empezó a caer, y sacamos los ponchos de jebe para protegernos y salvaguardar los equipos. El camino se tornaba cada vez más resbaladizo, y por momentos caíamos pesadamente sobre el suelo tratando de salvar las mochilas que contenían los equipos y nuestra alimentación.

ECOLOGÍA QUE RODÉA A CARAJÍA. HÁBITAT DE SERES
ESPIRITUALES COMO LOS “PURUNMACHOS”. LA VISTA MUESTRA LA
LLUVIA QUE CAÍA EN NUESTRO VIAJE A ESTE LUGAR SAGRADO


A medida que bajábamos, empezamos a observar un gran cañón que es cortada por una quebrada, a cuyos alrededores pastan gran cantidad de cabezas de ganado. El camino tenía sitios de descanso, donde se destacaban pequeñas bancas de madera construidas bajo un techo elaborado a base de maguey, “guanchil” (sogas obtenidas de fibras vegetales) y paja. Estando en el último sitio de descanso y a portas de ingresar a “Carajía”, nos reunimos todos para “Chacchar” la coca para obtener el permiso de los “Purunmachos” y poder ingresar a sus aposentos.

Caminando, logramos divisar imponentes a los sarcófagos depositados en medio de un farallón rocoso. Digo imponentes, debido a que sus formas humanas asemejan a guerreros que protegen a sus momias y su espacio ecológico. Nos detenemos y todos participamos de un ritual de agradecimiento con la coca “chacchada”, implorando nuestra protección a los cuatro puntos cardinales y los tres mundos (hanan pacha, kay pacha y ucu pacha).

Los pobladores mencionan que en este lugar habitan los “Purunmachos”. Estos “Purunmachos” o gentiles (personajes antiguos) serían las momias que están en el interior de los sarcófagos. Pero analizando, concluyo que los sarcófagos y sus momias depositadas, que hoy vemos imponentes en los acantilados, constituirían la representación física y visual de los “Purunmachos”; es decir, el mundo palpable, observable y accesible. El eje inactivo en la cosmovisión. La manifestación folklórica objetiva.

El alma, ánima o personalización asignada sería la representación no física, oculta o mística de estos “Purunmachos”. El mundo desconocido o sobrenatural. El eje activo en la cosmovisión. La manifestación folklórica subjetiva. Es esta representación no física, la que se manifiesta actualmente en el imaginario religioso de las personas.

IMPONENTES LOS SARCÓFAGOS DE CARAJÍA GUARDAN EN SU
INTERIOR LOS RESTOS MOMIFICADOS DE LOS
GUERREROS O SACERDOTES DE LA CULTURA LUYA Y CHILLAOS


Es este mundo de los “Purunmachos”, el que todavía está activo en el pensamiento religioso de los pobladores. Es esta representación mística, la que influencia de sobremanera sobre las personas, produciendo enfermedades raras, según los comentarios que se escuchan. Pero también, es el eje que protege a la representación física, que vendrían a ser los restos arqueológicos.

Actualmente existen una gran variedad de leyendas y relatos en torno a estos seres sobrenaturales. Me comentan las personas, que “agarran” (aprehenden) a los que profanan sus chulpas (tumbas), los llevan al cerro y no los sueltan más; o también, producen en los profanadores, enfermedades raras, terminando en una muerte misteriosa.

Las personas que pisan un hueso o un tiesto antiguo sufren tumores que los invalida físicamente, o les produce sarna en todo el cuerpo. Como es natural, en estos lugares existen curanderos especializados que tratan con las enfermedades ocasionadas por estos “Purunmachos”.

Los enterramientos realizados por los antiguos Luya y Chillaos, nos indican el profundo culto y respeto que tenían hacia sus muertos. Depositarlos en cápsulas antropomorfas o sarcófagos, para luego instalarlos en riscos o farallones rocosos inaccesibles, significaba el mayor rito religioso y el máximo honor jerárquico que se le podía ofrecer al personaje extinto.

EN PLENA LLUVIA, PARTE DEL EQUIPO QUE NOS
ACOMPAÑÓ A CARAJÍA. OBSERVESE AL FONDO LOS
“PURUNMACHOS” QUE CONSTANTEMENTE NOS “VIGILAN”

Estos “Purunmachos”, a la que hacen mención los pobladores actuales, representan sus antiguos curacas, guerreros o sacerdotes. Personajes principales con alta jerarquía, que dejaron huella entre los Luya y Chillaos y que hoy sus descendientes les rinden culto y adoración a través de sus rituales de pago que realizan en honor a sus antepasados. El carácter sacralizado que atribuían los antiguos hombres a sus momias se conserva hasta la actualidad en los pobladores que cotidianamente reconstruyen la historia de sus antepasados.

Observando con mayor detalle a estos restos antropomorfos, observamos que presentan diversos símbolos pictográficos pintados sobre el cuerpo del sarcófago y algunos presentan cabezas trofeos en la parte más alta. Estos símbolos graficados que observamos, son las representaciones simbólicas estilizadas del tótem
[1] de origen, del cual procedía el difunto o el grupo de momias. Para los antiguos Luya y Chillaos, como para el hombre en general, el inicio y el término de la vida poseían una alta significación ritual y simbólica. Por lo tanto, el inicio y final de una vida, tenía que aperturarse y sellarse con toda una forma de ideas y creencias; yo diría, una cosmovisión simbólica que represente al individuo, dentro su espacio y tiempo de vida terrenal, y en la vida del más allá.

Los profesionales que nos acompañaron nos comentaban que los antiguos pobladores habían utilizado diversas rocas de los ríos para obtener los colores y graficar sus simbologías, nos decía el arqueólogo; además el geólogo, me mencionaba que tenían conocimientos de suelos y geomorfología ya que supieron la existencia en este farallón rocoso de un tipo de suelo fácil de escarbar, con el fin de habilitar un camino que conlleve a construir los sarcófagos y depositar a las momias. Luego estos caminos eran destruidos para asegurar la “existencia” eterna y tranquila de sus muertos.

La lluvia continuaba mojándonos, mientras seguíamos registrando y conociendo este espacio cultural y ecológico con la venia y vigilancia permanente de los “Purunmachos” de Carajía. Explorando el peñón con el "zoom" de nuestras cámaras, reconocimos que a los alrededores de estos sarcófagos reales, existían otras tumbas pequeñas, pertenecientes a personajes de menor rango. Mientras observábamos, nuestro guía Pablo nos contaba que hasta hace pocos años los pobladores de “Cruz Pata”, “Shipata” y “Trita”, ubicados muy cerca de este lugar, accedían a este sitio sagrado para poner ofrendas hacia los “Purunmachos”, pidiéndoles favores para encontrar sus animales perdidos, buena producción agrícola, salud óptima para el trabajo, etc.

EN LA RUTA HACIA CARAJÍA NOS ENCONTRAMOS ESTE PECULIAR INSECTO QUE CRUZABA EL CAMINO. NOS IMPACTO SU BELLEZA DEBIDO A UN COLOR INTENSO QUE EMANABA. EN ESTA ZONA EXISTEN DIVERSAS ESPECIES DE ANIMALES TODAVÍA NO CLASIFICADOS.

Calmado el aguacero, ya muy tarde emprendimos el viaje de retorno. El sendero junto al desfiladero nos esperaba nuevamente. Al fondo, escuchábamos el estruendoso caudal que acarreaba la quebrada, y me ponía a recordar que los pobladores me habían contado, que existe bajo el puente de “Ashpachaca”, riquezas de los antiguos que son protegidas por una gran serpiente que impide que los incautos y ambiciosos traten de llevárselos.

Poco a poco los “Purunmachos” iban desapareciendo de nuestra vista y empezamos a subir hacia el poblado de “Cruz Pata”. El tramo se nos hacía aún más difícil debido a que la lluvia había hecho más barroso el camino, nos sacamos los ponchos de jefe para tener comodidad al caminar y después de una hora de camino llegamos al pueblo. Cuando íbamos a abordar nuestro vehículo, nos dimos cuenta de la presencia de una “humisha” en plena plaza central. Al igual que en los carnavales de Luya, observamos que la cantora, con sus estribillos, estaba pidiendo el permiso respectivo para que el mayordomo y sus invitados ingresen a la casa para continuar con las actividades propias de los carnavales. Después de registrar subimos al carro y regresamos a Luya para preparar nuestra salida a Kuelap. (Continúa en: Explorando Luya VIII)

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[1] Se observa por ejemplo, en los sarcófagos de Carajía y en los mausoleos de Revash(enterramientos individuales y colectivos de los Luya y Chillaos, respectivamente), toda una parafernalia simbólica, representados a través de figuras geométricas estilizadas. Estas figuras serían el sello totémico que personifican a la momia o conjunto de momias, depositados en el sarcófago o en el mausoleo. El sello totémico entre los Luya y Chillaos era la representación de un grupo parental ante la sociedad mayor; grupo que se asignaban a sí mismos, un origen común. Podrían ser así los descendientes de algún animal o planta, o en todo caso, su procedencia tendría un origen en alguna montaña, laguna, río o catarata; o bien podrían ser los descendientes de la luna o las estrellas. Estos elementos bióticos y abióticos de la naturaleza son los emblemas totémicos que se han representado y plasmado a través de símbolos estilizados en los sarcófagos, mausoleos, textiles, cerámicas que nos han dejado las etnias de esta cultura.

miércoles, 6 de mayo de 2009

EXPLORANDO LUYA VI
CHANQUE: RECORRIENDO “LA IGLESIA” DE LOS ANTIGUOS LUYA Y CHILLAOS

Luya amaneció con un esplendoroso sol para este día. Nos esperaba una nueva aventura de conocimientos, el grupo de personas y guías que nos iban a acompañar hacia “Chanque”, estaban preparando ponchos para lluvia, equipos visuales, mochilas, almuerzos, refrigerio y repelentes.

Nuestro destino se encuentra al otro lado de uno de los ramales de la cordillera oriental, por lo que fue necesario contratar un vehículo que nos llevaría hasta cierto lugar estratégico para luego caminar dos horas más, y asi llegar a nuestro destino. A medida que avanzábamos en el vehículo, íbamos registrando la ecología que rodea a los pueblos de Lamud y Olto. Subiendo hacia el poblado de Olto, cruzamos el lugar donde queda el Santuario del Señor de Gualamita. Se observó una pequeña capilla rodeada de un campo abierto donde todos los 13 de septiembre se celebra el Hatunluya, una festividad donde se presenta y escenifica danzas, bailes y cantos de todos los distritos de la Provincia de Luya, cargados de tradicionalidad y profunda simbología folklórica.

EL RECORRIDO A CHANQUE NOS INVITA A OBSERVAR
HERMOSAS CATARATAS QUE BROTAN DEL INTERIOR
DE LAS MONTAÑAS

Llegando a Olto, nos dimos cuenta que nos habíamos insertado en un pueblo con bastantes tradiciones, donde algunas personas todavía hablan el quechua de esta zona. Inclusive nos mencionaron que en este lugar todavía se siguen elaborando mantos y túnicas, conocidas como “sentimientos”, que guardan relaciones estrechas con las pictografías de Chanque, continuando de esa manera la tradicionalidad prehispánica de los Luya y Chillaos.

El carro nos dejo en este pueblo y todavía nos esperaba dos horas de caminata. Una trocha carrozable inhabilitada por las constantes lluvias, era nuestra nueva ruta. A medida que avanzábamos, nuestro ambiente ecológico se iba transformando en una espesa vegetación de ceja de selva y selva alta. Ante nuestros ojos aparecían impresionantes montañas cubiertas de vegetación y neblina, a lo lejos y desde el interior de ellas aparecían imponentes, diversas cataratas que caían desde las parte altas de las montañas. Las alturas desde donde caen estas cataratas son tan altas que son semejantes a “Gocta”, la tercera catarata más alta del mundo, ubicada en esta región, por lo que bien cualquiera de estas cataratas tendría una altura considerable para competir con “Gocta”.

Con la ayuda de unos binoculares y el zoom de la cámara de video, pudimos ver lo impresionante de estas caídas de agua, sobretodo en esta época con el caudal alto que arrastran debido a las lluvias. Se observa que a los alrededores de las cataratas, existen árboles corpulentos de diversas especies como palmeras, alisos y otros que alojan a especies de animales propias de ceja de selva y selva alta.

ESTANDO EN LA MONTAÑA PERDIMOS LA RUTA Y EMPEZAMOS
A BUSCAR EL CAMINO DENTRO LA ESPESA VEGETACIÓN. NUESTRO OBJETIVO
ERA ENCONTRAR “LA IGLESIA”


Observando todos estos elementos ecológicos empezamos a descubrir que entre los farallones rocosos más altos de estas montañas se encuentran depositados a manera de sarcófagos y mausoleos, diversas momias pertenecientes a los Luya y Chillaos. El misterio y la sacralidad que esconden estas montañas, fue el motivo para que los antiguos pobladores escalen imponentes cerros para depositar en los farallones más altos a sus muertos, desde allí accederían directamente a la eternidad y la memoria de sus descendientes.

Seguimos bajando con dirección a una quebrada, los árboles, ramas y montes de la espesa selva empezaron a cubrirnos por completo. Cruzamos abruptamente la quebrada e iniciamos nuestra caminata por la ruta que nos conduce a nuestro objetivo. A medida que íbamos subiendo por la espesa vegetación el camino iba poco a poco desapareciendo entre el monte. El crecimiento apresurado del mismo, hizo que nos perdamos de nuestra ruta.

Mientras estábamos perdidos y tratando de recuperar la trocha, observamos algunas especies de pájaros que revoloteaban sobre nuestras cabezas, sobretodo loros y halcones. A lo lejos escuchábamos los gritos del mono de cola amarilla, una especie en extinción, también escuchamos gritos de los osos y pumas que recorren los alrededores en busca de comida.

Junto con los guías y acompañantes empezarnos a ubicarnos en el espacio para encontrar la ruta, me interne dentro de los matorrales y árboles, y sentía los chicotazos y punzones que me proporcionaban las ramas sobre mis piernas y brazos, causándome heridas sangrantes. En una de esas ocasiones, me dispuse a cruzar agachado unos matorrales, y sobre mi espalda cayó una tarántula, que puso en alerta a un guía que venía detrás mío y pudo deshacerse del insecto.

PARTE DE LAS SIMBOLOGÍAS O FOLKLORE COSMOVISIONARIO
DE LOS ANTIGUOS LUYA Y CHILLAOS. ESTE ERA UN SITIO SAGRADO
DONDE LOS POBLADORES ACCEDÍAN PARA ADORAR A SUS DIOSES

Sufriendo y luchando contra la naturaleza dentro de esa espesa vegetación, logramos encontrar el camino principal. Alertamos a los demás mediante silbidos, para no provocar a ningún animal feroz, y empezamos a recorrer la ruta. Subiendo por un empedrado de escalinatas y a pocos metros de nuestro destino, nos decidimos a “chacchar” coca con todos los acompañantes. Mientras realizábamos este acto ritual, para poder ingresar al lugar protegido por los espíritus que habitan esta montaña, se contaba que en estas montañas habitan seres como el “Purunmacho”, “Shapingo” (diablo), el duende, la “madre” de los árboles y animales, las “solpeculebras” (inmensas serpientes), etc.

Después de protegernos espiritualmente con el “chacchado”[1] de la coca decidimos ingresar a “La Iglesia”, conocida así por los actuales pobladores porque refieren que las personas antiguas, venían a escuchar los sermones que impartían sus sacerdotes en este lugar sagrado. Al ingresar a esta área, lo primero que observamos es una gran pared rocosa a manera de cueva, donde se han pintando diversos motivos pictográficos utilizando tres colores: rojo, amarillo y blanco.

Estando frente a este colosal arte de los antiguos Luya y Chillaos, recién entendimos la capacidad visionaria y el complejo mundo cosmovisionario que tenían. Lo que resalta en este panel artístico son diversos mantos o túnicas que pertenecieron a los guerreros o sacerdotes, y hoy los pobladores de Olto lo elaboran de la misma manera y los llaman “sentimientos”. También notamos la presencia de seres antropomorfos y zoomorfos asociados a complejas figuras estilizadas que es muy difícil de descifrarlas, pero que para los guías y pobladores están asociadas a los animales y plantas que habitan esta zona. Se distingue figuras que representarían pumas, venados, ciempiés, al sol, la luna, loros, serpientes, hombres extranjeros, cetros, chakanas, etc. Todas estas figuras representadas artísticamente de manera estilizada sobre el farallón rocoso.

INGRESANDO A UNA DE LAS CATARATAS DE CHANQUE PARA
OBSERVAR SU ESPACIO DONDE SEGÚN LOS MITOS HABITAN
SERES SOBRENATURALES

En un trabajo anterior mencioné a manera de hipótesis que estas simbologías fueron elaborados por los artistas Chillaos, guiados por los sacerdotes o chamanes, todos ellos en un estado de conciencia ampliada debido a la ingesta de sustancias psicoactivas como el toe, san pedro y ayahuasca, esta última traída de la selva baja. En estas condiciones es que se lograba plasmar simbologías estilizadas que representaban deidades, actividades cotidianas y rituales, elementos de la naturaleza y cultura, que muchas veces los ojos occidentales no los pueden “descifrar”, atribuyéndolos a situaciones extrañas relacionándolas con elementos extraterrestres.

Estos símbolos guardan y evocan las manifestaciones mágico-religiosas y el folklore sagrado de los antiguos Luya y Chillaos, por ello la riqueza cultural, para asociar el folklore con los restos arqueológicos de esta provincia, sabiendo que estas pictografías manifiestan en sus simbologías, elementos culturales que todavía practican los pobladores actuales.

Terminada la visita a “La Iglesia”, emprendimos la caminata hacia una de las cataratas que rodean estas montañas, hábitat donde se “cobijan” los espíritus de los duendes, sirenas, “shapingos”, “solpeculebras” y donde se producen los “encantamientos” o desaparición de las personas. Cruzando nuevamente la espesa selva arribamos al pie de una hermosa catarata, rodeada de orquídeas y palmeras, que caía desde una altura aproximada de 200 metros. La caída de sus aguas ha formado una piscina natural de aguas oscuras que incita a la creación de historias relacionadas con los seres sobrenaturales mencionados. En este espacio podemos sentir y entender directamente el áurea que lleva a las personas a creer en la existencias de “shapingos”, duendes y “solpeculebras”.

Las aguas de esta piscina natural calmaron nuestro cansancio y fatiga, y decidimos refrescarnos dentro de sus aguas. A medida que íbamos registrando visualmente y consumíamos los refrigerios que habíamos traído, escuchábamos los cantos de las aves y los gritos de mamíferos salvajes que rodean esta catarata. Por la tarde decidimos dejar este “paraíso terrenal” y emprender nuestra caminata hacia Luya, ello involucraba nuevamente cruzar el bosque que nos rodeaba. Tomamos el camino de vuelta y llegamos nuevamente a la quebrada, desde donde emprendimos la caminata hacia el pueblo de Olto.

EN LO MÁS ALTO DE LA MONTAÑA DE CHANQUE CON UNA INTENSA LLUVIA FILMANDO UNOS SARCÓFAGOS QUE SE ENCONTRABAN OCULTOS POR LA NEBLINA EN UNO DE LOS FARALLONES ROCOSOS

A las 6 de la tarde llegamos a Luya y por la noche empezamos a planear las actividades de nuestro futuro destino pero también nos preguntábamos porque nuestro Amazonas siendo tan rico en riquezas ecológicas y culturales seguimos postrados en la pobreza extrema y exclusión, más aun cuando desde el gobierno regional y los congresistas no hacen nada para encaminar y visionar el desarrollo regional en todos sus aspectos, y como observe en esta mi visita a Amazonas, están más inmiscuidos en una reelección, parasitando aún más la pobre e incipiente política regional de nuestros pueblos.

¿Acaso las autoridades todavía no se han dado cuenta de la pobreza y exclusión de los pueblos amazonenses y del potencial agropecuario, ecológico y cultural que tienen para el desarrollo regional? Dirán entonces que necesitan otro “periodito” para completar sus proyectos regionales. Como se dice en la región: “Laushitos”[2] los amazonenses para aguantar otro periodo más de subdesarrollo y pobreza de nuestra región y pueblos por culpa de los actuales autoridades y su falta y/o ineficiente visión de desarrollo regional. Nosotros nos acostamos y sabíamos que al siguiente día Amazonas nos esperaba para mostrarnos sus riquezas, valores y esperanzas de sus gentes. (Continúa en: Explorando Luya VII)
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[1] Es el masticado de la coca acompañado de cal que realizan los campesinos amazonenses en sus diversas actividades agropecuarias y rituales.

[2] Término propio de la Región Amazonas que se refiere al sentido de pena o compasión hacia los semejantes.

miércoles, 29 de abril de 2009

EXPLORANDO LUYA V
WUANGLIC: EXPLORANDO Y CONOCIENDO EL TEMPLO DE LA SERPIENTE

 
En esta oportunidad decidimos visitar un área arqueológica y ecológica conocida como Wuanglic. Dependiendo del recorrido que hagamos, en esta área nos podemos tomar medio día o todo el día completo, bajo una caminata intensa y bastante difícil.
 
Con un grupo de profesionales, guías y acompañantes, cargados de equipos visuales, fotográficos, almuerzos y refrigerio emprendimos nuestra caminata desde Luya hacia El Oratorio, paso obligado para ir a nuestro destino. Nos esperaban dos horas de caminata intensa para acceder a nuestro objetivo. Desde El Oratorio empezamos a bajar una suave pendiente, hasta llegar a la parte más alta de un cerro que nos conducirá a Wuanglic. Desde aquí nos esperaba una pronunciada y peligrosa pendiente que teníamos que recorrer.

WUANGLIC TIENE COMO ATRACTIVO PRINCIPAL ESTOS TINAJONES
ELABORADOS POR LOS LUYA Y CHILLAOS DONDE SE ALMACENABAN
GRANOS O SE DEPOSITABA A LAS MOMIAS
Empezamos a bajar por un camino de herradura abrupto y que por momentos se perdía en la espesura del monte. A medida que íbamos caminando, sorteábamos abismos profundos y piedras movedizas. Para no caer y rodar nos agarrábamos de los montes, ramas y pequeños árboles que encontrábamos en el camino. La ruta se nos hacía más difícil debido a que encontrábamos tramos barrosos y fangosos, producto de fuertes lluvias ocurridas días anteriores. Muchas veces sentía los chicotazos que me propiciaban las ramas con púas sobre las piernas cuando nos extraviábamos de la ruta principal, dejándome huellas y heridas sangrantes. Peor aun cuando por las lluvias, estas ramas estaban humedecidas, haciendo que nuestra ropa siempre este mojada.
No podíamos pararnos y descansar mucho tiempo, debido a que los zancudos y otros insectos se “degustaban” sobre nuestra piel, ocasionándonos moretones y granos molestosos que nos impiden caminar a plenitud. Por momentos aparecía un esplendoroso sol y por otros caía un aguacero intenso, haciendo que continuamente guardemos y usemos nuestros ponchos para lluvia. Después de caminar bajo estas condiciones arribamos cansados al lugar conocido como Plataforma Dos, desde donde empezamos a observar los grandes tinajones y el templo de la serpiente, restos arqueológicos que están asentados en esta área.
Seguimos bajando y llegamos a Plataforma Uno, lugar desde donde observamos con mayores detalles los restos arqueológicos y desde donde es posible también observar una de las caídas de agua o cataratas que rodean este espacio cultural y ecológico. El último tramo seguimos bajándolo, y llegamos a la parte más baja de la montaña que es cortada por una quebrada conocida como “Tincas”. Para acceder al otro lado de la montaña (lugar donde se encuentran nuestro destino) tenemos que cruzar esta quebrada ubicada a 120 metros de profundidad; es decir, cruzar un peligroso abismo por un camino de herradura abrupto y resbaladizo.
En esta parte del recorrido se me viene el recuerdo de un amor especial, y cual adolescente corro a ver nuestros nombres grabados en una “penquita”, realizados hace nueve años; y para grata sorpresa todavía allí estaban entrelazados en un corazón nuestros nombres, la naturaleza sabia había conservado esos grabados. Fue una grata sorpresa para mí; el cansancio por un momento desapareció y se convirtió en felicidad y lindos recuerdos.
EL TEMPLO DE LA SERPIENTE ES UN LUGAR CARGADO DE INTENSA
SACRALIDAD DONDE LOS POBLADORES PREHISPÁNICOS CONCURRÍAN
PARA ADORAR A SUS ANTEPASADOS
Para llegar al otro lado de la montaña, hay que pasar por un puente de piedra sólida, depositada deliberadamente por los antiguos Luya y Chillaos. Para llegar a este puente, hay que caminar un tramo de 10 metros al borde del precipicio, ayudándonos de unos pasamanos, de los árboles y ramas que se encuentran a los alrededores. Desde este puente se obtiene una vista espectacular de las caídas de agua que se encuentran en el interior del precipicio. Una vez pasado este tramo peligroso ingresamos a observar el sitio arqueológico de Wuanglic.
 
Lo primero que percibimos al llegar es un recinto de barro construido en un farallón rocoso, a 10 metros de altura. Este recinto es conocido como el Templo de la Serpiente debido a que a ambos lados de una puerta frontal, se han elaborado dos simbologías serpentiformes que nos indicarían el culto de los antiguos hacia estos animales; más aún, estos símbolos estarían relacionados con el agua de la quebrada que corre a pocos metros del lugar o en todo caso tendrían el objetivo de hacer llover a través de la pluviomagia.
 
El carácter mágico-religioso de este templo nos indicaría que en su interior estaban depositados las momias de los principales personajes de la antigua cultura de los Luya y Chillaos. A este lugar venían los pobladores para adorar a sus guerreros o chamanes momificados. Seguimos caminando por un camino al borde del precipicio, y ante nuestra vista aparecen enormes estructuras a manera de grandes tinajones elaborados a base de barro, paja, piedras y madera.
 
Estos recintos están protegidos por una caverna natural que impide la caída de las lluvias sobre estos tinajones. Esto responde a un conocimiento previo que tenían los pobladores antiguos sobre su ecología, geomorfología y climatología de sus alrededores. Ingresando a uno de los recintos, observamos la presencia de motivos simbólicos, donde se muestran seres antropomorfos y zoomorfos confundidos en relaciones vinculantes. Hay actividades de caza, eventos religiosos donde se nota la presencia de chamanes, aspectos relacionados con la agricultura, etc. En otro de los “tinajones” existen hornacinas donde se depositaba ídolos y/o vasijas ceremoniales y utilitarias.
 
Según la mitología estos recintos son el hábitat de los “Purunmachos” o espíritus de las momias. Con el fin de no ser “cogidos” por estos espíritus, es necesario hacer previos pagos para ingresar a los “tinajones”. Nuestros guías nos mencionaban que hay que “chacchar” coca para no coger alguna enfermedad extraña, provocada por los “Purunmachos” (antepasados).
 
LA CATARATA DE WUANGLIC ESTA ASOCIADA AL HÁBITAT
DE SERES SOBRENATURALES. ESTA CATARATA ALIVIA LA FATIGA
CON SUS AGUAS DESPUÉS DE UNA INTENSA CAMINATA
La funcionalidad de estas grandes tinajas todavía no está bien definida. Existen dos hipótesis, la primera referida al hecho de que estos recintos sirvieron como grandes almacenes de granos que se traían de las chacras en épocas de cosecha. Escarbando superficialmente en el interior de los recintos, nos encontramos con restos de los posibles granos que fueron depositados para su almacenaje.
 
La otra hipótesis está referida a que estos recintos sirvieron como mausoleos colectivos donde se depositaban a las momias para su adoración y conservación. La no presencia de las momias para sustentar esta hipótesis, se debe a que cuando llegaron los españoles aplicaron su política religiosa de “extirpación de idolatrías” haciendo desaparecer por completo a las mismas, y obviamente desarticulando la fe y adoración de los Luya y Chillaos para con sus antepasados momificados.
 
Cualquiera de estas dos hipótesis podrían tener validez, más aun cuando la intención era la conservación, o de los alimentos o de sus momias. Es que el área donde se construyeron estos “tinajones”, corresponde a una inmensa caverna que impide la caída de las lluvias y por ende la acumulación de humedad. El lugar donde estábamos era bastante fresco, a pesar de que nos acompañaba una intensa lluvia que no nos mojaba por lo explicado anteriormente. En consecuencia, era un lugar estratégico y previamente conocido por los Luya y Chillaos para poder conservar sus granos o sus momias. Son destacables los conocimientos que tenían estas personas sobre diferentes aspectos de su mundo ecológico y cultural.
 
Después de recorrer esta área, nuevamente nos dirigimos hacia el puente de piedra para cruzarlo y emprender nuestra caminata hacia una de las cataratas que rodean esta ecología. Empezamos a bajar peligrosamente hacia la quebrada ayudándonos de los árboles y ramas, y llegamos al pie de la catarata que se veía imponente a nuestros ojos. La quebrada estaba cargada de bastante agua debido a las constantes lluvias. Decidimos acercarnos a la catarata para poder bañarnos a pesar de la fuerte corriente de la quebrada.
 
Bañándonos al pie de la catarata, pudimos comprobar un fuerte y constante viento que emana de la catarata debido a la caída de sus aguas. Según el imaginario mágico-religioso de las personas, estas corrientes de aire son los “soplos” que arrojan los espíritus sobrenaturales que habitan las cataratas. En estos lugares tienen su “residencia” las sirenas, los “shapingos” (diablos), el fraile o las culebras gigantes, que nos pueden “aprehender” o “dar” enfermedades raras si es que ingresamos sin realizar ningún pago o ritual previo.
 
PRECISOS MOMENTOS EN QUE NOS DISPONEMOS A BAJAR
HACIA LA CATARATA. RECORRER WUANGLIC ES INSERTANOS A OBTENER
CONOCIMIENTOS CULTURALES Y ECOLÓGICOS DIVERSOS
En este lugar acampamos y después de disfrutar de un intenso baño bajo la lluvia, decidimos almorzar. A medida que ingeríamos nuestros alimentos, los guías que nos acompañaron relataban historias sobre los espíritus naturales que protegen estos lugares. Por ejemplo nos comentaron de una gran serpiente o “solpeculebra” que protege las riquezas de los antiguos pobladores, y que por las noches se escuchan en estos precipicios el resonar de las campanas de oro que se cuelgan de las rocas atadas a pequeñas serpientes. Mencionan que a estos lugares no puedes ingresar porque puedes ser devorada por la enorme serpiente y quedar “encantado” [1] para siempre por estos lugares.
 
Por la tarde decidimos emprender la caminata de retorno hacia Luya. Nos esperaba una colosal montaña para subirla, quizás el tramo más agotador y de mayor tiempo a recorrer. Empezamos a subir tramos que tienen un ángulo de inclinación entre 45° y 60° grados, y después de dos horas de caminata entre montes y piedras resbaladizas y bajo la lluvia, llegamos a lo más alto de la montaña para alivio de todos nosotros. Descansamos y disfrutamos de las aguas de un puquial para luego emprender sosegadamente el viaje a Luya con el fin de descansar y emprender un nuevo recorrido cultural y ecológico en el próximo día. (Continúa en: Explorando Luya VI)
____________
[1] El “encantamiento” se refiere al hecho de que una persona se queda para siempre a habitar en esos lugares como un espíritu, buscando su posible salvación a su condena espiritual.


miércoles, 22 de abril de 2009

EXPLORANDO LUYA IV
EL ORATORIO: VISITANDO LOS DOMINIOS DEL “FRAILE SIN CABEZA”

El Oratorio (“donde oraban los antepasados”) es un espacio cultural y ecológico ubicado muy cerca de la ciudad de Luya. En esta área registramos visualmente los diversos espacios que juegan un rol preponderante en el pensamiento mágico-religioso de los pobladores de Luya. También se conoció aspectos relacionados con las actividades agrícolas que realizan los campesinos de esta zona.

Antes que su desplazamiento actual, en este espacio se ubicaba la ciudad colonial de Luya. Para llegar a este lugar tomamos un camino de herradura que corta el cerro “Shuclla”. Es un camino rodeado de pencas, pequeños árboles y arbustos, donde ocasionalmente se nos cruzan serpientes y zorrillos. Llegando a la parte más alta, empezamos a bajar hacia El Oratorio, por un lugar conocido como “El Cajón”, debido a que es un camino encajonado y peligroso. Este lugar es conocido en el folklore oral de Luya debido a que muchas de las personas refieren que han tenido encuentros sobrenaturales con el espíritu condenado del fraile sin cabeza.
VISTA PARCIAL DE “EL ORATORIO” DONDE SE UBICABA
EL PUEBLO COLONIAL DE LUYA Y DONDE ACTUALMENTE LOS
CAMPESINOS POSEEN SUS CAMPOS DE CULTIVO
Cuenta la mitología que en los tiempos coloniales, habitaba en la capilla de El Oratorio, un fraile que realizaba las misas para los pobladores indígenas y no indígenas del antiguo Luya y poblados cercanos. Un día, dicho fraile se trasladaba apresurado en su caballo a realizar una misa en un pueblo cercano. Transitando por El Cajón, una serpiente le cruza en el camino haciendo que su caballo se asuste y se pare en sus dos patas traseras, haciendo que el fraile caiga desde una altura considerable sobre el camino empedrado. El fraile murió instantáneamente debido a un fuerte golpe en la cabeza, y su posterior decapitación de la misma. Las personas del pueblo antiguo corrieron a auxiliarlo pero ya fue muy tarde, el cuerpo del fraile fue enterrado en la capilla que hasta ahora existe en El Oratorio.

Los pobladores actuales relatan la historia de don Samuel Castañeda, campesino del lugar que tuvo un encuentro cercano con el espíritu del fraile. Mencionan que don Samuel se hizo tarde en El Oratorio, y muy noche empezó a subir el sector de “El Cajón” hacia Luya, acompañado de su perro Guardián. Refieren que la carga de leña que traía sobre la espalda empezó a hacerse muy pesada y Guardián, su perro, ladrar aullidos lastimeros que estremecían a cualquier persona. Estando en medio del sector, vio hacia arriba un gran bulto en forma humana vestido por una túnica blanca con inmensos collares, sandalias y en vez de cabeza llevaba una cruz resplandeciente. Era el espíritu del fraile que se le estaba presentando a don Samuel.

El perro seguía ladrando y aullando ante la presencia del fraile, mientras que don Samuel, haciendo usos de sus pocas fuerzas, saco su coca, cal, cigarro y empezó a “chacchar” maldiciendo al espíritu que estaba muy cerca de él. Desenfundo su machete y le hizo “rechinar” sobre una piedra. Ante estos sonidos del machete y los ladridos del perro, el espíritu del fraile comenzó a huir y perderse camino abajo, dirigiéndose hacia su capilla. Don Samuel muy asustado, dejo su carga de leña, enfundó su machete y corrió junto a su perro Guardián hacia Luya para contarles a las personas sobre lo ocurrido. Otras historias mencionan que por las noches han escuchado el sonido de campanas que proceden de la capilla de El Oratorio, sabiendo que dicha capilla no cuenta con las campanas en mención, por lo que atribuyen este hecho al espíritu del fraile.


LA CAPILLA UBICADA EN “EL ORATORIO”. EN ESTE
LUGAR APARECE EL ESPÍRITU DEL FRAILE Y ES DONDE LOS POBLADORES
CELEBRAN CADA AÑO LA FUNDACIÓN DEL DISTRITO DE LUYA

En un trabajo anterior explique el objetivo que tiene contar esta mitología entre los pobladores de Luya, y esta referido al hecho que este mito o leyenda cumple un papel conservador de los productos agrícolas y animales que se encuentran en El Oratorio. Es decir, son narraciones orales que se construyen para impedir que las personas transiten por las noches por esta zona, protegiendo de esa manera las chacras y animales de posibles hurtos. A través del miedo, tratan de advertir la presencia del espíritu, así la protección de sus chacras y animales estaría asegurada.

Recorriendo El Oratorio vimos que es un área agropecuaria donde se siembra, papas, maíz, trigo, yuca, frijoles, caña de azúcar, hortalizas, algunas frutas, etc.; y también se crían ganados, ovejas y algunos animales menores. Registramos a muchos campesinos que arado en mano surcan las tierras para poder sembrarlos y otros labran la tierra con picos y lampas. A los alrededores de la capilla observamos restos del antiguo pueblo colonial, destacándose un gran salón con varios ingresos donde los antiguos terratenientes organizaban sus pomposas fiestas. El Oratorio esta rodeado por árboles de diversas especies como eucaliptos, álamos, tayos, guarangos, etc; animales como los picaflores, piuros, jilgueros, palomas, halcones, gorriones, serpientes, zorrillos, zorros, venados, etc.


PRECISOS MOMENTOS EN QUE ATRAPAMOS UNA SERPIENTE.
CONSTANTEMENTE EN “EL ORATORIO” LAS SERPIENTES CRUZAN LOS
SENDEROS POR DONDE UNO CAMINA


Regresando de El Oratorio por una trocha carrozable que se ha implementado, pudimos observar una serpiente que cruzaba el camino, la cual lo pudimos registrar. Esta serpiente intento atacarnos pero pudimos librarnos de ella. En los días de intenso sol, suelen aparecer serpientes por El Oratorio, ya que necesitan del calor para poder temperar sus cuerpos. Dejamos El Oratorio, un lugar cargado de bastante tradicionalidad mitológica. Luya nuevamente nos esperaba para iniciar una nueva travesía cultural y de aventura hacia un próximo destino. (Continúa en: Explorando Luya V)

jueves, 16 de abril de 2009

EXPLORANDO LUYA III
LOS CARNAVALES: FIESTA DEL PUEBLO, FIESTA DE LAS “HUMISHAS”

Los próximos cuatro días nos dedicamos a registrar y participar en las actividades referidas a los carnavales. Previo a los almuerzos carnavalescos asistimos a observar los preparativos de los platos típicos y bebidas que se sirven en dicho evento. Tuvimos acceso a la cocina de uno de los mayordomos y notamos que todos los platos típicos son elaborados en las cocinas de leña o “tushpa”. La cocina es liderada y dirigida por una cocinera experimentada que tiene a su mando otras personas que se encargan de ayudar en la elaboración de bebidas, servir a los visitantes y elaboración del “voto”.

Mientras estas actividades preparativas se están realizando en el hogar, otro grupo de personas van hacia el campo para traer un árbol de eucalipto que será parado para la “humisha”. Acompañados por la banda de músicos llegan al hogar, y las mujeres empiezan a adornar el árbol con globos, serpentinas, cañas de azúcar, pañoletas y algunos mayordomos cuelgan utensilios como lavadores, tazas, platos, baldes, otros; y muy pocos cuelgan dinero en efectivo.

LOS INVITADOS SE SIENTAN ALREDEDOR DE LA MESA
PARA DEGUSTAR LOS DIVERSOS PLATOS TÍPICOS
QUE SE SIRVEN POR LOS CARNAVALES


Los mayordomos de las fiestas se encargan de elaborar los 5 o 7 platos que se servirán a los invitados, acompañado de la chicha, guarapo, compuesto, aguardiente y la famosa “aloja”, que ya hablaremos más adelante. La cocinera nos explicó que nadie puede ingresar a la cocina a parte de ella y sus ayudantes, porque es una costumbre ancestral, pero obtuvimos su permiso y pudimos registrar los diversos platos que se estaban cocinando en las “tushpas”. La cocinera apuraba a sus ayudantes porque los invitados ya estaban ingresando para degustar la gastronomía carnavalesca.

Las bebidas se elaboran, maceran, fermentan y almacenan en otro espacio cerrado que es dirigido por un varón encargado de servir todas las bebidas. Observamos grandes tinajones donde se estaban fermentando la chicha y el guarapo; y muy cerca se advertía en grandes botellas los compuestos elaborados a base de diversas frutas. El mayordomo llamo a la cocinera para iniciar el servido de los platos típicos, y nos invitó para ser parte de la mesa principal y degustar los alimentos elaborados.

Ingresamos al salón principal y lo primero que percibimos fueron grandes mesas con manteles blancos, sillas y bancas a sus alrededores. Encima de la mesa estaba depositada en medio de la misma y en forma de una cruz, el “purtumute”, una especie de apetitivo que acompaña a los platos típicos y esta elaborado a base de un aderezo de mote pelado, frijoles y culantro. Los invitados ingresan al salón se emplazan en sus lugares respectivos y empiezan a coger el “purtumute” para disfrutarlo. La forma de cruz en que se ha depositado este apetitivo sobre la mesa, se debe a que hay que bendecir la mesa carnavalesca por los alimentos que nos da la naturaleza.

A medida que vamos esperando el primer plato, el encargado o encargados de servir la chicha o guarapo van sirviendo estas bebidas a todos los presentes. Los ayudantes se acercan con el primer plato consistente en una ensalada de betarraga, zanahoria, vainita, acompañada de mayonesa. Todos los platos se sirven primero a los fundadores y mayordomos de la “humisha”, a ellos les compete los mejores potajes y en abundancia. Todos los invitados de la primera mesa (recuérdese que puede haber más invitados esperando que los primeros terminen con los cinco o siete platos para ingresar al salón principal y a los patios del hogar del mayordomo, a degustar los potajes) dan inicio al almuerzo carnavalesco con esta ensalada.

El segundo plato consiste en un espesado o aguadito de trozos menores(menudencias) de carne de gallina o res. Los invitados mezclan este espesado con el “purtumute” que se encuentran en las mesas y acompañan con ají. Terminado este aguadito, hacen ingresos los “sirvientes” con un tercer plato que consiste en un aderezo de pollo con yucas cocinadas, lechuga y aceituna, quizás uno de los platos más “apetecidos” por los invitados. Lo que observamos en torno a este plato fue que los mayores y mejores presas eran servidos a los fundadores y mayordomos de la “humisha” porque son ellos los que encabezan este almuerzo.

PRECISOS MOMENTOS EN QUE ME DISPONGO A TOMAR
LA “ALOJA”. UNA BEBIDA TRADICIONAL, CON ELEVADOS GRADOS
DE ALCOHOL QUE POR TRADICIÓN SE SIRVE EN LOS CARNAVALES

Hasta este plato distinguimos que los invitados ya estaban “colmados” de tantos potajes y bebidas que iban tomando paralelamente. Muchos de ellos empezaban a guardar en pequeñas bolsas, la comida que los proporcionaban. A este hecho los pobladores lo conocen como la “huanlla” o “guanlla”, es decir, al hecho de guardar los alimentos para llevarlos a la casa y ser consumidos por los demás familiares que no asistieron al almuerzo. El cuarto plato consistió en un aderezo de carne de res acompañado de arroz y papas, pocas fueron las personas que pudieron terminar este potaje y muchas los destinaron para la “guanlla”. El último potaje consistió en un locro de yuca machacada que se conoce como el “puchero”, la cual previamente es cocinada, aderezada y acompañada de “caransho” (cuero de chancho). Casi todos los invitados guardan este potaje para llevarlos a su casa.

Preguntando a uno de los mayordomos sobre la costumbre ancestral de servir siete platos, nos comento que algunos mayordomos todavía mantienen esa costumbre adjuntando platos típicos como un aderezo de cuy, ají de gallina o un “ucho” de papas. Nos manifestó que ya no se acostumbra servir estos potajes, debido a que los costos de los insumos de elaboración se han encarecido y muchos de los mayordomos y/o fundadores no cuentan con los recursos económicos suficientes para continuar con esta costumbre gastronómica.

Terminado el almuerzo el mayordomo agradece la presencia de todos los invitados y se dispone a finalizarlo sirviendo la “aloja”, una bebida alcohólica bastante fuerte que consiste en una mezcolanza de chicha, guarapo y a veces aguardiente. La “aloja” se prepara con anticipación a las fiestas de carnavales. Tres semanas antes de esta festividad los mayordomos elaboran la chicha y el “guarapo” a través de la molienda de caña de azúcar que se realiza en los “trapiches” (molinos elaborados de madera). Los mayordomos seleccionan la chicha y el “guarapo” y los entierran en tinajones de barro para que puedan fermentarse por 20 días o más.

Los niveles de alcohol que se obtienen de este proceso de fermentación son bastante altos, más aún si se añade aguardiente. Todos los invitados del almuerzo, por costumbre, tienen que ingerir un gran tazón o “pate” (vasija de calabaza) de “aloja”. Esta ingesta muchas veces causa estragos con el estomago de los invitados, sobretodo aquellos visitantes que no están acostumbrados con las costumbres y bebidas típicas de la localidad de Luya. El objetivo de la “aloja” es embriagar a las personas invitadas para que cualquiera de ellos o ellas pueda constituirse en el nuevo mayordomo, cortando la “humisha” que será parada por la tarde.

Después del almuerzo, los mayordomos, fundadores e invitados salen bailando del salón acompañados por la banda de músicos para dar inicio el baile en torno a la “yunza” o “humisha”. El árbol debidamente adornado, es parado por los varones ayudado por sogas y palancas de palos. Una vez erguido, las cantoras entonan estribillos donde se piden los permisos respectivos a los fundadores y mayordomos para dar inicio el baile alrededor del árbol. Una de las cantoras accede al hogar del mayordomo a pedir el hacha, que adornada con flores y fajines elaborados con lana de oveja, es tomada por el mayordomo y luego por los fundadores, comenzando con el baile de “pandilladas” alrededor del árbol.

LAS PERSONAS ESPERAN QUE EL ÁRBOL SEA PARADO
PARA DAR INICIO AL BAILE QUE SE DESARROLLA ALREDEDOR DEL MISMO.
LAS”HUMISHAS” CONVOCAN A LA POBLACIÓN EN GENERAL

Varones y mujeres, jóvenes y adultos empiezan a danzar junto al árbol al ritmo de la banda de músicos, acompañados muchos con cañas de azúcar adornado con una pañoleta que son llevadas en la mano por las señoras del lugar. Mientras que los niños y jóvenes, corren con dirección a las “pandillas” para pintar y lanzar globos de agua sobre los que están bailando. La cantora acompañada por el mayordomo, los fundadores y las “pandillas”, bailan la música que caracteriza a este evento de la “humisha”, y cada vez que termina la canción, la cantora recomendada por el mayordomo o los fundadores, entonando un estribillo, hace un llamado a cualquier persona que esta bailando u observando el evento para agarrar el hacha y empezar a bailar y cortar el árbol.

Este proceso lo realizan continuamente hasta que el hacha llega a manos de una persona que por “pedido” previo o por causas del desgaste del mismo árbol, se cae, convirtiendo a esta persona en el próximo mayordomo que organizará la misma festividad el próximo año. La persona que corta el árbol, automáticamente se lleva el “voto”, una especie de “ofrendas” de productos que se entrega al nuevo mayordomo que corta la “yunza” o “humisha”, y que tiene que ser devuelta el próximo año, incrementando el valor y la cantidad de productos recibidos. El “voto” es depositado al frente donde se está realizando la “humisha”. Se observa que es un gran pan o “wawa” incrustada por un carrizo para que pueda ser cogida del mismo y la persona que lo lleva baile con el gran pan. Este pan a sus alrededores esta adornado por chupetes, caramelos y aves precocidas como patos o gallinas.

En el suelo observamos varios racimos de plátanos, paltas, piñas, limones, limas, yucas, guayabas, chirimoyas, etc. Productos que serán llevados por el nuevo mayordomo a su hogar. Se observó que una persona, papel y lapicero en mano, empezó a contabilizar la cantidad de los productos delante de los fundadores y el nuevo mayordomo, para conocer la cantidad de productos que son entregados y serán devueltos el próximo año, acrecentando anualmente los productos que se entregan con el “voto”.

Recibido el “voto”, el nuevo mayordomo invita a las personas para ir a su casa y continuar con el baile. Las personas y las “pandillas” acompañados por la banda de músicos, recorren bailando las calles llevando el “voto” y el árbol caído hacia la casa del nuevo mayordomo donde se organiza una pequeña fiesta y se da fin a la fiesta de la “humisha” de una familia, barrio o asociación.


EL “VOTO” REPRESENTA UNA COSTUMBRE TRADICIONAL QUE CONSISTE
EN DIFERENTES PRODUCTOS QUE SERÁN LLEVADOS
POR LA PERSONA QUE CORTE EL PALO DE LA “HUMISHA”

Por las noches seguimos asistiendo a los “ates”, en otros hogares, que tienen la misma tónica ya descrita anteriormente. Al día siguiente se siguieron sirviendo los platos típicos mencionados y se continuó bailando alrededor del árbol. Estos acontecimientos se realizan en la ciudad de Luya en varios hogares o barrios. Las familias, barrios y asociaciones tienen sus propias “yunzas” y “humishas”, todas siguen practicando las mismas actividades costumbristas ya descritas en torno a los carnavales.

Cabe mencionar que en Luya, una asociación de Mototaxistas, ha fundado hace cuatro años una “humisha”, cuyo corte del árbol es la única que se realiza en las noches previo baile social y con orquesta, realizado en una loza deportiva. Antes del baile comunal, por la tarde se ha organizado un pasacalle donde los principales actores son los mototaxistas que se disfrazan y recorren las calles de Luya y Lamud a manera de un corzo carnavalesco. La población de Luya y Lamud, se aúna a este corzo participando directamente u observando las actividades que se realizan en este pasacalle.

También pudimos visitar la ciudad de Lamud, muy cerca de Luya, donde la celebración de los carnavales tiene otras costumbres y estilos culturales. En estas fiestas no existen “ates”, y las actividades se concentran solo en una noche. Se pudo registrar y entrevistar a personas, mencionando las costumbres lamudinas en torno los carnavales. En la tarde observamos que se estaba adornando un pequeño árbol con globos y serpentinas; y por la noche el mayordomo organiza una fiesta animada con una orquesta local, donde se celebrara una “humisha” de salón.

LA ASOCIACIÓN DE MOTOTAXISTAS DE LUYA ORGANIZA
EL PASACALLE CARNAVALESCO DONDE PARTICIPAN DIVERSAS
INSTITUCIONES Y LAS POBLACIONES DE LUYA Y LAMUD

La costumbre en Lamud, es organizar “yunzas” de salón; es decir, acondicionan una sala hogareña donde plantan un pequeño árbol debidamente adornado. La cantora (al igual que en Luya) entona estribillos para pedir el permiso respectivo e iniciar el baile en torno al árbol. Las personas invitadas bailan alrededor del árbol, y se utiliza un machete para dar cortes sucesivos sobre el palo hasta que una persona lo corta y se convierte en el nuevo mayordomo. Como se observa, en Lamud tampoco existe el “voto”, pero distinguimos y registramos que tienen sus propias características costumbristas que le identifican dentro del espacio regional amazonense.

Los carnavales en la Provincia de Luya tienen dinámicas propias que caracterizan a sus pueblos. Las “humishas” tratan de reforzar las identidades construidas desde épocas ancestrales y los pobladores son los actores principales de esta tradicionalidad. Los carnavales luyanos siguen manteniendo la tradición y el folklore que alguna vez caracterizó las prácticas costumbristas de nuestros abuelos. Después de los carnavales nos esperaba los recorridos por los sitios arqueológicos y ecológicos de esta gran provincia. (Continúa en: Explorando Luya IV)